ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


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jueves, 1 de febrero de 2018

Educación física



Al practicar el execrable arte del "autogugleo" me sorprendió encontrar algunos de mis poemas en la web erótica Let´s Kinky.
Concretamente, se trataba de "No me pidas lo imposible" (de Diario de un puretas recién casado) y de "Timidez" y "Carencias afectivas" (de La huida hacia delante) agrupados bajo la etiqueta de "Dos poemas de sexo y desconsuelo".

Desde aquí mi agradecimiento a los kinkyresponsables y, como guiño, una pequeña selección de mis poemas con mayor contenido sexual.

EDUCACIÓN FÍSICA

Nueva temporada

Estabas preciosa con tu uniforme
de El Corte Inglés y yo iba muchos días
a esperarte a la salida. ¿Te acuerdas?
Te esperaba tras una esquina,
te tapaba fuerte la boca,
para que no gritaras, susurraba
que, si chillabas, te mataría,
te arrastraba a un portal cercano,
entre empujones y amenazas
soeces. Y luego jugaba
a violarte.
Y tú jugabas a que te violaba
y te gustaba.

Al terminar, nos íbamos a casa
creyéndonos los más modernos y entregados
a nuestras fantasías sexuales
de mentirijillas.

Pero un día de primavera,
¿te acuerdas?, te esperé tras una
esquina diferente, te tapé
la boca de otra manera,
puse otra voz al susurrarte,
¿te acuerdas? Y también varié
el ritmo, la presión y el ángulo
habitual de mis embestidas.

Ese día, ¿recuerdas?, te corriste
más que nunca, volvimos a casa
sin hablarnos, nos acostamos
sin decirnos nada y, al día siguiente,
antes de que volvieras, yo ya me había
marchado para siempre de tu vida.

Estabas preciosa con tu uniforme
de El Corte Inglés por las rodillas,
pero no he vuelto a esa jodida tienda
desde aquel horrible día (¿te acuerdas?)
y, cada vez que anuncian que ha llegado
de nuevo la primavera, me escondo
tras esa misma esquina y lloro
tu recuerdo a lágrima viva.


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CRÍMENES PERFECTOS
Simplemente tuve la suerte
de estar en el lugar oportuno
en un momento incierto de su vida.

Después,
nos encerramos seis días luminosos
en un sórdido hostal de nombre
impronunciable, ajeno a las miradas,
el escrúpulo y las propinas.

Juré que nunca le haría daño,
engolando la voz con ademanes
de político. Y acabó siendo mentira
(o tal vez lo fuera desde el principio).

Romper el corazón
de una desconocida
en una ciudad lejana
y huir sin dejar rastro, mail
ni número de teléfono.
Tal vez sí es posible
el crimen perfecto.

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A Usted. En desobediencia (featuring Almudena Guzmán)
(Y a Luis Gª Jambrina. En deuda)

Su recuerdo es como la fe de aquella infancia,
ya casi nunca usaba minifalda,
rota al mismo tiempo que mis braguitas en el último,
pero ese día hubo suerte
y, mientras Jambrina,
(Tobogán)
con su voz de jesuita agnóstico,
iba recitando cansinamente,
No duele, solo desespera un poco,
nosotros, fingiendo fingir
igual que esas faldas
estar concentrados,
cortas después de la fiebre
íbamos subrayando
el beso a la oreja
las palabras clave
la oreja a la boca,
con pícara mueca de niños malos:
la boca a las medias porque las rompe,
demasiado concentrados
como para andar fijándonos
las medias al...
en puntos suspensivos.


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Timidez

Te miro como a un libro que no entiendo,
que alguien tuvo a bien regalarme
y del que aún no me he deshecho.

Eres guapa. No te conozco.
No te debo nada. Tú a mí,
la verdad, tampoco. De pronto
me da vergüenza besarte.

En este instante de sofoco
en que nada comprendo, ni siquiera
me atrevo a preguntarte si te importa
que me corra dentro.

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Carencias afectivas

Mientras contemplo desde arriba
el rítmico movimiento
de tu cabeza sobre mi sexo,
siento, sobre todo (¿eso?, ¿ves?, ahora),
cuando te acercas y te alejas
(así, ahora, ¿ves?), sobre todo, el roce
de tu flequillo en mi cadera.

Es curioso y casi tierno
que esto sea (¿ves?, esto, ahora)
lo más cercano a una caricia
que he tenido en mucho tiempo.



TODAVÍA ES TARDE (FEATURING MARÍA LÓPEZ PONZ)

No me vengas ahora con remiendos
de ocasión, patrañas de viernes noche
y anhelos de seductor en apuros.

Fuiste tú quien finiquitó esta historia
(cuerpos abiertos, sábanas mojadas),
y tu llamada a deshora
ya no provoca prisas ni deseo,
solo estupor, rabia y una leve

risita de placer sádico.


(La huida hacia delante,
Ediciones de la Isla de Siltolá, 2014)




When the soldiers are singing

Toda vida es un proceso de demolición
Francis Scott Fitzgerald

Imagino a mi mujer imaginándose
con otro sin esta tripa temeraria,
que ya no espanto ni disparando
una salva de verduras de advertencia
al principio de cada comida.

No sé.

Quizás él no empiece tantos libros
ni sea un fiera en los chistes malos,
pero sé que una mujer necesita
modelos de gama alta que enciendan
sus más bajas pasiones terrenales.

La política de contención ha fracasado:
el enemigo avanza camuflado en la rutina.

Y pongo el despertador una hora antes
para ver si hay huevos de correr un rato.
Pero me quedo mirando fotos viejas
con los ojos llorosos
y los michelines acojonados.

Y empiezo una paja en silencio
con más pena que ganas y cayendo
en derivas metafísicas: supongo
que existe un yo distinto en otra
dimensión sin extra de queso,
que se levanta temprano sin problemas
a ejercitar sus músculos de acero.

Pero, quién sabe: tal vez lo haga
porque necesita remarcarse
los abdominales por algo parecido
a lo que a ti te atenaza ahora.

Al fin y al cabo, la mujer de tus sueños
nunca estará contenta en tus pesadillas.

Déjate de cuentos, Víctor, y asume
en qué te has convertido aquí y ahora:
una caricatura  de ti mismo
condenada a un aterrizaje
de emergencia o un declive progresivo.
Pero también, no lo olvides, sigues siendo
un soldado que sabe jugar sucio
y conoce el campo de batalla.

¿Eres o no un veterano dispuesto
a dejarse matar por su única patria?
Varón  que arrastra sus setenta
y seis kilos de peso y diecisiete
centímetros kamikazes desplegados
a tiempo de acabar con esta guerra
en un redentor polvo mañanero.

Sal ahí, muchacho. Demuestra
de qué madera estás hecho.

(Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016)

domingo, 14 de enero de 2018

"Papa was a rolling stone" (un poema de DIARIO DE UN PURETAS RECIÉN CASADO)


¿Qué se puede hacer con un niño, si no bebe?
Humphrey Bogart
Cuando finalmente renuncie
a todos mis principios y embarace
a la mujer que amo pese a todos
mis juramentos, mis votos al diablo
y la constancia en pasarme el móvil
por los genitales desde los veinte años,
prometo no ser un padre horrible:
levantarme alguna vez si El Engendro
llora, levantarle del suelo
tras una caída, levantarnos
los castigos tras una trastada,
dejar el filtro familiar desactivado
y pasarle la ITV cuando el organismo
pertinente lo tenga estipulado.

Incluso, si no queda más remedio,
prometo atender a su madre,
la mía o algún tutorial de YouTube
que explique sin pegar demasiadas broncas
cómo se supone que funciona el cachivache. 

Juro leerle en la cama, incluso
sobrio y no siempre versos míos.
Prometo intentar escuchar al grupo
de mierda que le vuelva loco
durante su adolescencia. Callarme
algunas de mis opiniones al respecto.

Juro por la gloria de mi madre
y por la madre que lo habrá parido,
darle un beso cuando me traiga
un gin-tonic, aunque esté poco cargado,
encargarme de que vaya a ver a sus abuelos
más de lo preciso. Enseñarle quiénes
fueron ellos y sus bisabuelos
y Gabi, Godín, Torres y Kiko
y por qué debemos adorarles.

Cantará el himno como que hay un Dios.

Le inculcaré santificar las fiestas
y los corners al punto de penalti
o los despojos en los que va a verme
convertido más temprano que tarde.

Me esforzaré en instruirle a contemplar
los escotes  sin descaro y a mentir
a su madre tan bien como yo mismo.

Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016.

viernes, 20 de octubre de 2017

"Pálido reflejo" (Rimbaud, Lou Reed & Víctor Peña)


PÁLIDO REFLEJO

Uno de los insultos que el personal
lanzaba sobre Lou (…) era “¡casado!”.

Diego A. Manrique

Arthur Rimbaud a los diecinueve años
dicen que dejó todo: a su familia,
su chulazo, su condición y cuarto
de poeta y partió a África rumbo
a dedicarse al contrabando de armas.

Pero de una manera funcionaria,
mucho menos peligrosa y romántica
de lo que hemos preferido creer.

Nunca dejó de escribir, digan
lo que digan sus despistados fans.

Yo a los veintinueve tomé todo:
fijé la fecha de boda con mi amada,
aprobé las oposiciones de Secundaria,
accedí a albergar, siquiera por un rato,
la idea de tener un hijo y comencé el pago
mensual con mis impuestos del contrabando
de armas de mi Gobierno democrático
a regímenes dictatoriales poco escandalosos,
al menos mediáticamente hablando.

No fui un esposo infernal ni un virgen de mente,
no perdí la pierna ni morí a los treintaisiete.

Pero hay muchas formas de ser un maldito. 

Diario de un puretas recién casado 
(Ediciones Liliputienses, 2016).

domingo, 14 de mayo de 2017

"García casado" (un poema de DIARIO DE UN PURETAS RECIÉN CASADO homenaje a PGC)


García casado
Porque amar es el empiece 
de la palabra amargura.
MECANO

Soy un García casado de la vida.

Un hombre cualquiera, como tantísimos,
en una relación hetero sin aspavientos,
que arrastra su apellido y lo prolonga
más allá de lo estrictamente necesario.

Soy el terror de los buffets libres.

El que se queda callado en la sala de espera
cuando la enfermera repite su nombre.

Un godot que manda un whatsapp avisando
de que no le esperen si llega tarde.

Aunque no me llame así y otros
sean mi nombre y apellidos,
soy Fulano de Tal, j´est un autre,
un número impar emparejado, otra
cifra móvil motivo de disputa
entre políticos y sindicatos.

Soy el vecino de un quinto que delega
su voto en el presidente del bloque.
Alguien que espera que pasen las firmas
sin intervenir ni escuchar en los claustros.

Barrilete tragicómico, dime:
¿de qué planeta te caíste?

El que siempre da dinero a los mendigos
por miedo a encontrarse un día pidiendo
y que, por motivos parecidos, nunca protesta
demasiado a los camellos. Un afiliado
al escepticismo que a veces rompe
el carné en arrebatos de esperanza.

Soy otro García cansado de la vida
que paga una cuota fija de pretéritos
y otra variable de futuros simulados.

Un viejoven que remulga, otro
puñado añadido a la olla a tiempo
de estropear la sobremesa familiar
de un domingo cualquiera y piscinero.

Seré padre algún día mientras tanto
soy un hijo de puta moderado.

Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016

lunes, 20 de marzo de 2017

Recitando "When the soldiers are singing"


When the soldiers are singing

Toda vida es un proceso de demolición.
Francis Scott Fitzgerald

Imagino a mi mujer imaginándose
con otro sin esta tripa temeraria,
que ya no espanto ni disparando
una salva de verduras de advertencia
al principio de cada comida.

No sé.

Quizás él no empiece tantos libros
ni sea un fiera en los chistes malos,
pero sé que una mujer necesita
modelos de gama alta que enciendan
sus más bajas pasiones terrenales.

La política de contención ha fracasado:
el enemigo avanza camuflado en la rutina.

Y pongo el despertador una hora antes
para ver si hay huevos de correr un rato.
Pero me quedo mirando fotos viejas
con los ojos llorosos
y los michelines acojonados.

Y empiezo una paja en silencio
con más pena que ganas y cayendo
en derivas metafísicas: supongo
que existe un yo distinto en otra
dimensión sin extra de queso,
que se levanta temprano sin problemas
a ejercitar sus músculos de acero.

Pero, quién sabe: tal vez lo haga
porque necesita remarcarse
los abdominales por algo parecido
a lo que a ti te atenaza ahora.

Al fin y al cabo, la mujer de tus sueños
nunca estará contenta en tus pesadillas.

Déjate de cuentos, Víctor, y asume
en qué te has convertido aquí y ahora:
una caricatura  de ti mismo
condenada a un aterrizaje
de emergencia o un declive progresivo.
Pero también, no lo olvides, sigues siendo
un soldado que sabe jugar sucio
y conoce el campo de batalla.

¿Eres o no un veterano dispuesto
a dejarse matar por su única patria?
Varón  que arrastra sus setenta
y seis kilos de peso y diecisiete
centímetros kamikazes desplegados
a tiempo de acabar con esta guerra
en un redentor polvo mañanero.

Sal ahí, muchacho. Demuestra
de qué madera estás hecho.

Diario de un puretas recién casado,
Ediciones Liliputienses, 2016

jueves, 12 de enero de 2017

Papa was a rolling stone


¿Qué se puede hacer con un niño, si no bebe?
Humphrey Bogart
Cuando finalmente renuncie
a todos mis principios y embarace
a la mujer que amo pese a todos
mis juramentos, mis votos al diablo
y la constancia en pasarme el móvil
por los genitales desde los veinte años,
prometo no ser un padre horrible:
levantarme alguna vez si El Engendro
llora, levantarle del suelo
tras una caída, levantarnos
los castigos tras una trastada,
dejar el filtro familiar desactivado
y pasarle la ITV cuando el organismo
pertinente lo tenga estipulado.

Incluso, si no queda más remedio,
prometo atender a su madre,
la mía o algún tutorial de YouTube
que explique sin pegar demasiadas broncas
cómo se supone que funciona el cachivache.

Juro leerle en la cama, incluso
sobrio y no siempre versos míos.
Prometo intentar escuchar al grupo
de mierda que le vuelva loco
durante su adolescencia. Callarme
algunas de mis opiniones al respecto.

Juro por la gloria de mi madre
y por la madre que lo habrá parido,
darle un beso cuando me traiga
un gin-tonic, aunque esté poco cargado,
encargarme de que vaya a ver a sus abuelos
más de lo preciso. Enseñarle quiénes
fueron ellos y sus bisabuelos
y Gabi, Godín, Torres y Kiko
y por qué debemos adorarles.

Cantará el himno como que hay un Dios.

Le inculcaré santificar las fiestas
y los corners al punto de penalti
o los despojos en los que va a verme
convertido más temprano que tarde.

Me esforzaré en instruirle a contemplar
los escotes  sin descaro y a mentir
a su madre tan bien como yo mismo.


Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016.

viernes, 6 de enero de 2017

Diario de un puretas recién cansado


Diario de un puretas recién cansado

- En aquella época era feliz, pero no lo sabía. 
- Entonces igual eres feliz ahora y tampoco lo sabes. 
Palíndromos


Me levanto como cuando estaba
soltero: empalmado pero jodido
de la nariz y la vida, cansado
de mi cuerpo y la lucha diaria
con los niños y la almohada.

Los sueños cumplidos se acumulan
sobre los pliegues de las sábanas.

Me levanto y me hago unas tostadas,
y después me pongo la ropa
que mi mujer me dejó sacada anoche
para evitarme otro ridículo. Y salgo
a enfrentarme a la calle y al destino
como un ulises con dudas aparcando.

Dispuesto a comerme el mundo a bostezos.

Vuelvo de trabajar y como algo,
me encierro en mi estudio y no me corro
porque mi mujer quiere todo mi semen
y yo no puedo decepcionarla.

Los planes quinquenales designan
que ha terminado el tiempo de barbecho.

Esto es amor, un sacrificio conjunto
en pos de un bien mayor.

Como el comunismo.

Pero con ciertas garantías de éxito.

Incluso en los tiempos que corren.

Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016

jueves, 5 de enero de 2017

Épica de andar por casa



Épica de andar por casa

Cuando la rutina te muerde el culo
y tus ambiciones se han reducido
a la leve epopeya cotidiana
de recordar el PIN de tus tarjetas,
sobrevivir al pago de los impuestos,
sacar el coche con pocas maniobras
o evitar los augurios del dietista,
piensas si no es el momento
apropiado de mandar todo o parte
a hacer puñetas y empezar de cero.

¿Seguro que desea reiniciar el equipo?
Perderá las actualizaciones
que no hayan sido guardadas.

Cuesta pensar en cajones estanco
enfocar la vida con lentes objetivas,
aceptar la vejez en pastillas y planes
de pensiones. Cuesta mirarse
cuando el espejo lo enfocan otros;
mentirles las verdades, acostumbrarse
a sus rutinas extrañas, medirse
en los traumas y complejos ajenos.

Pero es lo que toca.

Al fin y al cabo
la felicidad está en las pequeñas cosas.

Por eso, quizá, es tan difícil de ver.

Sobre todo, en mitad de noches
como esta.

Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016

domingo, 12 de junio de 2016

Si se puede...


Sin más armas ni bandera
que mi pantalón de pinza negro
y mi polo pijo y rojo, reivindico
un anarquismo mainstream
en pos de la centralidad.

Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016.

jueves, 14 de abril de 2016

El lado oscuro (un poema de "Diario de un puretas recién casado)

Diario de un puretas recién casado


Tener hijos es cosa de mediocres,
ineptos sensualmente, analfabetos
sexuales o de gente irresponsable.

O es un pobre y mezquino agarradero
para dejar constancia de su paso
por el tiempo de la vida. A través de otros.
La adopción de este medio deshonesto
delata su estulticia y su ignorancia.
José María Fonollosa

No sé quién eres pero tengo
la sensación de quererte*,
quizá por motivos morales,
económicos o de costumbre.

Tal vez sea el típico afán posesivo
del hombre capitalista en esta
sociedad patriarcal e interesada.

O por protegerte de quién sabe,
tan pequeñito, feo y poca cosa.
Calvo, como el abajo firmante
en cualquiera de esas noches
en las que pudo haber terminado
engendrándote sin darse cuenta.

No sé si eres promesa o amenaza.

Sé que tu llegada indica
un cambio radical de vida,
un nuevo ciclo, otra etapa.
Ampliación del campo de batalla.

Aún no sé si serás parche o broche
a una relación preciosa que hiciste
tambalearse durante unos meses,
pequeño malnacido tocahuevos.

Pero ya eres una excusa perfecta
para quedarse en casa, apuntarse
a terapia, suicidarse o matar
a alguien en tu nombre, Diego Pablo.

Y aun así te miro con miedo
y desconfianza, sin atreverme
a quitarte el envoltorio
ni pulsar el botón de encendido.

Quién sabe.

Espero que traigas garantía
y acrecentado el instinto
de supervivencia. Busca
en tu interior, no temas, debes
creerme: yo soy tu padre.


*Este poema nunca hubiera existido sin un soberbio tuit de Miguel Ortega Castillo, en el que citaba las bellas y terribles palabras de su abuelo, aquejado de Alzhéimer. Partiendo de ellas, y probando a darles la vuelta, intenté escribir un poema desde el punto de vista de mi amigo Pedro, pero no lo conseguí del todo. En cualquier caso, debe estar dedicado a ellos dos y, de paso, a Carmela. Aunque, en realidad, eso último sucede con todos mis versos.

viernes, 4 de marzo de 2016

Selfie (un poema de "Diario de un puretas recién casado")




Selfie
Sigo contigo.
Porque te quiero mucho.
Cualquier otro argumento
sería maquinación.
Marta Sanz

Un hombre corriente que posa
la vida, simula la foto y congela
su sonrisa enfrentando el negativo
de la cámara y vuestras miradas.

Como un mártir aguarda el relámpago
aislado frente a una multitud inhóspita.

Sabiéndose perdido de antemano.

Autorretrato del héroe contemporáneo
hundiéndose en estos tiempos de mierda.

Pero no está solo: le acompaña
y casi parece protegerle desde abajo
una mujer de sonrisa menos forzada,
resiliente de la luz y las sombras.

Por suerte el picado deja ver su escote.

Al fondo, un amanecer rojizo,
que si no es apocalíptico lo parece,
despliega nubes amenazadoras
sobre un sol agonizante que bosteza.

Se equivocaba Lennon, se equivocaba
o, al menos, se pasó de listo:
la vida es, simplemente, aquello que pasa.

(Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016)



miércoles, 2 de marzo de 2016

Primeras nupcias (un poema de "Diario de un puretas recién casado")




Primeras nupcias

Siempre habrá un bar cerca
Manuel Peña Sanz

Cuando finalmente me case
con la mujer que quiero para hacerla
feliz como ella merece y yo envidio,
prometo elegir bien la fecha,
que no coincida con ningún festi
interesante y que mis amigos
y yo mismo nos quedemos sin excusas
para dar por culo
en cada uno  de los brindis y los bailes
sobre lo bien que lo podríamos
estar pasando.

Prometo que será una fiesta
no tan cutre como estáis acostumbrados,
que habrá muy buena música y, por supuesto,
fingiré no veros cuando vayáis al baño
juntos y me abracéis con ojos desorbitados.

Juro sobre la tumba de mis locos
años que no os quedaréis con hambre,
sed ni con las corbatas en su sitio.

Cuando finalmente me case
con la mujer que adoro,
prometo no cansarme
de ella ni de mí mismo.

Juro que no jugaré a regodearme
en la autocompasión, el vicio
o la autocomplacencia y que, como mucho,
cuando lleguen las bajas presiones
y los empates en el descuento,
jugaré al escondite sin irme
jamás a por tabaco: conformándome
con refugiarme en mi bar favorito
(o en cualquier antro cercano)
a cagarme en Dios y Su Puta Madre.

Prometo con los dedos rectos serle
fiel de palabra y obra y esconder un mínimo
las carpetas del porno.

Juro por la vida de la flamenca
estereotipada contestar
alguna vez los whatsapps importantes
y no hacerlo solo con emoticonos.

Prometo traerle flores de vez en cuando,
acordarme alguna vez de alguna fecha,
no meter cosas sin tapar en la nevera
y aprender la indescifrable mecánica
con la que se desenvuelven
las emociones y los edredones nórdicos.

Diario de un puretas recién casado 
(Ediciones Liliputienses, 2016).

domingo, 14 de febrero de 2016

No me pidas lo imposible (featuring Ana Castillo & María López Ponz)


No me pidas lo imposible 

No me pidas lo imposible:
porque bajarte la luna,
limpiar tu cueva de dragones,
partirte en dos follando
o amarte con la fuerza de los bares
son hitos al alcance de cualquiera,
promesas que no valen nada.

A mí déjame demostrarte
que, sin dejar de ser un niñato,
me has hecho un hombre, pídeme
gestos de épica cotidiana
y prometo ser tu héroe siempre
que no tenga excesiva resaca.

Pídeme lo posible: que vaya
a las fiestas de tu pueblo
y visite sobrio a tus abuelos,
que baje un poco la música,
que no coma tanto y me pierda
alguna vez algún partido.

Que te baje una comedia romántica
y haga el esfuerzo de empezar a verla.
Dime que te cuente cómo me ha ido
en el curro, que no hable tanto de política
y que deje el móvil mientras comemos.

Pídeme que te pida que te cases conmigo.

Pídeme que me corra dentro.


(Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016)


Escrito a raíz de la traducción de María López Ponz de este poema de Ana Castillo:

Pido lo imposible
Pido lo imposible: ámame siempre.
Ámame cuando no nos quede el deseo.
Ámame con la dedicación de un monje.
Cuando el mundo en su entera totalidad
y todo aquello que te es sagrado vayan
en mi contra: ámame aún más.

Cuando la ira te invada y no tenga nombre: ámame.
Cuando cada paso desde casa al trabajo te agote:
ámame; y recórrelo de nuevo.
Ámame cuando te aburras—
 cuando cada mujer que veas sea más bella que la anterior,
o más patética, ámame como siempre lo has hecho:
no admirándome ni juzgándome, sino con/ la compasión callada
que guardas para ti.

Ámame mientras saboreas tu soledad,
la anticipación de tu muerte,
los misterios de la carne, que se desgarra y remienda.

Ámame como al recuerdo más preciado de tu niñez—
y si no encontraras ninguno—
imagínalo e imagíname contigo.

Ámame ajada como me amaste fresca.
Ámame como si fuera eterna—
y yo haré de lo imposible
una mera acción,
amándote como lo hago.