ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


Mostrando entradas con la etiqueta Fernando P. Fernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fernando P. Fernández. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de marzo de 2019

DIÁSPORA: Antología de poetas extremeños en el "exilio"


Gracias a la generosidad de la revista Oculta, en este enlace se puede leer completo el prólogo de Diáspora: poetas extremeños en el "exilio", una antología de autores nacidos en Extremadura pero que actualmente residen y publican lejos del que un día fue su hogar.

Aunque en la magnífica portada vaya impreso mi nombre, en realidad el esfuerzo por recoger esta lírica dispersa es un proyecto colectivo que debe mucho, primero, a Víctor Martín Iglesias y, después, sobre todo, a José María Cumbreño y Álvaro Valverde, sin cuya colaboración seguro se habría producido un descarrilamiento o un descalabro.

Por tanto, se trata de un homenaje, en particular, a estas figuras y, en general, a todos aquellos que contribuyeron a hacer del erial cultural que era Extremadura un páramo habitable donde pudieran germinar autores a quienes tanto debemos.

En total, Diáspora agrupa a 20 autores de diferentes estilos y generaciones (la media de edad es de 37 años) que, aparte de un origen común, no comparten mucho más que su actual condición de exiliados y su constante calidad poética. Son, en estricto orden cronológico, los siguientes:

1-FELIPE NÚÑEZ (Plasencia 1955)
2-ISLA CORREYERO (Miajadas, 1957):
3-JESÚS MARÍA GARCÍA CALDERÓN (Badajoz, 1959)
4-DIEGO DONCEL (Malpartida de Cáceres, 1964)
5-ADA SALAS (Cáceres, 1965)
6-ANTONIO MENDEZ RUBIO (Fuente del Arco, 1967)
7-JOSÉ ANTONIO LLERA (Badajoz, 1971)
8-ELENA GARCÍA DE PAREDES (Don Benito, 1976)
9-MARIO LOURTAU (Cáceres, 1976)
10-DAVID ELOY (Cáceres, 1976)
11-ÁLEX CHICO (Plasencia, 1980)
12-FERNANDO DE LAS HERAS (Badajoz, 1981)
13-FERNANDO P. FERNÁNDEZ (Cáceres, 1984)
14-VÍCTOR MARTÍN IGLESIAS (Plasencia, 1985)
15-FRANCISCO FUENTES (Plasencia, 1985)
16-IRENE ALBERT CEBRIÁ (Cáceres, 1986)
17-AZAHARA PALOMEQUE (El sur, 1987)
18-FRANCISCO NAJARRO (Zafra, 1987)
19-XAVIER ROSSELL (Badajoz, 1990)
20-FRANCISCO JOSÉ CHAMORRO (Fregenal de la Sierra, 1993).

Supongo que ya conocerán a muchos pero me atrevo a asegurar que se alegrarán de leer a todos y cada uno de ellos.
Además, el libro cuenta con un prólogo, cuya autoría me veo obligado a reconocer y, afortunadamente, un epílogo de Álvaro Valverde tan irreprochable que acaba dando sentido a todo, por difícil que pueda parecer.

En ella se quejaba de que tantos escritores extremeños, en su opinión, de talento, se vieran empujados a marcharse fuera de la región. Aunque, como demuestra esta respuesta de Álex Chico, todo es matizable, sí parecía repetirse un mismo patrón en la nómina de autores jóvenes que interesaban a Cumbreño en ese lejano 2012. Con una salvedad:
El único que, de momento, resiste aquí es Víctor Peña. Aunque, con lo de la reducción de profesores en la enseñanza pública, me consta que también está tratando de buscarse las habichuelas fuera.
Efectivamente, ya había trabajado lejos de Extremadura (fui profesor en un instituto de Casablanca) y pronto volvería a irme. En junio de 2014, poco después de que naciera mi primera sobrina y el Atleti ganara su última Liga y perdiera su primera Champions sobre la bocina, me marché a vivir a Sevilla.
Actualmente malvivo lo mejor que puedo en la frontera entre Almería y Murcia, desde donde he culminado este trabajo poniendo a prueba la paciencia sin límites de Cumbreño y del resto de participantes. Vaya desde aquí una disculpa, de nuevo, con retraso.

Parte del retraso se ha debido a que, una vez emprendida la diáspora, decidimos cambiar de rumbo o enfoque y ampliar el límite de edad para poder dar cabida a algunos poetas indispensables que, además de mejorar el nivel de una selección ya irreprochable, probaban la continua condición errante de los poetas extremeños que ahora merecen encontrar un hogar en vuestra biblioteca.
Víctor Peña Dacosta.
Águilas, marzo de 2019.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Cuestiones de buen gobierno (un poema de Fernando P. Fernández)

¿Cómo organizarnos bien la vida?
Habitación, regazo, instituciones.
¿Y es preciso hacerlo?

Ministerio del cuidado. Ministerio de la risa forzada.
Ministerio de las ganas de seguir, de la noticia y del
cansancio.
Ministerio de los accidentes
siempre que tenga lugar
entre dos puntos lejanos.
Ministerio de la contemplación
de las personas que pasan
al lado, de camino a la piscina y a los bares.
Ministerio de paciencia. De los rótulos.
Ministerio de la hormiga.
Ministerio del resuello de la hormiga.

Cargas familiares.
Fernando P. Fernández.
Ediciones de la Isla de Siltolá

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El momento exacto en que las cargas familiares comienzan a arder


El pasado sábado 7 de noviembre se presentaron dos libros de Ediciones de la Isla de Siltolá en la magnífica librería Casa Tomada de Sevilla, que últimamente se convertido en un fenómeno viral en internet y a los que he robado una idea para trabajar los microrrelatos en clase. Por tanto, no tenía más remedio que acudir y confesar en persona, confiando en que perdonaran mi atrevimiento, a ser posible tras unas cervezas.

Además, tenía muchas ganas de escuchar a los autores, Ana Llurba y Fernando P. Fernández, que, sin ser, en absoluto, conocidos, no eran tampoco absoluto desconocidos para mí:
Con Fernando había coincidido hace exactamente catorce años y medio en un intercambio a Francia y llevábamos sin vernos desde entonces, aunque Facebook había cumplido su enredada labor de red, convirtiéndonos en “amigos” virtuales recientemente.
Había seguido además las noticias de la publicación de su libro y leído algunas reseñas sobre el mismo, especialmente esta, tan elogiosa como el poemario merece, de Álvaro Valverde.

En cuanto a Ana Llurba, no la conocía pero sí conocía a su libro, ya que, como conté en esta entrada, había formado parte del jurado del I Premio de Poesía Joven Antonio Colinas, que su Este es el momento exacto en que el tiempo empieza a correr, en mi opinión, también con toda justicia.

La presentadora resultó ser la poeta Carmen García de la Cueva y empezó estableciendo unos acertados paralelismos entre los dos autores: así, les definió como autores aún jóvenes (dentro del concepto de la mayor parte de los premios de poesía), que habían publicado su primer libro a una edad avanzada para la media en el mundo de la lírica y que retrataban precisamente el fin de la juventud perdida (la cita que abre el libro de Ana dice “¿a qué edad se acabó la juventud?”) y la paulatina aceptación de la derrota en forma de responsabilidades. 
Por eso, Ana Llurba se había planteado como título inicial “Teorías de la catástrofe”, reservándolo finalmente para el segundo epígrafe del libro, aunque, en un sentido metafórico, también podríamos agruparlos a los dos bajo el nombre de “Cargas familiares”, que se le reveló a Fernando en el requisito que imponía una mujer a su posible en un anuncio de contactos.


En cualquier caso, nuestros dos siltolianos autores, de 31 y 35 años respectivametne pertenecían también, como señaló de la Cueva, a la generación más decepcionada de la historia, aquella que había emprendido un camino de sobretitulación hacia la precaridad laboral.

En resumen, acabó siendo una presentación más que notable de dos libros sobresalientes en un sitio perfecto y en el que solo se echó de menos más gente.
No por los autores, por supuesto, sino por el público que se lo estaba perdiendo.

Esperemos que se hagan con los libros de los tres autores y visiten la librería, aunque sea en otro momento menos oportuno.