ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


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domingo, 19 de marzo de 2017

Mi Padre, el rey (Gsús Bonilla)


1.
mi Padre, el rey, el más elegante de todos,
presumía de monarca; tenía un universo por corbata

21.
los sueños inverosímiles
tienen forma de muchacho progresando
y alas magenta de mariposa fiel

22.
nadie lo sabe,
pero dejó los bártulos a la vista
porque no tenía nada que esonder

23.
nos dimos cuenta tarde
de que el tren pasa

y su sombra va más rápido

y a la sombra
siempre le acompaña la sospecha

55.
el calor de papá quema,
las caricias de mamá abrasan.

arder a contra luz.

yo quisiera saber si te excitaba ese vaivén de segundos
cuando mi paciencia se desnudaba
ante aquel olor a cera y fósforo
cuando su cuerpo presente ya
era historia mía

un poco antes de ser cenizas

61.
me
incitaste
a subir

a arrojarme
me invitaste

me 
lancé                         con miedo
me 
lancé

ya
no
estabas

me
c
a
í

me
auxiliaste

me 
asististe

no te fíes ni de tu padre
concluiste

ni             de mi instinto
pensé


mi Padre, el rey
Gsús Bonilla
Ediciones La Baragaña, 2012

miércoles, 5 de octubre de 2016

La vida del padre


Anteriormente, he traído a este blog algunos poemas brutales sobre la relación padre-hijo, como esta bestialidad de Juan Bonilla o este otro de Gsús Bonilla (for the record: NO son, que se sepa, hermanos). Además, acabo de hacerme con Mi padre, el rey, de este último y Carta al padre de Jesús Aguado, y, entre lo que he leído y lo que me han contado, tengo la certeza de que ambas lecturas serán provechosas. Incluso, al percatarme de lo fecunda que puede ser la reflexión ante el cadáver del progenitor, especialmente si se ha mantenido una relación difícil (como la que encabeza esta selección de citas de Plataforma, de Houellebecq) o si éste tenía un carácter duro, débil o contradictorio, llegué a plantearme usar como etiqueta "La muerte del padre" para juntar pequeñas y grandes obras maestras en torno a este leit-motiv tan impactante como productivo. El nombre, evidentemente, es un guiño al primer tomo de Mi lucha, de Karl Ove Knausgard, de donde rescato este fragmento:
Ahora veía su cuerpo sin vida. Y no había diferencia entre lo que una vez fuera mi padre y la mesa en la que ahora yacía o entre el suelo bajo la mesa o entre la toma eléctrica bajo la ventana o entre el cable que llegaba hasta la lámpara justo a su lado. El ser humano es meramente una forma entre muchas que el mundo produce una y otra vez no solo en lo vivo sino también en lo inerte, en arena, piedra y agua. Y la muerte, que siempre consideré como la mayor dimensión de la vida, oscura, absorbente no era más que un conducto del que brota una fuga, una rama que se parte por el viento, una chaqueta que resbala de una percha y cae al suelo.
Puede que todavía, si me lo permiten las clases, las carreteras infinitas y la vida alrededor, haga esa extraña (y morbosa) antología bloguera, porque es un tema que me interesa literariamente... a pesar de resultarme muy lejano personalmente. Y es que, desafortunadamente para mi carrera de escritor atormentado, mi padre ha sido siempre una persona espléndida, simpática, generosa y amable con la que jamás he tenido ningún problema digno de recordar (ni, que yo sepa, lo ha tenido nadie). O, para resumirlo parafraseando a Machado, ha sido, es y será (o mucho tendrán que torcerse las cosa para que no siga siendo) "en el buen sentido de la palabra, bueno".

Por tanto, me temo que ya ha cumplido con su mayor aportación a mi carrera "literaria" (si obviamos, por supuesto, haberme enseñado la habilidad y la costumbre de leer y haberme recomendado decenas de libros), que tiene pinta de quedarse en la magistral cita que pronunció sin darse cuenta (y de la que hoy, sin razón, reniega): "Siempre habrá un bar cerca", que pueden encontrar como epígrafe del poema "Primeras nupcias" de Diario de un puretas recién casado, accesible en este enlace).

Y es que escribir sobre la felicidad, especialmente si es la propia, admitámoslo, está mal considerado literariamente.
Yo, como soy una veleta sin principios, puede que, incluso llegue a borrar esta entrada tan sentida, cursi, ñoña, sincera. Pero hoy que mi padre cumple 74 añazos más vivo que nunca y sé, literaria, familiar y personalmente lo que supone eso, quería que estuviera aquí. Qué menos, copón.

martes, 4 de octubre de 2016

No soy un hombre

Descubro en el muro de Facebook de Gsús Bonilla, a quien ya hemos mencionado varias veces en este blog, un poema que no me deja más remedio que compartir por aquí:

Resultado de imagen de harold norse


NO SOY UN HOMBRE
No soy un hombre, no puedo ganarme la vida, comprar cosas nuevas para mi familia. Tengo acné y un pene pequeño.
No soy un hombre. No me gustan el fútbol, el boxeo y los autos.
Me gusta expresar mis sentimientos. Me gusta incluso colocar un brazo
alrededor del hombro de mi amigo.
No soy un hombre. No interpretaré el papel reservado para mí -el papel creado por Madison Avenue, Playboy, Hollywood y Oliver Cromwell; la Televisión no dicta mi comportamiento.
No soy un hombre. Una vez cuando disparé a una ardilla juré que no volvería a matar. Dejé de comer carne. Ver sangre me da náuseas. Me gustan las flores.
No soy un hombre. Fui a la cárcel por resistirme a ser reclutado. No peleo cuando los hombres de verdad me pegan y me llaman marica. Me desagrada la violencia.
No soy un hombre. Nunca violé a una mujer. No odio a los negros. No me emociono cuando ondea la bandera. No pienso que debo amar América o abandonarla. Pienso que me tengo que reír de ella.
No soy un hombre. Nunca tuve gonorrea.
No soy un hombre. Playboy no es mi revista favorita.
No soy un hombre. Lloro cuando me siento infeliz.
No soy un hombre. No me creo superior a las mujeres.
No soy un hombre. No uso suspensorios.
No soy un hombre. Escribo poesía.
No soy un hombre. Medito sobre la paz y el amor.
No soy un hombre. No quiero destruirte.

Harold Norse, 
en EL RINCÓN DE MIS DESVARIOS, Revistas Digital, Julio 2012.

viernes, 12 de agosto de 2016

La Transición 2.0 (poemazo de Gsús Bonilla)

El poemazo de Juan Bonilla del otro día (que deben leer o releer aquí) me ha recordado a esta otra maravilla de Gsús Bonilla incluida en Viga, su libro publicado por Ediciones Liliputienses.



La Transición 2.0

Otro desempleado célebre
que yo recuerde, ese fue mi padre

que de los cuarenta y siete años
que permaneció sobre la tierra
estuvo, al menos diez, sin trabajo remunerado.

Prestaciones, subsidios, ayudas familiares…
De aquello, en esos años, nos manteníamos.

De aquello, y de mi madre
Que fregaba escaleras, limpiaba bares y asistía en casas.

En el año setenta emigró, mi padre
desde un pequeño pueblo de Extremadura a la gran ciudad
en busca, como tantos otros, de mejores condiciones de vida.

Sufrió la crisis de los setenta, la de los ochenta
y hasta la de los noventa tuvo tiempo de conocer.

Fue, en mil novecientos noventa y uno
que se lo comió un cáncer

y el mismo día de mi veinte cumpleaños
lo enterramos.

Cómo no me voy a acordar de mi padre.
Qué personaje mi padre.

martes, 26 de julio de 2016

Oferta del 40% de descuento en Ediciones Liliputienses

Ediciones Liliputienses es, sin duda, una de las mejores editoriales de poesía de la actualidad, gracias a un catálogo de autores interesantísimos, especialmente del otro lado del charco. 
Ahora, además, tiene una oferta irrebatible: un 40% de descuento en todos sus títulos.


Para solicitar cualquier de ellos solo tienen que escribir un mail a esta dirección y solicitar el título en cuestión: 
elblogliliputiense@gmail.com

Por ejemplo, Diario de un puretas recién casado, de servidor de ustedes, se queda a precio de copa de amigo en bar añejo, así que no se lo piensen, compren y lean.