ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


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domingo, 23 de febrero de 2020

"Himno generacional"




HIMNO GENERACIONAL
Se nos rompían enseguida los chándals
y nuestros padres, que no reparaban
en gastos, compraban ordenadores
carísimos que quedaban obsoletos
en dos años. Poco sacrificio
en esos años de burbuja inmobiliaria.

Todas las fiestas eran de disfraces.

Cambiábamos de todo a la mínima.

Muchos cambiamos incluso de equipo
de fútbol, de ciudad, de trabajo
o de bebida preferida. Seguimos
adelante sin mirarnos y acabamos
buscando la sombra en cubículos para fieras.

Acabamos pasándonos al diésel,
al pádel y a las drogas de diseño.

Encontramos vuelos baratos
y ofertas de telefonía móvil.
Abandonamos las llamadas para siempre
y compramos el último CD.

Nosotros inventamos las series de culto.

Nos fuimos a vivir al extrarradio
olvidando que hace falta un refugio
mejor para escapar de uno mismo.

Nos llevamos siglos de ventaja.

sábado, 14 de septiembre de 2019

DESPIECE DE "LA VIDA EN LAS VENTANAS" (Andrés Neuman)

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La primera parte de Obsolescencia programada (RIL Editores, 2019) se llama "La vida en las ventanas" porque pretende reflejar cómo la vida moderna es eso que pasa mientras esperamos actulizaciones. También se trata de un homenaje a la novela del mismo título publicada en 2002 por el argentino afincado en Granada Andrés Neuman
La obra está escrita en forma epistolar posmoderna, es decir, reúne los supuestos correos electrónicos que un tal Net manda a la pobre de su exnovia contándole todo lo que pasa por su cabeza mientras ella le ignora.
Recientemente, por fin, esta gran obra ha sido reeditada, lo que supone una ocasión inmejorable para compartir, como ya es costumbre en este blogs, algunos de sus fragmentos más potentes, líricos o agudos intentando también, como siempre, desvelar lo mínimo posible de su trama (si es que la tiene).
Resultado de imagen de la vida en las ventanas neuman

Ayer resucité. No estuvo mal. No hay grandes cosas que hacer, los domingos. Afuera han empezado a limpiar la piscina. Los vecinos se asoman de vez en cuando a las ventanas, como para presionar al jardinero. Por mí puede tomarse todo el tiempo que quiera. Verlo trabajar me tranquiliza. Arrincona las hojas que han caído en la superficie, cuela el agua con una paciencia adormecedora, pasa un aspirador por el fondo y vuelta a empezar. Cuando se marcha, el agua va aquietándose. Avanzada la tarde, toma un brillo de pantalla. Nadar en la piscina se parece bastante a navegar por la Red. Es silencioso. Es fresco. Es fácil sumergirse. Y muy fácil ahogarse. Mi madre acaba de llegar y ni siquiera me ha mirado. Vete a saber qué ha hecho con su antiguo entusiasmo. Admito que yo tampoco me he levantado a saludarla. Llamémoslo empate. (...)
Cuando estoy en el aula suelo acordarme de uno de mis autores predilectos. Lo cual confirma, por cierto, la utilidad de asistir a clase. Gombrowicz afirmaba que un joven sabe que todavía es tonto. Y que, si no lo sabe, es incluso más tonto. Gombrowicz fue un joven asmático que estudiaba Derecho para seguir recibiendo el dinero de su padre. La juventud, escribió más tarde, es inferior a la edad madura. Es más crédula, más débil, más indolente, y sólo es superior en una cosa: en la juventud. ¡Elemental, Witold! Quizá por eso él, maduro hombre inmaduro, se follaba a tantos jovencitos. ¿Te imaginas si Gombrowicz nos viese ahora, en pleno año 2000? Él, que se burlaba de los cachorros del 68. Nuestro nuevo milenio no le daría risa, sino un ataque de asma. No logo. Este lema, amigos, lo ha financiado X. Los héroes del mañana: ¿y mientras tanto? Se es joven, pero paciencia. (...)
En los últimos tiempos, prefiero las fotos de Internet a las chicas que me presentan en el bar de Xavi. Lo peor es que se nota que ellas piensan lo mismo de uno: que seducimos por costumbre, besamos por hastío, tocamos por desánimo. Hoy en la cama gobiernan ellas. Eso a mí me parece una conquista política. Era lo último que nos faltaba a los hombres para alcanzar la intrascendencia. Quizá deberíamos repartir vibradores entre nuestras amigas y retirarnos con el debido sigilo. Me dirás que también están los sentimientos, y que en eso mujeres y hombres somos insustituibles. ¡El amor, claro! Al respecto, sólo comentaré que ya he llenado el disco duro con las fotos que me bajo de Internet. (...)
Se me ocurrió buscarnos, y tecleé nuestros nombres uno a continuación del otro, unidos por un signo +, luego por and, luego por &, luego por un guion, luego en orden inverso, separados por una barra, una coma, incluso un punto. Y no apareció nada, Marina. Ni una palabra. No existíamos. (...)
Las noches en mi habitación se componen de insomnio, mensajes y masturbaciones. Bah, y también de lectura. Televisor no tengo. Lo tiré: me encantaba. ¿Has leído al mártir de Ducasse? Xavi me prestó un par de libros suyos. Yo prefiero a Rimbaud. Cuando se lo dije, Xavi me contestó muy serio: Mira que eres mainstream. (...)
Para serte franco, no me molestaría en absoluto doctorarme en onanismo. Xavi dice que pronto las enfermedades venéreas van a poder contraerse por Internet. Quizá sea cierto que las rutinas del onanista y del internauta son la misma, la del que busca solo. Te ordeno que contestes. En otras palabras, te lo suplico. (...)
"Con dos dedos torpísimos, tecleaba por ejemplo los nombres de las chicas que me gustaban: en tinta negra si no me hacían ningún caso, que era la gran mayoría, y en tinta roja si creía que la atracción era mutua. Inventaba una sinopsis de cómo sería nuestro primer encuentro, el momento de la seducción y la conquista final. Cuando me sentía lo suficientemente estimulado por esa vida paralela, tiraba de un extremo del folio, lo doblaba y lo escondía. Entonces corría al baño, para vengarme de todas las chicas en tinta negra. Diez o doce años después, te escribo a ti sin tinta en un PC color amianto, y me masturbo menos. También hay menos chicas en la lista. De hecho, hay sólo un nombre, que yo sepa. Ya no pliego las páginas, sino que las archivo en un segundo. Igual que sé que están ahí todas juntas, comprimidas, disponibles, sé también que algún día podrían desaparecer en un imperceptible desplazamiento de energía. Nuestra memoria, en apariencia tan amplia, puede borrarse por azar sin que nos demos cuenta. (...)
Cuando te escribo a ti es distinto. Algo me impide mentir demasiado. Mejor dicho —porque no existe la sinceridad desinteresada—, imagino que no creerías mis mentiras, que conoces mis palabras mejor que yo. Quizá por eso te escribo: para hacerme con mis palabras, para que me las devuelvas. (...)
 
De cualquier forma, para mi padre los asuntos internos son siempre provisionales. Lo que de verdad le quita el sueño son los conflictos de la empresa. Mi padre no descansa del trabajo en casa: huye de su casa hacia el trabajo. Así que quien padece estas cuestiones suele ser mi madre. Sé que, si ella hubiera tenido una profesión a la que dedicarse, todo habría sido más equilibrado en nuestra familia. Pero, qué quieres que te diga, como madre tampoco está siendo demasiado profesional. Ya estoy oyéndote: ¿Y qué clase de hijo has sido tú? No se admiten golpes bajos. A veces pienso en pasar por tu casa y ver si estás. No lo hago porque supongo que te incomodaría. Siempre fuiste tan clara conmigo, Marina, que resultas casi indescifrable. Yo soy incapaz de sentenciar las cosas de ese modo. Suelo dar las suficientes vueltas alrededor de ellas como para saber que es perfectamente posible regresar al punto de partida. Confieso que, en realidad, he pasado unas cuantas veces por tu casa. Pero no tuve la valentía de quedarme esperando en la puerta. O tuve la prudencia de dar media vuelta antes de que fuese demasiado tarde. Lo que más me intimida es la certeza de que no reaccionarías como en el cine o la tele. Jamás te rendirías ante un ramo repentino o una fragancia afrancesada. Quizá necesitemos concebir en las pantallas la perfección narrativa de la que nuestras vidas carecen. Por eso, en vez de pretender que en las películas suceda lo mismo que nos sucede a nosotros, corremos a ver historias donde todo encaja. Aunque a ti, que yo sepa, las comedias románticas te dan náuseas. Más que reconfortarte, te hacen pensar en lo difícil que es tu vida. (...)
Hay soledades que se revelan de improviso, como un golpe en la nuca. Piensas: estoy solo. No ahora. Siempre. Solo. Esa palabra afónica, redonda. Están también las soledades lentas, las que se forman con el tiempo. Hay otras que estaban ahí desde el principio, que son las soledades de las que estamos hechos. Suelen permanecer larvadas bajo alguna memoria difícil. De vez en cuando esas soledades despiertan, se enderezan y te hablan al oído. Entonces uno escucha algunos secretos acerca de sí mismo. (...)
También existe, ¿sabes?, la soledad que de tanto conocerla y tratarla a todas horas, acabas necesitando como a una leal, discreta compañía. Una soledad casi querida que, al marcharse, nos deja de verdad a solas. No sé si alguna vez has sentido deseos de estar sola también en tu cabeza, dejar de escuchar voces que se contradicen. Y entonces has gritado hacia dentro, esperando que todos esos personajes desalojaran tu mente. Cuantas más voces emergen, más parecen quedar dentro: las que sabías que vivían emboscadas ahí, algunas que sospechabas que existían, también otras que ni siquiera reconoces (...).
Porque la soledad es generosa, Marina. O por lo menos sé que existen soledades propias, que no son pérdidas sino conquistas. Yo quisiera tener una de esas, disfrutarla despacio, comprenderla sin miedo. Pero cada vez que estoy a punto de sentirla, se me esfuma y me veo solo. Y quedo cara a cara con un extraño, intentando averiguar qué ha sucedido. (...)
Como estamos en época de rebajas (el capitalismo es una interminable rebaja), había un gentío alrededor de los expositores. Parecía una reunión de canguros: todos daban saltos con una bolsa a cuestas. (...)
Dicen que soy noctámbulo, pero lo único que busco es una porción de silencio. Si para eso hay que esperar hasta la madrugada, espero. Uno no ama la noche, sino sus atributos. (...)
Supongo que ella pensaba que el salto de las caricias al sexo era como pasar del agua tibia a la caliente. Aún le faltaba descubrir que a veces, en mitad de la compañía, te cae el hielo encima y el otro desaparece. (...)
Por la calle tengo la sensación de cruzarme con menos desconocidos que enemigos. La gente parece pasarlo tan bien que me da asco, es decir, una envidia incrédula: tiene que haber grandes razones para deprimirse, ¿no? Razones que los demás todavía no han descubierto. (...)
El único refugio, entonces, es el bar de Xavi. Ahí suelo terminar. Me figuro que, en el fondo, todos los que vamos ahí vamos a terminar algo. ¿No es eso el bar de siempre? No el lugar al que se va de fiesta, a bailar o a conquistar el mundo. Sino ese lugar inevitable al que acudes porque no hay adónde ir, porque es el último que no aborreces. Al menos que yo sepa, existen tres maneras universales de beber: por timidez, por euforia, por olvido. Pero en el bar de siempre se descubre otra manera: beber por solidaridad. Cuando voy donde Xavi acabo emborrachándome por solidaridad con quienes, como yo, han acabado ahí porque no había otro remedio. ¡Cráneos previlegiados! Tengo tanto sueño que me quitaría la cabeza. (...)
Mi padre hacía bien en obligarme a leer, pero yo hacía bien en resistirme, no sé si me explico. La lectura necesita tener algo furtivo: se lee mejor a escondidas, en contra de algo o de alguien. (...)
Había quedado en encontrarme con unos compañeros de clase (debería decir: con unos compañeros que tampoco van a clase) y aún faltaba un rato para la hora. Me acomodé en uno de los bancos y me dediqué a ver circular, calle arriba, calle abajo, a la juventud alcohólica local. Todos hacían muecas. Se habían disfrazado de no haberse disfrazado. Sentí una moderada confianza en mis posibilidades: un payaso consciente nunca ha sido ridículo. (...)
Te sorprendería ver cuánto ha cambiado mi hermana. Hasta hace un par de años, me hacía caso en todo y quería parecerse a mí. Ahora no sólo ha comprendido que sus héroes deben ser otros, sino que además ha empezado a ser quien da las órdenes en casa. Teniendo en cuenta el estado de nuestra familia, no me parece mala idea. El rol de primogénito me produce espanto. Aunque no hablemos mucho (llegados a cierta edad, los hermanos parecen alcanzar un acuerdo tácito mediante el cual el amor se presupone pero rara vez se demuestra), la considero una chica inteligente. También es caprichosa y un tanto melodramática, como toda la gente de su edad. Tiende a golpear las puertas y adora a cualquier músico que se vista de negro y le cante a la destrucción. Cada vez que hace falta, sin embargo, Paula se pone seria y trae algo de sensatez a esta casa. ¿Y yo? Intento no molestar demasiado. Soy, digamos, un huésped permanente. (...)
En el chat todos tienen un nombre distinto al suyo y unos deseos diferentes de los que declararían en su propio nombre. (...)  Pero a veces las mentiras nos salvan. A mí me gusta, por ejemplo, mentirme diciendo que soy buena persona. La gente, en un principio, está dispuesta a creerme. No por ingenuidad, sino por comodidad. Desconfiar de todo el mundo resulta agotador. Así que yo me miento: Soy un buen tipo, soy un buen tipo. Y, al cabo de algún tiempo, no me queda más remedio que serlo para no defraudar a nadie. El único peligro de mentirse consiste en elegir la mentira equivocada. Una que sea indigna del fingimiento al que obliga o del propio fingidor. (...)
La vida en las ventanas.
Andrés Neuman.
Finalista Premio Primavera de Novela 2002.
Espasa 2002/ Alfaguara 2019. 

lunes, 9 de septiembre de 2019

Reseña de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA en Moon Magazine

Manu López Marañón realiza una completísima reseña de Obsolescencia programada en la web Moon Magazine. Pueden leerla en este enlace.
Para cerrar la tercera edición de «Poemarios para un verano sin crímenes» nada mejor que éste, desconcertante en su amenidad y que, en muchas de sus composiciones, elige al humor como forma directa de llegar a sus lectores; pero no un humor insustancial o simplemente chocarrero, olvídense de eso. Y es que Obsolescencia programada aporta ironías hirientes y descarnados sarcasmos dirigidos —sin mesura— hacia cualquier actividad humana, como detallaremos. La obra de Quevedo Sueños y discursos de verdades soñadas, descubridoras de abusos, vicios y engaños en todos los oficios y estados del mundo, parece haber estado en la mesilla de Peña Dacosta tutelando la redacción de sus, por otra parte, personalísimas composiciones.


miércoles, 21 de agosto de 2019

Presentación de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA en Águilas (4 de septiembre)


El próximo 4 de septiembre a partir de las 20:00 tendrá lugar la presentación de Obsolescencia programada en la Casa de la Cultura Francico Rabal de Águilas. 
Tendré el privilegio de que me acompañe mi admirado compañero y, sin embargo, amigo Fran Giménez, profesor y dramaturgo a tener en cuenta.

ACTUALIZACIÓN: Finalmente tendré el honor de que me presente el poeta Tomás Soler Borja.

Sean bienvenidos a este circo de lo absurdo que la banda va a empezar a tocar.

miércoles, 24 de julio de 2019

José Luis Morante hace una magnífica reseña de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

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Es imposible y, probablemente, absurdo intentar condensar en pocas líneas la trayectoria de José Luis Morante como autor, antólogo o crítico. Sirva pues esta entrada para enlazar a su soberbia reseña, ejecutada con la lucidez y profunidad habituales. Una de esas miradas que hacen crecer un libro:
 El abismo es también ideología, las erosiones y derrumbes de un tiempo sin certezas que ha deshabitado los espacios más firmes de los dogmas. En “Menchevique” un repaso atinado a la conciencia de clase y a las contradicciones de una sociedad global que hace del consumo y el pragmatismo pequeño burgués sus muros de carga. La ironía se convierte en sarcasmo y acidez intelectual  cuando el poeta recupera aquel hermoso episodio de las “Brigadas internacionales” luchando por la libertad frente al fascismo para constatar que los descendientes de aquellos idealistas por la libertad son ahora turistas gregarios que invaden cada uno de los espacios litorales con sus excesos.
   Con sentido crítico y un pesimismo desolador, aunque se disfrace de humorada, el poeta extremeño corrobora el ocaso de las ideologías y la oquedad de cualquier revolución marxista. Los viejos camaradas superaron la interinidad para convertirse en colegas que sorben los tragos de la conciencia con cerveza fría y algún aperitivo pasado de fecha. Esa misma desolación futurista impregna los poemas de “Españolía”, pese al recuerdo futbolero del mago de Hortaleza y a los peinados gominosos de Margaret Thatcher, luminarias reflexivas del apartado. Desde Valle-Inclán hasta la fecha han caído muchos trienios pero parece que la imagen colectiva que prodiga Victor Peña Dacosta comparte trazos y colorines con el esperpento. Uno sale de cada poema con el ánimo encogido del “No es eso, no es eso”.
    Obsolescencia programada es un libro intenso, de los que cuestionan el conformismo y dejan migas de pan para el retorno a sus páginas. Víctor Peña Dacosta, con dicción coloquial y directa, casi en el borde del prosaísmo, escribe versos que zarandean. ya se ha dicho que no son pocas las composiciones que encogen el ánimo y ponen en el pecho un golpe de tristura, otras incorporan un vocabulario epocal con voces nuevas y anglicismos o reactualizan aciertos expresivos de magisterios de magisterios y estéticas plurales (Dámaso Alonso, César Vallejo, la beat generation o la poesía social de Blas de Otero…) que soportan bien el tiempo en caída libre. Todos los poemas dan validez a una sensibilidad implicada en las coordenadas del presente. Alcanzan a trasmitir  una visión natural y precisa de quien se esfuerza en entender el entorno y en entenderse a sí mismo, esas peculiares aspiraciones del optimista.

jueves, 11 de julio de 2019

"Perro burgués" (un poema de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA)

 

Chaak, el perro de mi hermana cree 
que todos los alimentos han sido 
puestos en el mundo para que un día 
él pueda devorarlos.

No conoce límites y tienes 
que controlar que coma lo que debe. 

Literalmente debes vigilarle
para que no reviente
como un globo en un descuido.

A veces todos intentamos 
explicarle infructuosamente,
que lo hacemos por él, que acaba 
de comer y no puede, por tanto, 
continuar zampando. Que, en esta vida, 
en fin, todo tiene un límite.

Pero él parece haber sobrevivido 
a un holocausto (¿se puede hacer 
dieta después de Auschwitz?) y, cínico 
con el mañana, prefiere seguir 
engullendo mientras 
haya una mínima ocasión de hacerlo.

Se limita, por tanto, a mirarte 
con ojos acuosos y suplicantes, 
que parecen el fondo de un pozo
o el comienzo de una noche eterna 
y en los que no hay, en cambio,
espacio para el rencor. No comprende, 
Chaak, tus explicaciones, pero tampoco juzga.
Solo se relame.

Quizás su filosofía se resuma
en aprovechar los buenos tiempos
y no perder un segundo en lecciones.

La vida, al fin y al cabo, no es más que un plato
que, a veces, por suerte, está lleno.


A mí me gustaría ser como él:
tomar cada bocado como el último,
saber disfrutar de cualquier resto
que caiga por accidente en mis manos
y encontrar algo positivo a la mierda.

Pero, sobre todo, ojalá pudiera,
como él, mantener siempre  las ganas.
Stay hungry, Chaak.
Stay foolish.

Obsolescencia programada.
RIL Editores, 2019.

viernes, 28 de junio de 2019

"EL CIELO Y LA NADA (Toni Quero)

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Looking up at the stars, I know quite well
That, for all they care, I can go to hell

W. H. Auden
Me he descubierto tantas veces siendo yo el que más ama,
atravesado de alfileres sobre un corcho olvidado
junto a fotografías tomadas en ciudades remotas,
vértebras del esqueleto del mundo
donde amanecíamos radiantes
o durmiendo al raso bajo una rodaja de luz,
que ya puedo calibrar mi dolor
con la precisión de un alquimista.

Sé de lo que hablo: desprender la horquilla
y provocar tormentas eléctricas,
caminar en paralelo por la vía del tren
y patear los dos la misma lata,
desplazando la vida siempre hacia delante,
prestar mi camiseta para que duerma
con el logo de Nirvana arqueado sobre el pecho
y sangrarnos las encías sobre la pulpa de una manzana.

Hacer un fundido en negro en mi vida
y aparecer sonriente unos meses más tarde,
saludarla al descuido: hola, cómo te va,
y decir te equivocaste, sí te equivocaste,
aunque sepas que es mentira
y seas tú quien duerme hecho un ovillo,
mientras volteas de nuevo las fotografías
y acumulas recuerdos en un cajón apartado.

(Nirvana)

Consumido un tercio de mi vida,
el hígado mediado en su declive
y los pulmones encharcados,
una gota de aceite simula un arco iris,
no hallo nada que justifique tanto esfuerzo,
este devanar de sesos por unas pocas metáforas,
ni una figura sosteniendo una taza de café
ni un perro tendido frente a la hoguera.

Sólo una espiral, círculos concéntricos
alejados de un punto en el que fuimos,
arrogantes como una hermosa tormenta de verano,
jóvenes, anarkos y bellos,
aspas al viento en un cruce de caminos
esparciendo sobre el orbe infinitos fractales,
ruedas dentadas de un engranaje perfecto,
para sembrar los brotes de un mundo nuevo.

Nada permanece, la ciudad es oscura,
el firme estéril y no arraiga la simiente,
mis versos germinan entre la maleza,
pero quién se nutre de un fruto amargo.
Cae el día, una pulpa morada disipa las brumas
y propala tras las ventanas la comedia de la vida,
escenas bárbaras de un libreto perdido,
sólo soy un hombre que piensa en imágenes.
(La Edad de Oro)

Yo nací –¡respetadme!– con el cine.Rafael AlbertiNow you do what they told ya.RATM
Respetadme,
fui un adolescente en los noventa,
nuestra religión era la música,
acampábamos en el margen de un río
y bailábamos como fuegos fatuos hasta el alba.

Ellas
vestían jerséis anchos,
ocultaban los puños en el interior de sus mangas
y se zarandeaban como sauces al viento:
sólo si estuviste ahí sabrás que algunas eran tan hermosas
que tu corazón doblaba sin consuelo durante horas.

Aún
percibo el flamear de sus crines
y cómo aullábamos sedientos en la orilla,
pero ese mundo ya no existe,
confié mis recuerdos a robustas carcasas
y frágiles memorias de ocho bits
que han evaporado buena parte de ellos.

Nos
bañábamos entre carrizos y espigas,
los caños manaban torrenciales
y hundíamos los tobillos en el fango.

Sé que en el futuro nos tributarán honores de Estado
como al último soldado vivo de las Ardenas
o a los actores centenarios del cine mudo.

¿Recuerdas?
Nos desorientamos,
el ruido se tornó ensordecedor,
la droga cabía en la yema de tus dedos
y nos conectaron unos a otros
como en una baliza interminable.
Entonces comencé a escribir
y a cuestionar las normas,
las calles ardían por cualquier motivo
y ellas se alejaron irremediablemente hacia la nada.

Aman,
hoy, sus pequeñas vidas, sencillas, ordenadas,
los arroyos son grises y estancados,
¿quién querría volver a sumergirse en ellos?
Pero a veces la música nos salva,
tararean una melodía
y se balancean suavemente
como el brote de una espiga
prolongándose hacia la luz.
Algunos aceptamos la derrota,
sigo sin hacer lo que me dicen
ni escribir como debiera,
pero no voy a cambiar ahora.
(Fuegos fatuos)

Ya no es posible viajar a lugares remotos,
entendedme bien, no soy un aventurero,
hablo de encender el ordenador
y encontrar cartografiado
cualquier accidente geográfico:
el relieve de aquel albergue de montaña
donde el granizo maltrataba las tejas
o el desnivel de esa calle cerrada
donde nos refugiábamos al caer el día.
Ahora el mundo no muere en aquella esquina.

Hoy puedo ver los muros de tu casa,
que también fue la mía,
quién sabe si aún no estaremos dentro,
pero no puedo penetrar en ella,
ni en los rincones que habitamos.

Tal vez deslizando el cursor por la ventana
acceda de nuevo a aquellas vidas,
en la que era incapaz de separar nuestros libros
y tus latidos alteraban las señales de radiofrecuencia,
para trazar minucioso los mismos planos:
el edificio de enfrente mantendrá el andamio,
las obras del colector permanecerán inacabadas
y al anochecer, cuando invadas sonriente
mi lado de la cama, saldré a sabotearlas,
porque mientras duren
nada de esto habrá ocurrido.

(Google Maps)

El cielo y la nada.
Toni Quero.
XXXII Premio Tiflos de Poesía.

miércoles, 19 de junio de 2019

"Cosas que hubiera estado bien saber antes de la revolución" (videopoema en Radio 3)


Desde aquí mi agradecimiento a los artistas que han conseguido dotar a mis versos de una nueva perspectiva, concretamente a la música de Lisi Búa, el vídeo de Ainara Pardal y, sobre todo, la emocinante voz de Juan Megías.


Cosas que hubiera estado bien saber antes de la revolución

El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución. 
Hannah Arendt

Que los enemigos de nuestros enemigos
no eran nuestros amigos.

Que los que luchaban a nuestro lado
no luchaban por nosotros.

Que la sangre se limpia malamente.

Que los amigos de nuestros enemigos
sí eran nuestros enemigos.

Que los ansiolíticos salen caros.

Que aunque ganáramos íbamos
a salir perdiendo.

Que no era nuestra guerra.
Que sí era nuestra mierda.

Que era todo mentira.

Que teníamos razón.

(Obsolescencia programada.
RIL Editores, 2019)

Aprovecho para dejar también accesible en este enlace el videopoema de "Antirretrato (Cara B)" incluido en mi libro La huida hacia delante (Ediciones la Isla de Siltolá, 2014).

sábado, 15 de junio de 2019

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA (antología mínima)




Alzado de la rutina
Tiene siete notificaciones nuevas.
Madres solteras, padres ausentes
y niños con llave. Altazor
es una línea de bajo coste.

Ariadna ha publicado un nuevo hilo en Twitter.

El desafío soberanista,
la reforma constitucional,
tribulaciones de la clase media.
Pequeñas mentiras en el Big Data.

Meninas haciéndose un selfie
en los baños del instituto.
El amor es un estado de Facebook.

El deseo viaja por webcam.
A veces la conexión falla.

Banco de recuerdos virtuales.
La amistad es un algoritmo.

Cambios en la política de privacidad.

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La vida moderna
El terrorista suicida llevaba
puesto el cinturón de seguridad.

Himno generacional
Se nos rompían enseguida los chándals
y nuestros padres, que no reparaban
en gastos, compraban ordenadores
carísimos que quedaban obsoletos
en dos años. Poco sacrificio
en esos años de burbuja inmobiliaria.

Todas las fiestas eran de disfraces.

Cambiábamos de todo a la mínima.

Muchos cambiamos incluso de equipo
de fútbol, de ciudad, de trabajo
o de bebida preferida. Seguimos
adelante sin mirarnos y acabamos
buscando la sombra en cubículos para fieras.

Acabamos pasándonos al diésel,
al pádel y a las drogas de diseño.

Encontramos vuelos baratos
y ofertas de telefonía móvil.
Abandonamos las llamadas para siempre
y compramos el último CD.

Nosotros inventamos las series de culto.

Nos fuimos a vivir al extrarradio
olvidando que hace falta un refugio
mejor para escapar de uno mismo.

Nos llevamos siglos de ventaja.

Imagen relacionada
La felicidad paradójica
Sherezade trabaja en un locutorio
mientras encuentra algo de lo suyo.

Cree en el feminismo y le gusta
que la dominen en la cama.

Lee sobre todo biografías
y catálogos de decoración.
Escribe poemas que luego rompe.

En ocasiones,
queda con alguno por Tinder,
ve telebasura o se masturba
meticulosamente.

Una vez se enamoró de un chico
hasta que descubrió que era igual
de gilipollas que el resto.
Ahora su estado sentimental
“es complicado”.

A veces piensa en hacerse lesbiana
solo por ver la cara de su padre.

Pero termina por abrirse un vino
y mirar fotos de gatitos.

No recuerda cuándo fue la última
vez que tuvo una conversación
privada por teléfono, pero
cuando va sola por la calle
lleva siempre los cascos puestos.

En varios tests de internet le ha salido
que es moderadamente feliz.

Tampoco le pide más a la vida.

El vacío
Sabe que no le va a servir de mucho
llenar la nada de nada.
Pero sigue pidiendo más.

In media veritas
Vivo en los extremos: me gasto todo
mi dinero en spas y cocaína.

Política: manual de instrucciones
El cielo no se toma por consenso
ni tampoco se toma por asalto:
si acaso, se toma traicionándote
y cediendo ante los poderes fácticos.

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Autobiografía
Yo voté a Reagan por miedo al comunismo.

Pasé delante del cadáver de Franco
y aparqué en la Via Caetani
el coche que llevaba el cuerpo de Moro.

Cuando hizo falta grité “a Barrabás”
con toda la fuerza de mis pulmones.

Yo fui uno de los campesinos
que denunciaron al Che
y los suyos. Y también estuve
entre los guardias civiles que intentaron
tirar al suelo a Gutiérrez Mellado.

Yo vi a un tirador en la loma de Dallas
pero no dije esta boca es mía.

Me chivé de mis vecinos judíos
escondidos en un falso techo.
Pero lo hice porque tenía miedo.

No me mires así: tú habrías
hecho lo mismo.

Zweig murió por los pecados de alguien
pero no por los nuestros.

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El espíritu áspero
El mundo no tiene arreglo. Ya no
nos quedará París ni tomaremos
el cielo. Probablemente tampoco
podamos encontrar a nuestros viejos 
amigos ni volverán tiempos mejores.

No van a resucitar nuestros padres, 
jamás ganaremos lo que queremos
ni refundaremos la democracia.

Va siendo hora de admitirlo: buscamos
bastante pero nunca nadie supo 
nada de campos de amapolas blancas.

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Modelo para amar
Digo más veces “vete a tomar por culo” que “buenos días”.
Luis Aragonés

Si algún día tuviera un hijo,
mi modelo como padre sería 
Luis Aragonés: cascarrabias
y justo, con su poquito 
de demencia senil prematura
y un humor constante 
más allá de la suerte.

 
Campos de fresas a ratos
Nos sentamos juntos, la montaña y yo,
hasta que queda solo la montaña.
Ching –Ying
Aquí criaré a mi hijo sin lujos 
ni privaciones, incubando
rarezas y cánceres benignos.

Pero no me importa: lo que antes
hacía por amor hoy lo hago 
por pereza, dinero o costumbre.

El caso es que sigo siendo aquel 
que hace como que no se da cuenta
y finge que todo tiene gracia.

A veces lanzo botellas sin mensaje.
Otras veces las recojo.
En ocasiones duermo bien.

Quizá algún día me convierta en mi padre.

Tal vez el futuro sea yo.

martes, 4 de junio de 2019

LA OBSOLESCENCIA DEL HOMBRE (GÜNTHER ANDERS)



Günther Anders es un filósofo imprescindible del siglo XX cuya biografía resumo a continuación:
Günther Anders (nacido el 12 de julio de 1902 como Günther Stern en Breslau, actual Wrocław, Polonia; muerto el 17 de diciembre de 1992 en Viena, Austria), importante filósofo e intelectual polaco de origen judío. Fue pionero de la filosofía de la técnica y de los medios y estuvo preocupado principalmente por los nuevos desafíos éticos que supusieron los avances técnicos desarrollados a partir de la Segunda Guerra Mundial, siendo cofundador y guía del movimiento contra la bomba atómica.
Compañero de estudios de Hannah Arendt, se casaría con ella en 1929 y en 1936 se divorciaron
La tercera etapa de su obra está influida por el sistema de la sociedad de consumo que no sólo envenena el medio ambiente, los ríos, el mar, los bosques sino que divide al mundo en países en la opulencia y países en la miseria. Una sociedad de consumo que aplica la energía atómica para más autos, más armas, más cemento, más turismo, más idiotización con productos superfluos, pero al mismo tiempo más poder, mientras más violencia, más hambre, más subdesarrollo, más dependencia en los países no industriales. Y el mundo del "socialismo real" ante el temor de quedarse en definitivo atraso tecnológico - y además por su idolatría por la técnica- entregó también su alma al diablo del Estado atómico. Para Anders, las estaciones hacia el fin de la humanidad comenzadas con Auschwitz (la destrucción sistemática y anónima del ser humano), con Hiroshima (cuando el ser humano se apercibió de que sólo bastaba apretar un botón) se completa con Chernobyl (nombre representativo para Harrisburg, y todas las demás catástrofes ecológicas habidas en la última década) donde el hombre pierde el dominio sobre el poder-violencia y se auto-mata en un holocausto de irracionalidad, obstinada estupidez y avaricia.
Manfred Bissinger, biógrafo e interprete de Günther Anders señala: "Los temas de Anders giran constantemente en torno al problema de cómo la técnica gana cada vez más poder-violencia sobre el ser humano. Nos lo explica en sus tres tesis fundamentales, que son: que el hombre no está a la altura de la perfección de sus productos; que produce más de lo que puede imaginarse y responsabilizarse, y que cree que todo lo que es capaz de producir puede hacerlo y no sólo eso, debe hacerlo".
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Probablemente su obra maestra por excelencia sea LA OBSOLESCENCIA DEL HOMBRE, que recomiendo encarecidamente, al igual que el artículo de Ignació García de Leániz y, sobre todo, la reseña de José Luis Pardo al respecto.
¿Hacia la obsolescencia del hombre? (artículo de Ignacio García de Leániz en El Mundo, 23/05/2018)



SOBRE LA VERGÜENZA PROMETEICA
En este sentido, no sería la peor definición del hombre contemporáneo ésta, que nuestro instructor ciertamente suscribiría: "El hombre es el saboteador de sus propios logros". Naturalmente, "saboteador" no porque cometa alguna travesura contra sus propios productos (...) sino precisamente porque él, el "viviente" es rígido y "no libre"; las "cosas muertas" en cambio, son dinámicas y "libres" (...).
Cuanto mayor es la miseria del hombre productor y menos está a la altura de sus chapuzas, más impaciente, nfatigable, ansiosa y pánicamente multiplica el cuerpo de funcionarios de sus aparatos, de sus sub-aparatos y sub-subaparatos; y naturalmente, con ello también vuelve a multiplicar su miseria, pues cuanto más multicéfalta y complicada se vuelve esta burocracia de aparatos creada por él, más vanos son los intentos del hombre de estar a la altura de éstos. (...)
La deshumanización no espanta a los deshumanizados, pues no forma parte de sus atribuciones.
(...)si los aparatos son considerados "adultos", "dejar atrás la niñez" y "educación del género humano" significa tanto como "dejar atrás el ser hombre". (...)
Y la expresión "clímax de la deshumanización" no es ninguna exageración en la medida en que no repara en esfuerzos y sacrificios, ni ahorra ninguna espontaneidad ni ninguna ingeniosidad para extinguir la espontaneidad y humanidad de sus capacidades; lo apuesta todo para hacer realidad su condición de pasividad y su cosificación; y espera hacer saltar los amenazadores límites de su falta de libertad y, en definitiva, conseguir el summum bonum de la posibilidad total de ser utilizado. (...)
La actitud del Prometeo transformado: "sumisión híbrida".(...) Habitualmente hemos unido a la expresión "híbrido" la figura de Prometeo, bajo cuya imagen se habían visto alegóricamente nuestros padres -y también nosotros mismos- en los últimos ciento setenta y cinco años (desde Goethe hasta el Sartre de las Mouches, pasando por Shelley e Ibsen). Si nos preguntamos si esta figura aún sirve, si su representación alegórica también se ha conservado para nuestros contemporáneos, que practican la Human Engineering, llegamos a las siguientes respuestas ambiguas:
También ellos siguen siendo siendo "prometeicos", pero auténticamente pervertidos:
"¿Venerarte yo a ti? ¿Por qué?, dicen ellos burlándose asimismo; sólo que se niegan el honor a sí mismos.
También tienen desmesuradas pretensiones arrogantes, sólo que son tan arrogantes que se rechazan a sí mismos por inadecuados.
También soportan mutilacines, pero no porque un Zeus castigue sus ambiciones demasiado pretenciosas, sino porque ellos mismos se azotan por su "retraso", por la "vergüenza de su nacimiento".
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¿No se transformará la humanidad en un único colosal y global proletariado lumpen? E incluso si llegara a conseguir -cosa del todo improbable- conservar la actual sociedad del bienestar mediante la reestructuración total del sistema social, ¿en qué van a ocuparse los millones de personas de la mañana a la tarde? Es irrisorio creer que se pueda responder a esta pregunta con propuestas de educación popular. ¿No estarán, desamparados, expuestos al océano del tiempo libre? La pregunta: "Qué tenemos que hacer?", que los mejores hombres del siglo pasado y inicios del XX trataban de responder, será sustituida por ésta:" En que hemos de ocuparnos nosotros y nuestros semejantes?" Dudo y rechazo que los millones puedan llenar el océano tiempo vació con diversión, "formación", deporte o sexo. Y no porque yo sea un fanático, intransigente y envidioso, de la ética del trabajo; nada más lejos de mí predicar, levantando el dedo índice, que sólo merecer vivir quines se ganan la vida con su trabajo. Lo que creo es que el hombre no puede vivir sin trabajo, que se condenó una vez; que es incapaz de estar divirtiéndose around the clok. Los consejos de quines ya no podían soportar las miserias de la humanidad, se llamen Tolstoi o Lenin, son obsoletos frente a la situación completamente nueva de la humanidad: también ellos ya son obsoletos. La pregunta ya no es cómo se reparten justamente los frutos del trabajo, sino cómo hacen soportable las consecuencias del no trabajo. Por repugnante que suene la expresión "diseño del tiempo libre" -desconfio de la palabra "diseño"; forma parte de la lista negra de palabras proscritas- al menos el término "tiempo libre" muestra de qué se trata hoy. Naturalmente, tampoco tengo una respuesta.
Buenos tiempo aquellos en que los "tomadores de trabajo" llamados trabajadores (que por supuesto jamás tenían la libertad de tomarse su trabajo ( eran tenidos y considerados como tales, pues el paro que ahora se anuncia hará que parezca inocuo el de hace cincuenta años. Si se piensa que ya aquel paro fue una de las causas principales del nacionalsocialismo, uno no tendrá ánimo para imaginar lo que producirá este paro que ya nos amenaza. No es en absoluto imposible que los hornos de gas de Auschwitz (económicamente absurdos por entonces) sean los modelos para la "superación" del hecho de que, en comparación con las condiciones de trabajo, haya demasiados hombres.

miércoles, 22 de mayo de 2019

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el nuevo libro de Víctor Peña Dacosta. RIL Editores, 2019)