ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


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domingo, 11 de junio de 2017

Carlos Alcorta reseña "Diario de un puretas recién casado"

Compruebo ahora que con el trajín del tercer trimestre se me había pasado compartir por aquí la reseña que Carlos Alcorta realizó de Diario de un puretas recién casado en su más que recomendable blog:

 Resultado de imagen de diario de un puretas recién casado victor peña
Hay un deliberado tono menor que lo emparenta con los citados Juaristi o Salvago, por otra parte, un tono ensayado ya por Víctor Peña Dacosta en su anterior libro, La huida hacia adelante, publicado por la editorial La Isla de Siltolá en 2014, pero en este último subyace una ambición más trascendente al evidenciar una preocupación social, aunque sea desde un nihilismo quizá impostado, como en el poema «Nihilismo». En ambos títulos, el propio autor es el centro de sus comentarios sardónicas. La mirada sobre sí mismo está cargada de buen humor, de ironía , de capacidad para divertir al lector y, también, por qué no, de realidad, una realidad asumida como inevitable a la que el protagonista poemático, alter ego del autor, se adapta —como sucede, por ejemplo, en las canciones de Sabina,— con un fingido desinterés, como testimonian estos versos del poema «When the soldiers are singing», del Diario de un puretas recién casado: «Déjate de cuentos, Víctor, y asume/ en qué te has convertido aquí y ahora:/ una caricatura de ti mismo/ condenado a un aterrizaje/ de emergencia o un declive progresivo./ Pero también, no lo olvides, sigues siendo/ un soldado que sabe jugar sucio/ y conoce el campo de batalla». Es cierto que la explicación biográfica de un poema (o de una narración), generalmente no hace más que empeorar la comprensión del mismo, porque lejos de aportar datos más o menos concluyentes que abunden en una comprensión más cabal, se suele añadir información de la propia cosecha, que más que aclarar, ofrece otro sentido y, además, carece por lo común de interés desde el punto meramente estético, pero nuestro autor ha sabido resolver esta aparente contradicción entre biografía y escritura convirtiendo sus poemas en atalayas desde las cuales el yo contemplado se confunde con el resto de viandantes que hormiguean por el asfalto de esa realidad a la que hacíamos mención. Así, cualquiera de ellos puede, gracias a la ironía, ser la diana de sus dardos.
Peña Dacosta posee un innata facilidad para encadenar versos con un ritmo admirable y, como los camaleones, una forma genuina de convertirse en objeto de sus ditirambos y de sus chazas (quien se ríe de los demás, debe saber reñirse de sí mismo) que tiene sus antecedentes en la poesía de la experiencia, aunque en la vertiente más jocosa, menos trascendente, una poesía con fecha de caducidad, que suena un tanto cansina, pero dadas las cualidades poéticas que demuestra y la versatilidad para encarar diferentes puntos de vista éticos y estéticos, no nos cabe ninguna duda de que Víctor Peña Dacosta dará un paso al frente y cambiará este registro ya prácticamente agotado por otros más ambiciosos.

domingo, 12 de marzo de 2017

Un poema de "La belleza del marido" (Anne Carson)

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Y ARRODILLADA EN LA ORILLA DEL MAR TRANSPARENTE
ME HARÉ UN CORAZÓN NUEVO CON SAL Y BARRO

Una esposa está bajo las garras del ser.
Fácil es decir ¿Por qué no terminar con esto?
Pero supongamos que tu marido y cierta mujer oscura
suelen quedar en un bar por la tarde.
El amor no es condicional.
Vivir es muy condicional.
La mujer se instala en una terraza cerrada al otro lado de la calle.
Observa a la mujer oscura
que con la mano le toca la sien como si le estuviera metiendo algo.
Observa cómo
él se inclina un poco hacia la mujer y luego se vuelven atrás. Están serios.
Su seriedad la atormenta.
Las personas que pueden estar serias cuando están juntas es
[porque tienen algo profundo.
Hay una botella de agua mineral sobre la mesa
y dos vasos.
¡No necesitan bebidas alcohólicas!
¿Desde cuando tiene él
estos gustos puritanos?
Un barco frío
zarpa de algún lugar dentro de la esposa
y pone rumbo al horizonte plano y gris,
ni pájaro ni soplo a la vista.


Anne Carson. 
La belleza del marido. 
Editorial Lumen. 
Traducción de Ana Becciu.

viernes, 15 de julio de 2016

José Luis Morante reseña "Diario de un puretas recién casado"

José Luis Morante, gran poeta, magnífico crítico y antológico antólogo, ha reseñado, en su más que recomendable blog Puentes de papel, mi último libro, Diario de un puretas recién casado. Pueden leer su crítica completa en este enlace y, en general, no olviden visitar su blog que siempre merece la pena.
A los clásicos les sientan bien las zapatillas deportivas, así que Víctor Peña Dacosta (Plasencia, 1985) no duda en buscar el número adecuado para calzar su poemario con un préstamo de Juan Ramón Jiménez, con calzador festivo (...). Desde su primer poema, Diario de un puretas recién casado cruza el espacio de lo narrativo para construir una historia sentimental cuyas características más relevantes son la ironía, el sentido crítico, el humor y los abundantes referentes literarios, elementos singularizadores que ya se entrelazaron en salidas anteriores como La huida hacia delante  (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2014).
(...)El yo comprometido con la ideología del superviviente debe aceptar el sereno sedentarismo del funcionariado y el amoroso repliegue del  guerrero que retorna después de la batalla  a la rutina doméstica. Se reformula sin aspavientos aquella vieja cuestión del compromiso; el protagonista verbal enarbola la pancarta reivindicativa para cambiar la vida y transformar el mundo, con un poco de Marx y otro poco de Groucho; las palabras invitan al activismo, se apropian de las consignas que suenan  en las plazas del ahora con la música de fondo de los cuarenta principales y gritan “Si se puede…” como si el incómodo alojamiento en el conformismo necesitase una semblanza de dignidad humana que nunca postergara el activismo. (...)
Víctor Peña Dacosta habla con timbre coloquial y convierte en un uso extraño el discurso de la solemnidad. No busca dejar en primer plano identidades vestidas con la ropa de marca de la épica sino con la talla de grandes almacenes del hombre común. En ese estar caben sentimientos y reflexiones  aliñados con el toque digestivo de la ironía para que las verdades cotidianas sean más soportables. El buen amor –la buena compañía- ayuda a dar sentido a la grisura y plantea retos renovados que obligan a cada identidad a limar torpezas y a reaccionar contra lo reiterado. Esa contundente declaración de afecto se hace palabra en el poema “Variación sobre un viejo tema de Eric Clapton”; versos limpios que abren paso a una convivencia articulada en el tiempo poético, un árbol de raíces comunes nutrido por la savia del “nosotros”, dispuesto a soportar el paso de la temporalidad.
(...) Nada queda en blanco y negro en el itinerario de un amor en los tiempos del móvil; sale a la luz una caligrafía autobiográfica que desperdiga sus toxinas y su escepticismo con la sinceridad de un  perdedor consciente, con el abrazo firme y la luz irisada de una sonrisa a punto.

sábado, 21 de mayo de 2016

Encuentro (accidentado) con Braulio Ortiz Poole


Este año estuve firmando ejemplares de mis obras en la caseta de Ediciones de la Isla de Siltolá de la Feria del Libro de Sevilla. Por miedo a que se me hiciera muy largo el rato y para matar dos pájaros de un tiro, me permití escribir a Braulio Ortiz Poole, comentarle dónde iba a estar y decirle que iba a llevar un ejemplar de su libro Cuarentena, publicado por La Bella Varsovia (que se ha convertido en una lectura de cabecera desde que me lo recomendó Víctor Martín Iglesias), ya que me gustaría tenerlo firmado.

Y es que Braulio Ortiz nació, vive y trabaja en Sevilla, pero nunca habíamos coincidido ni interactuado más allá de los diferentes subrayados que yo realizaba en su libro. Obra que, con contención, humor e ironía retrata la elegante decadencia de la entrada en "Los cuarenta,/ una comarca ya más próxima a la muerte,/ prevención y liturgia (...) Una edad tan solemne/ que es siete años más vieja que un mesías:/ es la edad en que tu padre tenía ya seis hijos".

Pues bien, finalmente estuve firmando más libros de los esperados, entre ellos a un amable hombre de mediana edad que, después de comprar los dos ejemplares de mis libros se identificó con lo que me pareció un claro "Claudio"... y que no era otro que el bueno de Braulio, que había decidido pasarse, comprarlos y cambiarme su firma de clara caligrafía por un borrón con el que, una vez resuelto el malentendido, hubo de enmendar mi estupidez. Eso sí, creo que con ese breve encuentro se lleva una impresión bastante acertada de mí, que solo le queda completar con mis libros y, si sigue estando dispuesto, en futuros encuentros, a ser posible, sin bolis de por medio.

Esta anécdota no deja de ser una excusa para hacer algo que ya iba tocando: traer a este blog algún poema de Cuarentena. Más que la ocasión, un poco ridícula, el libro, muy bueno, lo merece:


HAS SOÑADO TANTAS VECES CON EL MUNDO

...Estuve
donde es difícil imaginar haber estado.
No se puede vivir sin emoción.
Justo Navarro.

No supiste volar, oficinista,
aunque crecieran dos alas en tu sueño
que eran flores amargas.

Querías cruzar el mundo con el hambre
de un amante que busca el infinito
en la piel de ese cuerpo que desea.
Pensabas: 
ahí aguarda la vida.

La fiebre y la emoción.
Y sin embargo
              el rumbo fue el opuesto:
nunca oíste las lluvias torrenciales,
no te diste a probar el fruto exótico,
por ti las cataratas 
                    no libraron su furia.

Te quedaste, enfermo de migraña a quien la luz golpe
en una habitación levantada en la sombra.

Pero un refugio a veces es una ortiga.

Antes de que te hiera la nostalgia 
de lo que no conoces
di que serás también de las antípodas.

Búscate tu propio firmamento.
Como un ciprés,
un hombre ha de aspirar a lo sublime.


Y TODO HA DE INUNDARSE

Cuando apagues la vela
y empiecen los cuarenta
pídete este deseo:
vivir contra la noche
en la intemperie, 
donde acaba el jardín de la prudencia,
en estado de gracia, con coraje,
en litigio continuo
o en un amor perpetuo con las cosas.
Quemándote, sí, no te acobardes:
la mesura es un cerco
y tú has sido hasta ahora un hombre a medias,
un corazón vendado y constreñido
como un idioma apenas susurrado.

Así, ardiendo en plenitud, infiel y sin aliento,
igual que a un sublevado los demonios le hablan,
hazte tú con la piedra que derribe a los dóciles,
conviértete en relámpago o espada
que imprima luz y acero a esta edad nueva.

Para el futuro,
suelta el lastre de antiguas ataduras
y eleva la mirada al horizonte:
es la edad de los hombres sin temor a exhibirse,
el tiempo en que los diques consumen su paciencia
                         y todo ha de inundarse.


CARPE DIEM 

A menudo ha irrumpido en tu memoria
ese campo al que escapabais los domingos,
ese campo
con un altivo eucalipto como guarda,
un caserón que jugaba con el eco
y unos perros que siempre tenían hambre.

Allí tu padre os mostraba con orgullo
la última variedad de algun naranjo
que habían incorporado aquellas tierras.
Recuerdas con qué emoción pelaba aquella fruta
y os daba a probar su carne dulce,
recuerdas
que aunque pusierais cuidado en el empeño
el zumo os cubría la mandíbula.

A menudo te viene aquella imagen
y te preguntas
si tu padre, que no pudo jubilarse,
que renunció a sus sueños por vosotros,
sabía que esa naranja, esa simple naranja,
era en su pequeñez la plenitud,
era toda la verdad que escondía el mundo.

Quizá
esa sea la lección que te trae el viento:
que en vez de fantasear con el futuro
hay que tomar la carne dulce, el jugo,
               del momento en que vives.

viernes, 4 de marzo de 2016

Selfie (un poema de "Diario de un puretas recién casado")




Selfie
Sigo contigo.
Porque te quiero mucho.
Cualquier otro argumento
sería maquinación.
Marta Sanz

Un hombre corriente que posa
la vida, simula la foto y congela
su sonrisa enfrentando el negativo
de la cámara y vuestras miradas.

Como un mártir aguarda el relámpago
aislado frente a una multitud inhóspita.

Sabiéndose perdido de antemano.

Autorretrato del héroe contemporáneo
hundiéndose en estos tiempos de mierda.

Pero no está solo: le acompaña
y casi parece protegerle desde abajo
una mujer de sonrisa menos forzada,
resiliente de la luz y las sombras.

Por suerte el picado deja ver su escote.

Al fondo, un amanecer rojizo,
que si no es apocalíptico lo parece,
despliega nubes amenazadoras
sobre un sol agonizante que bosteza.

Se equivocaba Lennon, se equivocaba
o, al menos, se pasó de listo:
la vida es, simplemente, aquello que pasa.

(Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016)



miércoles, 27 de enero de 2016

Nuevo libro: "Diario de un puretas recién casado" (Ediciones Liliputienses)


En la foto superior pueden observar la portada de mi nuevo libro, Diario de un puretas recién casado, publicado por Ediciones Liliputienses, la editorial del gran Chema Cumbreño: es un auténtico honor formar parte de ese inapelable catálogo de autores, con lo mejorcito de la poesía escrita en castellano a ambos lados del Atlántico.
Para celebrarlo, dejo a continuación un poema del libro, inspirado por y dedicado a, por supuesto, Pablo (García Casado):

García casado

Soy un García casado de la vida.

Un hombre cualquiera, como tantísimos,
en una relación hetero sin aspavientos,
que arrastra su apellido y lo prolonga
más allá de lo estrictamente necesario.

Soy el terror de los buffets libres.

El que se queda callado en la sala de espera
cuando la enfermera repite su nombre.

Un godot que manda un whatsapp avisando
de que no le esperen si llega tarde.

Aunque no me llame así y otros
sean mi nombre y apellidos,
soy Fulano de Tal, j´est un autre,
un número impar emparejado, otra
cifra móvil motivo de disputa
entre políticos y sindicatos.

Soy el vecino de un quinto que delega
su voto en el presidente del bloque.
Alguien que espera que pasen las firmas
sin intervenir ni escuchar en los claustros.

Barrilete tragicómico, dime:
¿de qué planeta te caíste?

El que siempre da dinero a los mendigos
por miedo a encontrarse un día pidiendo
y que, por motivos parecidos, nunca protesta
demasiado a los camellos. Un afiliado
al escepticismo que a veces rompe
el carné en arrebatos de esperanza.

Soy otro García cansado de la vida
que paga una cuota fija de pretéritos
y otra variable de futuros simulados.

Un viejoven que remulga, otro
puñado añadido a la olla a tiempo
de estropear la sobremesa familiar
de un domingo cualquiera y piscinero.

Seré padre algún día mientras tanto
soy un hijo de puta moderado.