ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


viernes, 23 de enero de 2026

Algunos poemas de CÓMO ENTERRAR AL PADRE EN UN POEMA (CORINA OPROAE)





CÓMO VOLVER A DORMIRSE A LAS CUATRO DE LA MADRUGADA (Con Wislawa Szymborska y Nalini Malani)



Son las cuatro de la madrugada


te desvelas como de costumbre

y sin intentar siquiera volver a conciliar el sueño

te pones el abrigo y sales al jardín


es cierto

tienes demasiado miedo

para salir a la intemperie

a estas horas


además la casa donde vives

no tiene jardín


pero sabes

que hay muchas maneras

de salir a un jardín

así que dejas que el poema continúe


y sales al jardín de madrugada

con un hormigueo extraño en los brazos

con los sentidos confusos

y una luz acerada en las pupilas


también sabes que en este jardín

no hay árboles

y sin embargo delante de ti

se despliegan

más reales que tu propio cuerpo

las ramas de un árbol petrificado

en su armoniosa danza

hacia el cielo


a la altura de tus ojos

un mirlo se posa en una rama


tan cerca

que deseas ser piedra

vencida por la luz hiriente

que ahora mana de tus ojos

e inunda este jardín suspendido

entre la noche y el día


no tienes treina años

no canta el gallo

no sopla el viento de astros apagados


no obstante es cierto

que nadie está bien a las cuatro de la madrugada


Te preguntas quién eres


una mujer insomne confusa

en un lugar más real que estos ojos

que contemplan algo

que tal vez no exista


una mujer insomne

que se hunde en su deseo

de volverse piedra

y mira al pájaro

que pronto alzará el vuelo

y que la escruta

con ojos redondeados

la hechiza desde la rama


mientras te abandonas a este instante

un siseo vibra

entra en tu cuerpo


te acuestas en la hierba húmeda

y bajo la mirada impenetrable del mirlo

aguardas a que las serpientes

alcen sus cabezas


repten por tu cuerpo y lleguen en tus oídos

para lamerlos hasta que el poema

se llene de todo aquello que necesitas decir


y en tanto esperas

ya son las cinco

y no recuerdas que el pájaro

echó a volar escupiendo en tu boca

todo lo que está por llegar


ya son las cinco

y puedes seguir soñando

como una casandra enloquecida

en un cuarto vacío



CÓMO DISPARAR EN UN POEMA (con Valie Export)


Sueñas que

tu madre está sentada delante de

una pantalla inmensa y

Blanca en 

una butaca negra e

incómoda y

lleva el mismo camisón de

nailon verde manzana que

el día del terremoto de 1977 cuando

quien escribe estas líneas que

quieren ser un poema apenas

tenía cuatro años


el camisón está

cortado delante de

su vagina

en la vagina de tu madre no

se ve ni el vello ni

los labios ni ningún atributo de

su feminidad sino

un espejo triangular que

refleja el rostro de

tu hermano mayor que

murió durante el terremoto


el arma son

estas líneas que

disparan al rostro del

hermano que nunca

tuviste 


el poema 

es su rostro


CÓMO ENTERRAR AL PADRE EN UN POEMA (con Silvia Goldman)


Eliges el lugar del bosque


lo haces antes de comenzar

A pensar el poema


imaginas el bosque

hasta que los árboles

con sus raíces y troncos y ramas

se vuelven reales

hasta que nada en él

es imaginado


Alargas el camino hacia el lugar

como si masticaras flores blancas

de acacia

memorias de lo real

que miras con ojos desorbitados

en tus pesadillas


sabes que el bosque existe

así que te detienes y lo contemplas

mientras subes la colina

con ese broche incandescente

que llamamos sol

en la base del cráneo


sientes la temperatura del cuerpo

en ascenso

tu estado de agregación

en peligro


respiras hondo

y echas a correr

hasta que tu mano toca

el primer árbol


crees que ha llegado el momento

de comenzar a pensar el poema

pero él se te muestra ya a medio hacer


(la tumba que has venido a cavar

busca alrededor su pedazo de tierra)


el poema

se ha estado pensando

desde el instante en que elegiste


el lugar del bosque

ahora se muestra impaciente

busca el camino hacia el sentido

cobra forma y su voz retumba clara

como un grito en una sala de disección


dice 

un padre es un padre


y tú asientes

y dices


sí este poema es sobre un padre


sí ese poema es sobre una tumba

donde enterrar el cuerpo de un padre


y mientras pronuncias la frase

brota un padre en cada árbol que miras

y se abraza al tronco

y tú puedes alargar la mano

y tocarlo


(por poco que intervengas

la tumba se cavará en el lugar adecuado

y en el tono adecuado)


el padre se desvanece

como un muñeco de nieve

el poema tirita de frío

es un paciente sedado

en un quirófano

que repite en voz alta


un padre es un padre


un padre es un padre


y su voz mece a una hija

que escribe un poema que es una tumba en un bosque


sincronizas tu voz

con el poema y dices


un padre que abraza a un árbol es un padre

un padre que se derrite como la nieve mientras abraza

a un árbol es un padre

un padre que escarba la tierra como un ciervo es un padre


Y comprendes

que no es el padre ni la nieve ni el ciervo

quien acude al poema

que es el poema mismo

quien decide


Cuándo el padre desaparece

Cuándo la nieve se derrite

o si el ciervo asoma


que es el poema mismo el que hace

que las astas atraviesen los nombres

o que tan solo claven su punta en la vocal

de algún pronombre que agoniza


(no hay ni lugar ni tono adecuado

y la tumba se cava a sí misma en el único lugar posible)


como si quisieras demostrar que confías

en lo que el poema sugiere

te preparas por si el ciervo regresa

a patear las consonantes que cubren

la piedra y el musgo de la desmemoria


el poema encuentra su coherencia

y tú entras en este mismo verso

a hurtadillas

deslizas en la mano de esa hija

siempre extraviada en el bosque

el puñado de tierra que llevas contigo a todas partes

y escuchas cómo lo arroja

sobre el cuerpo del padre y murmura


este poema es una tumba


este poema es una tumba

este poema es una tumba


Cómo enterrar al padre en un poema.
CORINA OPROAE
(Tusquets Editores, 2025)


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