ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


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sábado, 5 de diciembre de 2015

Oliendo a chamusquina (un poema de Antonio Orihuela)


OLIENDO A CHAMUSQUINA

Pienso en el número de ricos que hay en España,
no llegan a noventa mil, dicen los periódicos,
sin embargo, cómo es posible que noventa mil personas
sean capaces de convencer a once millones
para que voten por el PP
y a siete millones para que voten por el PSOE.

Cómo es posible que noventa mil personas
sean capaces de convencer a cuarenta y seis millones
que deben trabajar más por menos dinero,
que deben renunciar a la educación, la pensión
y a la sanidad,
que deben pagar impuestos que los ricos nunca pagarán.

No dejo de darle vueltas, de buscar una explicación,
sí, es cierto que vemos cuatro horas diarias de televisión,
que nuestros únicos intereses son el piso,
el coche y los electrodomésticos,
que vivimos en un estercolero mental y moral,
que la gente vive de doblegarse a los poderosos
y engañar a los débiles,
que no tenemos ni una sola universidad
entre las ciento cincuenta mejores del mundo,
que ¼ de la población está en el paro
y esa misma cantidad solo se moviliza si ganan al fútbol,
que en este país las personas brillantes provocan recelos,
que la creatividad y la independencia
son marginadas y sancionadas,
que hay miles de jóvenes buscando una plaza en GH
o en Operación Triunfo.

La verdad no necesita mártires, es cierto,
está ahí, no hace falta que nadie la defienda,
no valen excusas, no permanece opacada por la televisión,
cualquiera que quiera la verdad
no tiene que ir muy lejos para encontrarla
a lo mejor por eso nadie se mueve.

Sí, parece que esto es lo que hay,
aunque no por eso uno tiene que aceptar que
el retrato robot de la sociedad española
esté hecho de jerarquía, autoridad y docilidad.

Si hay alguna crisis
es, desde luego, la de los mansos

y me temo que no van a heredar la tierra.

Antonio Orihuela. 
El amor en los tiempos del despido libre. 
Ed. Amargord, 2014

lunes, 7 de septiembre de 2015

La escuela del desconsuelo (poema de Antonio Orihuela)


El que obedece es la mejor copia del que manda,
la gente vive enamorada de su servidumbre,
pendiente siempre del jefe,
incapaz de decidir por sí misma.

La gente ama a los analistas financieros,
a los directores de los periódicos,
al ministro de Economía
susurrando crisis en sus oídos.

La gente ama al rey en Botswana,
a los empresarios que dicen que la solución es trabajar más y cobrar menos,
a la ministra de Trabajo hablando de la reforma laboral
y la Virgen del Rocío,
al ministro de Interior diciendo que las cosas podrían ir a peor,
al ministro de Economía justificando que la mayoría
deberá permanecer en la miseria,
al presidente del gobierno razonando que no hay alternativa.

La gente se adapta, colabora, sólo quiere ser uno más, no desentonar,
cambiar de canal siempre que se lo ordenen,
aunque no hay nada que ganar,
aunque la paga no será justa,
aunque la miseria continuará,
aunque el casero llame a la puerta,
aunque las cosas nunca vayan a cambiar.

Los pobres aman aquello que los domina y explota.

Los ricos acarician el sufrimiento de los pobres
como el que acaricia un buen perro.


Antonio Orihuela
El amor en los tiempos del despido libre
Ed. Amargord, 2014.