ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


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viernes, 13 de febrero de 2015

Poemas de amor



Mañana, sábado 14 de febrero, también llamado San Valentín, estaremos en la Casa del Libro de Sevilla Diego Vaya, Miguel Agudo, Javier Sánchez Menéndez y yo (además de, por lo que entiendo, Pablo Neruda) leyendo poemas de amor de nuestros últimos libros, todos ellos publicados por Ediciones de la Isla de Siltolá.
Posteriormente, tendrá lugar la presentación de Amorexia, de Miguel Agudo. Sean bienvenidos.

En mi caso, leeré poemas como el que pongo a continuación (spoiler) y no leeré, porque no son míos pero me encantaría que lo fueran, algnos que iré colgando por aquí, en dulce revancha, en los próximos días:

Lo peor de todo

Pudo ser un amor del montón,
pero todo el montón era mío.
Sr. Chinarro

Lo peor no ha sido que te marcharas 
como te fuiste (y los dos sabemos 
que te fuiste de muy malas maneras)
ni que te marcharas cuando te fuiste
(y sabes que no pudo haber 
momento más inoportuno),
sino que, vengas cuando vengas,
vengas como vengas y lo hagas 
cuantas veces estimes oportuno
regodearte con mi amor pazguato, 
yo seguiré esperándote de brazos 
y pecho abiertos, abjurando 
de partículas interrogativas 
y pretéritos que no pueden 
entender, imbéciles, que has vuelto, 
que al fin has vuelto y que esta vez 
quizá sea para siempre.




domingo, 25 de enero de 2015

Oímos tantas cosas a la vez que no entendemos nada

Diego Vaya publicó el pasado mes de diciembre en la colección Tierra de Ediciones de la Isla de Siltolá su último poemario, Circuito cerrado. 
Se trata, sin duda, de una obra sólida y rigurosa, condensada al extremo y dividida en tres partes: I. Back/Next, II.Domingo americano y III. Helada.
En realidad, tanto la primera como la última sección están formadas por un solo poema, el primero extenso e intenso y el último algo menor en extensión pero no en brillantez. De él son estos versos que aquí extirpo:

Son las mismas noticias. Y el mismo hombre en traje,
sin voz: quizá en sus labios se dibujen países degollados
o aviones que se pierden y nadie vuelve a ver.
Oímos tantas cosas a la vez que no entendemos nada.
Esperamos, y el mundo
no es como un día nos lo imaginamos,
esperamos, y la gente y la vida y lo demás
son el ruido de fondo,
y es ese mismo ruido de algo que se cae,
ese drenaje por el que todo se escapa
para ser agua sucia en un cajón,
¿no sientes la llamada?