ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


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jueves, 26 de abril de 2018

"El legado de Coatlicue" (un poemazo de Ana Castillo)

Elena Ramos.


Soy hija de Coatlicue
y princesa reinante,
pero a veces lo olvido.
A veces alguien levanta una mano
que golpea mi cara con saña
y olvido
que en mi interior
tengo la palabra y
mañana él estaría muerto.
Ningún médico lo habría evitado.
Su madre mortal, fuera de sí.

A veces olvido
que todo cuanto necesito es decirla
pensarla
respirarla
soñarla
y la vida habitará el borde de mi falda de piedras,
una pluma a la deriva
con la fuerza de cuatrocientos guerreros.
Esperando a que abra mis piernas
como una araña palpitante
EMPUJAR
del cielo al infierno
EMPUJAR
el alma de Dios a través de mí
EMPUJAR
el sol hasta la China
EMPUJAR
el eje de la Tierra
hasta que ruede cual peonza.

Y la vida está en mis manos,
chupando de mi pecho,
creciendo al ritmo de mi corazón latiente,
al calor de mi barriga palpitante.
Muerde ese cordón o no lo hagas
escupe los esqueletos de chicos malos
—o cágalos—
que no aprendieron a honrar
a la Mujer,
pero La temen por igual.

A veces olvido,
cuando he sido abusada y violada
hasta la muerte,
que la mía es una cólera terrible.
Y que la sangre empieza
y acaba entre mis piernas.

Poema de Ana Castillo.
Traducido por María López Ponz 
para una antología de poesía chicana de próxima aparición.
(Ya fue incluido en esta selección para la web de literatura feminista La Tribu, dirigida por Carmen G. de la Cueva. 

domingo, 13 de agosto de 2017

"ESTE PAÍS ESTÁ EN GUERRA" (Lorna Dee Cervantes)


Poema para el joven blanco que me preguntó cómo yo, una persona inteligente y leída, podía creer en la guerra entre razas  

Lorna Dee Cervantes (California, 1954)

En mi país no hay diferencias.
Las políticas de opresión sembradas de alambre
han sido derribadas hace mucho. El único recuerdo
de batallas pasadas, sean ganadas o perdidas, es el leve
surcado de los fértiles campos.

En mi país
la gente escribe poemas de amor,
llenos de nada más que felices sílabas infantiles.
Todos leen cuentos rusos y lloran.
No hay fronteras.
No hay hambre, ni
graves hambrunas ni gula.

Yo no soy una revolucionaria.
Ni siquiera me gusta la poesía política.
¿Piensas que puedo creer en la guerra entre las razas?
Puedo negarla. Puedo olvidarla
cuando estoy segura
en mi propio continente de armonía
y amor, pero no vivo
ahí.

Creo en la revolución
porque en todas partes arden las cruces,
certeros pistoleros gamados esperan tras las esquinas,
francotiradores apuntan a las escuelas …
(Sé que no me crees.
Y que piensas que no es más
que exageración transitoria. Pero eso
es porque no te disparan a ti.)

Estoy marcada por el color de mi piel.
Las balas son discretas, diseñadas para matar lentamente.
Mis hijos son su objetivo.
Estos son los hechos.
Déjame mostrarte mis heridas: mi mente trabada, mis
disculpas constantes, y esta
agobiante preocupación
por sentir que no estoy a la altura.

Estas balas pueden más que la lógica.
El racismo no es una cuestión intelectual.
No puedo curar mis cicatrices con la razón.

Al otro lado de mi puerta
hay un enemigo real
que me odia.

Soy una poeta
que ansía bailar en los tejados,
susurrar delicados versos sobre la alegría
y la bendición de la comprensión humana.
Y lo intento. Vuelvo a mi país, a mi castillo de palabras, y
cierro la puerta, pero la máquina de escribir no apaga
los sonidos de la ira sorda y palpitante.
Mi cara sigue recibiendo golpes.
Cada día se me recuerda con insistencia
que este no es
mi país

y sí lo es.

No creo en la guerra entre razas

pero este país
está en guerra.

Traducción de María López Ponz (Alcora, 1983)

domingo, 5 de febrero de 2017

Vivir en la frontera significa

El Roto
Vivir en la Frontera significa

que no eres hispana india negra española
ni gabacha, eres mestiza, mulata, half-breed
atrapada en el fuego cruzado entre bandos
con las cinco razas sobre tu espalda
sin saber a qué lado mirar, de cuál huir;

Vivir en la Frontera significa saber
que tu parte india, traicionada durante 500 años,
ya no te habla,
que las mexicanas os llaman rajetas,
que negar a la anglo que hay en ti
es tan malo como haber negado a la india o la negra;

When you live in the Borderlands
la gente te pasa de largo, el viento te roba la voz,
eres burra, buey, chivo expiatorio,
precursora de una nueva raza,
mitad y mitad –hombre y mujer, ninguno–
un nuevo género;

Vivir en la Frontera significa
poner chile en el borscht,
comer tortillas integrales
hablar Tex-Mex con un Brooklyn accent;
que te pare la migra en los controles fronterizos;

Vivir en la Frontera significa luchar fieramente para
abstenerte del dorado elixir de la botella,
de jalar el gatillo de la pistola,
la soga que destroza el hueco de tu garganta;

En la Frontera
tú eres el campo de batalla
en el que los enemigos se confunden;
eres una extraña en tu casa,
los conflictos se han solucionado
la descarga de disparos ha roto la tregua
estás herida, caída en combate
muerta, defendiéndote;

Vivir en la Frontera significa
que los afilados dientes blancos quieren hacer jirones
tu piel roja-aceitunada, machacar la pulpa, tu corazón
golpearte aplastarte estirarte
hasta que huelas a pan blanco, pero muerta;

Para sobrevivir a las Borderlands
debes vivir sin fronteras

ser un cruce.

Gloria Anzaldúa 
(Traducido por María López Ponz 
para Emplumadas, una antología de poesía chicana 
que próximamente será publicada por Ediciones Liliputienses)

sábado, 4 de febrero de 2017

Mexicana de este lado (poema de Gloria Anzaldúa traducido por María López Ponz)


El viento agitando mis mangas
los pies hundidos en la arena
estoy en el punto donde la tierra toca el océano 
donde ambos se encuentran
una unión dulce
o un choque violento en otro tiempo y lugar.

Al otro lado de la frontera, en México,
austeras siluetas de casas abatidas por las olas,
acantilados desmoronándose en el mar,
olas de plata veteadas de espuma
cavan un agujero bajo la valla.

                                        Miro el mar atacar
la cerca en Border Field Park
      con sus buchones de agua,
y, cual domingo de Pascua, 
resucita la sangre morena de mis venas.

Oigo el llorido del mar, el respire del aire,
mi corazón se dispara con el latido del mar.
En la gris neblina del sol
el agudo aullido hambriento de las gaviotas,
el agrio olor del agua calándome.

Paso por el agujero en la valla
         al otro lado
      Siento bajo mis dedos el gastado alambre
            oxidado tras 139 años
      del salado aliento del mar.

Bajo el cielo acerado
los niños mexicanos patean su balón de fútbol,
corriendo tras él entran en los USA.

        Apoyo mi mano sobre la cortina de acero– 
la valla metálica coronada de alambre de espino– 
        ondea desde el mar donde Tijuana toca San Diego 
  desplegándose sobre montañas 
   y mesetas
       y desiertos,
esta “Tortilla Curtain” se convierte en el río Grande
          que fluye por las llanuras 
    del Magic Valley de South Texas
          hasta vaciarse en el Golfo.

Una herida abierta de 1.950 millas
que divide un pueblo, una cultura,
que recorre la longitud de mi cuerpo,
que clava postes en mi carne,
                splits me splits me
me raja                me raja

Este es mi hogar
este delgado borde
       de alambre.

Pero la tierra no tiene costuras.
El mar no se puede vallar,
       no termina en las fronteras.
Para mostrar al hombre blanco lo que pensaba de su
arrogancia,
Yemayá hizo volar ese muro de espino.

Esta tierra fue una vez mexicana,
       fue siempre india
y aún es.
        Y     lo será de nuevo.

Yo soy un puente tendido
del mundo gabacho al del mojado,
lo pasado me estira pa’’tras
y lo presente pa’’delante,
Que la Virgen de Guadalupe me cuide
Ay ay ay, soy mexicana de este lado.

Gloria Anzaldúa 
(Traducido por María López Ponz 
para Emplumadasuna antología de poesía chicana 
que próximamente será publicada por Ediciones Liliputienses)

lunes, 2 de enero de 2017

Todavía es tarde (featuring María López Ponz & Ariel Rot)



Todavía es tarde (featuring María López Ponz)

No me vengas ahora con remiendos 
de ocasión, patrañas de viernes noche
y anhelos de seductor en apuros.

Fuiste tú quien finiquitó esta historia
(cuerpos abiertos, sábanas mojadas),
y tu llamada a deshora
ya no provoca prisas ni deseo,
solo estupor, rabia y una leve 
risita de placer sádico.

domingo, 14 de febrero de 2016

No me pidas lo imposible (featuring Ana Castillo & María López Ponz)


No me pidas lo imposible 

No me pidas lo imposible:
porque bajarte la luna,
limpiar tu cueva de dragones,
partirte en dos follando
o amarte con la fuerza de los bares
son hitos al alcance de cualquiera,
promesas que no valen nada.

A mí déjame demostrarte
que, sin dejar de ser un niñato,
me has hecho un hombre, pídeme
gestos de épica cotidiana
y prometo ser tu héroe siempre
que no tenga excesiva resaca.

Pídeme lo posible: que vaya
a las fiestas de tu pueblo
y visite sobrio a tus abuelos,
que baje un poco la música,
que no coma tanto y me pierda
alguna vez algún partido.

Que te baje una comedia romántica
y haga el esfuerzo de empezar a verla.
Dime que te cuente cómo me ha ido
en el curro, que no hable tanto de política
y que deje el móvil mientras comemos.

Pídeme que te pida que te cases conmigo.

Pídeme que me corra dentro.


(Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016)


Escrito a raíz de la traducción de María López Ponz de este poema de Ana Castillo:

Pido lo imposible
Pido lo imposible: ámame siempre.
Ámame cuando no nos quede el deseo.
Ámame con la dedicación de un monje.
Cuando el mundo en su entera totalidad
y todo aquello que te es sagrado vayan
en mi contra: ámame aún más.

Cuando la ira te invada y no tenga nombre: ámame.
Cuando cada paso desde casa al trabajo te agote:
ámame; y recórrelo de nuevo.
Ámame cuando te aburras—
 cuando cada mujer que veas sea más bella que la anterior,
o más patética, ámame como siempre lo has hecho:
no admirándome ni juzgándome, sino con/ la compasión callada
que guardas para ti.

Ámame mientras saboreas tu soledad,
la anticipación de tu muerte,
los misterios de la carne, que se desgarra y remienda.

Ámame como al recuerdo más preciado de tu niñez—
y si no encontraras ninguno—
imagínalo e imagíname contigo.

Ámame ajada como me amaste fresca.
Ámame como si fuera eterna—
y yo haré de lo imposible
una mera acción,
amándote como lo hago.

viernes, 29 de enero de 2016

"Discípulas de Coaticlue" de María López Ponz en La Tribu de Frida

Sin duda, La Tribu de Frida es un espacio cada vez más necesario para quienes estén interesados en poesía feminista y/o poesía escrita por mujeres que, por cierto, deberíamos ser todos. Lo lleva con admirable tesón la gran poeta Carmen G. de la Cueva y ha ido dejando reseñas y artículos tan interesantes como este 15 maneras de estar sola, en el que recopilaba los 15 poemarios que más les habían gustado del pasado año.

Elena Ramos.

En este enlace podéis acceder a una selección de poetas chicanas traducidas por María López Ponz, Doctora en Traducción y Premio Extraordinario con una tesis sobre el mismo tema.
Estos poemas pertenecen a un libro que pronto publicará con Ediciones Liliputienses. Sirvan como adelanto de la joya que se avecina.



viernes, 13 de febrero de 2015

María López Ponz traduce a Ana Castillo

Pido lo imposible 

Pido lo imposible: ámame siempre.
Ámame cuando no nos quede el deseo.
Ámame con la dedicación de un monje.
Cuando el mundo en su entera totalidad
y todo aquello que te es sagrado vayan
en mi contra: ámame aún más.
Cuando la ira te invada y no tenga nombre: ámame.
Cuando cada paso desde casa al trabajo te agote:
ámame; y recórrelo de nuevo.

Ámame cuando te aburras—
cuando cada mujer que veas sea más bella que la anterior,
o más patética, ámame como siempre lo has hecho:
no admirándome ni juzgándome, sino con
la compasión callada
que guardas para ti.

Ámame mientras saboreas tu soledad,
la anticipación de tu muerte,
los misterios de la carne, que se desgarra y remienda.
Ámame como al recuerdo más preciado de tu niñez—
y si no encontraras ninguno—
imagínalo e imagíname contigo.
Ámame ajada como me amaste fresca.

Ámame como si fuera eterna—
y yo haré de lo imposible
una mera acción,
amándote como lo hago.



jueves, 22 de enero de 2015

María López Ponz traduce a Lorna Dee Cervantes

  

Entre los contenidos de Psicopompo: Revista de literatura, cabe destacar tres poemas inmensos traducidos por María López Ponz. Uno de ellos es especialmente brutal y merece, como mínimo, ser pegado a continuación:


Poema para el joven blanco que me preguntó cómo yo, una persona inteligente y leída, podía creer en la guerra entre razas  


Lorna Dee Cervantes (California, 1954)
Traducción de María López Ponz (Alcora, 1983)

En mi país no hay diferencias.
Las políticas de opresión sembradas de alambre
han sido derribadas hace mucho. El único recuerdo
de batallas pasadas, sean ganadas o perdidas, es el leve
surcado de los fértiles campos.

En mi país
la gente escribe poemas de amor,
llenos de nada más que felices sílabas infantiles.
Todos leen cuentos rusos y lloran.
No hay fronteras.
No hay hambre, ni
graves hambrunas ni gula.

Yo no soy una revolucionaria.
Ni siquiera me gusta la poesía política.
¿Piensas que puedo creer en la guerra entre las razas?
Puedo negarla. Puedo olvidarla
cuando estoy segura
en mi propio continente de armonía
y amor, pero no vivo
ahí.

Creo en la revolución
porque en todas partes arden las cruces,
certeros pistoleros gamados esperan tras las esquinas,
francotiradores apuntan a las escuelas …
(Sé que no me crees.
Y que piensas que no es más
que exageración transitoria. Pero eso
es porque no te disparan a ti.)

Estoy marcada por el color de mi piel.
Las balas son discretas, diseñadas para matar lentamente.
Mis hijos son su objetivo.
Estos son los hechos.
Déjame mostrarte mis heridas: mi mente trabada, mis
disculpas constantes, y esta
agobiante preocupación
por sentir que no estoy a la altura.

Estas balas pueden más que la lógica.
El racismo no es una cuestión intelectual.
No puedo curar mis cicatrices con la razón.

Al otro lado de mi puerta
hay un enemigo real
que me odia.

Soy una poeta
que ansía bailar en los tejados,
susurrar delicados versos sobre la alegría
y la bendición de la comprensión humana.
Y lo intento. Vuelvo a mi país, a mi castillo de palabras, y
cierro la puerta, pero la máquina de escribir no apaga
los sonidos de la ira sorda y palpitante.
Mi cara sigue recibiendo golpes.
Cada día se me recuerda con insistencia
que este no es
mi país

y sí lo es.

No creo en la guerra entre razas

pero este país
está en guerra.

jueves, 24 de mayo de 2012

Diglosia II: Crímenes perfectos/ Perfect crime


Pues tened por seguro que nunca me ha ocurrido nada tan triste, que de nada me he sentido tan culpable, que nada me ha procurado tantos remordimientos. Cada vez que me acuerdo de aquella mujer, todavía, (…) se me hace un nudo en la garganta, me entra un extraño hormigueo y se me suben de no sé dónde una compasión y una piedad inagotables, un sombrío desconsuelo. Por esa razón lo cuento.

Kalé heméra
Gonzalo Hidalgo Bayal



Simplemente estuve en el lugar adecuado
en un momento inoportuno de su vida.
Nos encerramos seis días luminosos
en un hostal sórdido de nombre impronunciable.
Juré que nunca le haría daño,
engolando la voz con ademanes de político.
Y acabó siendo una mentira
(o tal vez lo fuera desde el principio).

Romper el corazón de una desconocida
En una ciudad lejana y huir sin dejar rastro,
mail, ni número de teléfono. Tal vez sí es posible
el crimen perfecto.

Just was I at the right place
in a wrong moment of her life.
We shut ourselves for six bright days
Up a dark, unnameable hotel.
I swore to never hurt her,
Theatrical and solemn like a politician.
And it ended up being a lie
(Or maybe like that it began).

To break the heart of a stranger in a remote city,
And leave without a trace,
a phone or a mail address. So, possible it is
the perfect crime.


(Versión al inglés de María López Ponz. Sí, aunque parezca mentira, el "original" era en castellano. Aunque, como escribe José María Cumbreño en un poema que, a la postre ha resultado ser el epígrafe de la tesis de María López Ponz, a estas alturas de la película, resulta imposible distinguir entre originales, versiones y copias:

Lo cierto es que la versión, por mucho que disimule, envidia la seriedad de la copia.
Y que a la copia, aunque no lo admita, lo que realmente le gustaría sería llevar la vida frívola de la versión.
En cuanto al original, en fin, dicen que existir existe, pero nadie lo ha visto nunca.

El original, la versión y la copia. José María Cumbreño)

viernes, 6 de abril de 2012

Diglosia (I)



El original es infiel a la traducción.
(J. L. Borges)


Primero para una plaquette que me editaron en el Instituto Español Juan Ramón Jiménez de Casablanca y después para un recital del ciclo Como Lo Oyes en la Facultad de Traducción de SalamancaMaría López Ponz hizo un maravilloso trabajo convirtiendo alguno de mis vulgares poemas en sutiles textos con musicalidad, ritmo y casi, casi, literatura. Desgraciadamente, mi lamentable acento me impide leer sus traducciones en las pocas ocasiones que me han dejado aburrir con mis versos en público, cosa que, sin duda preferiría. Así que no me queda más consuelo que poner alguno por aquí.

Para esta primera entrada he elegido dos que son auténticas recreaciones a partir de los originales, como si, podríamos decir, hubieran sido escritos a cuatro manos y dos lenguas y en los que la "transcripción" parecería siempre el poema en castellano. Por eso, como una lengua se ha acabado imponiendo a la otra, he llamado a la entrada "Diglosia". Y, también por eso, como a fin de cuentas es mi blog, me ahorro lo odioso de la comparación:

Shyness

You’re like a book I don’t understand,
an unexpected, unrequested, present
I still won’t get rid of.

You’re quite pretty. I don’t know you.
I don’t owe you anything.
But, truth is, neither do you.

Suddenly,
I’m too embarrassed to kiss you.

Fevered and confused,
I don’t even dare to ask
whether you would mind
that I come inside.

Blow job

While gazing from above
at the rhythmical move
of your head over my sex,
I mainly feel (see? now)
when you come and go
(this, now)
the brush of your hair against my hips.

It’s odd and almost sweet
that this touch (see? this,
now) is the closest
I’ve been to a caress
in a long, long time.