ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


miércoles, 21 de agosto de 2019

Presentación de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA en Águilas (3 de septiembre)

 

El próximo 3 de septiembre a partir de las 20:00 tendrá lugar de Obsolescencia programada en la Casa de la Cultura Francico Rabal de Águilas. 
Tendré el privilegio de que me acompañe mi admirado compañero y, sin embargo, amigo Fran Giménez, profesor y dramaturgo a tener en cuenta.
Sean bienvenidos a este circo de lo absurdo que la banda va a empezar a tocar.

miércoles, 24 de julio de 2019

José Luis Morante hace una magnífica reseña de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

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Es imposible y, probablemente, absurdo intentar condensar en pocas líneas la trayectoria de José Luis Morante como autor, antólogo o crítico. Sirva pues esta entrada para enlazar a su soberbia reseña, ejecutada con la lucidez y profunidad habituales. Una de esas miradas que hacen crecer un libro:
 El abismo es también ideología, las erosiones y derrumbes de un tiempo sin certezas que ha deshabitado los espacios más firmes de los dogmas. En “Menchevique” un repaso atinado a la conciencia de clase y a las contradicciones de una sociedad global que hace del consumo y el pragmatismo pequeño burgués sus muros de carga. La ironía se convierte en sarcasmo y acidez intelectual  cuando el poeta recupera aquel hermoso episodio de las “Brigadas internacionales” luchando por la libertad frente al fascismo para constatar que los descendientes de aquellos idealistas por la libertad son ahora turistas gregarios que invaden cada uno de los espacios litorales con sus excesos.
   Con sentido crítico y un pesimismo desolador, aunque se disfrace de humorada, el poeta extremeño corrobora el ocaso de las ideologías y la oquedad de cualquier revolución marxista. Los viejos camaradas superaron la interinidad para convertirse en colegas que sorben los tragos de la conciencia con cerveza fría y algún aperitivo pasado de fecha. Esa misma desolación futurista impregna los poemas de “Españolía”, pese al recuerdo futbolero del mago de Hortaleza y a los peinados gominosos de Margaret Thatcher, luminarias reflexivas del apartado. Desde Valle-Inclán hasta la fecha han caído muchos trienios pero parece que la imagen colectiva que prodiga Victor Peña Dacosta comparte trazos y colorines con el esperpento. Uno sale de cada poema con el ánimo encogido del “No es eso, no es eso”.
    Obsolescencia programada es un libro intenso, de los que cuestionan el conformismo y dejan migas de pan para el retorno a sus páginas. Víctor Peña Dacosta, con dicción coloquial y directa, casi en el borde del prosaísmo, escribe versos que zarandean. ya se ha dicho que no son pocas las composiciones que encogen el ánimo y ponen en el pecho un golpe de tristura, otras incorporan un vocabulario epocal con voces nuevas y anglicismos o reactualizan aciertos expresivos de magisterios de magisterios y estéticas plurales (Dámaso Alonso, César Vallejo, la beat generation o la poesía social de Blas de Otero…) que soportan bien el tiempo en caída libre. Todos los poemas dan validez a una sensibilidad implicada en las coordenadas del presente. Alcanzan a trasmitir  una visión natural y precisa de quien se esfuerza en entender el entorno y en entenderse a sí mismo, esas peculiares aspiraciones del optimista.

lunes, 22 de julio de 2019

Azahara Palomeque hermana 3 poemarios

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Hace poco comentamos en esta entrada algo sobre Rest In Plastic, el fabuloso último libro de Azahara Palomeque.

Poco antes, habíamos hecho lo propio con El cielo y la nada, de Toni Quero y, anteriormente, con No supo Víctor Frankenstein ser padre de Francisco José Najarro Lanchazo.

Pues bien, la citada Azahara Palomeque ha unido Obsolescencia programada con las obras de Quero y Najarro en una de sus siempre recomendables columnas en El Periódico de Extremadura. Pueden leerla completa en este enlace.
QUIZÁ SEA PEÑA quien, de los tres, se aferre más a un ahora inmediato desde el que criticar problemas socio-políticos a base de una ironía arrolladora. Libro que roza lo iconoclasta, en él la obsolescencia evoca una caducidad que afecta tanto a humanos como a objetos, al discurso político y a la masa de ciudadanos minados por el paro y la ausencia –postmoderna– de conciencia colectiva. Así, la memoria en Peña funciona apenas como un objeto desechable anterior a Facebook, «lo último que aprendí fue la tabla del nueve», el lenguaje como una repetición absurda de lo ya codificado por su algoritmo, «me gusta, me divierte», el precariado como una experiencia darwinista donde sus víctimas se transforman en «mendigos que arrancan/los ojos de sus perros./ Y los acarician». En este clima sin redención posible, el poeta termina por afirmar ser el futuro pero convertido en su padre, es decir, en regresión.
Puesto el tiempo en el paladar sin estómago, donde Peña dice balconing, Quero dice Ícaro y Najarro dice útero, todos apuntan al vacío. Un trío cuya lectura transforma la caída en emblema generacional."

domingo, 21 de julio de 2019

Alejandro González Terriza versiona OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

El gran Alejandro González Terriza, magnífico profesor, poeta, lector y escritor, ofrece esta particular versión de Obsolescencia programada en su siempre recomendable blog:
Mi patria: mis alumnos y las pecas de mi novia,
confiesa Víctor (un piropo no hace daño a nadie
y así se lo aplaudimos): lo demás es casquería,
zahúrdas donde Évole no encontrará Mariano
que sea escrupuloso y al que no aguarde su Bárcenas.
Pues tú que eres mi ejército y mis leyes y mi patria,
campo de fresa a veces y otras pájaro o alcándara,
eres para el registro mercantil solo palabras
y por treinta monedas Putin hackeará tu alma.
Cautivo y desarmado, sin ejército, se queda
al borde de los créditos, expuesto a las reseñas,
dormido ya don Víctor: blanca peña sobre Peña,
la página lo acuna. Si este no es su mejor libro
(y en verdad lo parece: tanta tierna chicha enseña),
es porque ultima otro —o, descansándose, lo sueña.

Recordemos que Alejandro González Terriza ya nos permitió disfrutar de una aguda lectura de La huida hacia delante, mi primer libro. Pueden leerla completa en este enlace.
Complejo de Peter Pan, autocompasión, ombliguismo... Todos estos peros cabe ponerle a un libro de este tipo, y sin embargo el de Víctor sale vencedor de ellos, de un modo que habría que intentar precisar. Por lo que toca a Nuncajamás, no es, desde luego, la infancia lo que se anhela en este libro, sino en todo caso la adolescencia o la primera juventud, con sus éxtasis etílicos, sexuales y futboleros. Tampoco cabe hablar de autocompasión en un libro en el que, con muy pocas excepciones, se narran los desgarros propios y ajenos como asuntos pintorescos, que aparecen desinfectados por una buena dosis de distancia y sarcasmo. Queda, pues, la cuestión de la contemplación de la propia vida, incluidos y enfocados en primer plano los momentos que cabría en principìo considerar de menor interés público. El camino que lleva a esta temática es en este caso lo crucial. El narcisista cuenta su vida porque la cree apasionante o ejemplar: Víctor pertenece, pienso, a una escuela bien distinta que se siente desengañada de la literatura (y en especial de la poesía) por lo que esta tiene de evasión más o menos cómoda y gratificante de la sordidez cotidiana. Afronta, pues, esa sordidez autobiográfica como un deber moral: hay que tomar el toro por los cuernos y, puestos a contar algo, contar sin tapujos la verdad, y en especial la parte de ella que uno estaría más tentado de poner en sordina.
El deber moral coincide así con la necesidad casi fisiológica de cometer una travesura que le sitúe a uno fuera de la condición adulta y responsable, como si estuviera apostatando o abjurando de ella el mismo día que se espera que selle por fin su contrato y siente cabeza. Todo esto, ya digo, tiene sentido porque después de todo nos lo dice alguien que sabe dibujarse con arte y salir, aunque despeinado, bien parecido. Pero también porque el repaso que hace pasa por casillas que, con más o menos gracia, cualquier lector también ha recorrido o distingue, inminentes, en su propio tablero. 
Gracias.

jueves, 11 de julio de 2019

"Perro burgués" (un poema de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA)

 

Chaak, el perro de mi hermana cree 
que todos los alimentos han sido 
puestos en el mundo para que un día 
él pueda devorarlos.

No conoce límites y tienes 
que controlar que coma lo que debe. 

Literalmente debes vigilarle
para que no reviente
como un globo en un descuido.

A veces todos intentamos 
explicarle infructuosamente,
que lo hacemos por él, que acaba 
de comer y no puede, por tanto, 
continuar zampando. Que, en esta vida, 
en fin, todo tiene un límite.

Pero él parece haber sobrevivido 
a un holocausto (¿se puede hacer 
dieta después de Auschwitz?) y, cínico 
con el mañana, prefiere seguir 
engullendo mientras 
haya una mínima ocasión de hacerlo.

Se limita, por tanto, a mirarte 
con ojos acuosos y suplicantes, 
que parecen el fondo de un pozo
o el comienzo de una noche eterna 
y en los que no hay, en cambio,
espacio para el rencor. No comprende, 
Chaak, tus explicaciones, pero tampoco juzga.
Solo se relame.

Quizás su filosofía se resuma
en aprovechar los buenos tiempos
y no perder un segundo en lecciones.

La vida, al fin y al cabo, no es más que un plato
que, a veces, por suerte, está lleno.


A mí me gustaría ser como él:
tomar cada bocado como el último,
saber disfrutar de cualquier resto
que caiga por accidente en mis manos
y encontrar algo positivo a la mierda.

Pero, sobre todo, ojalá pudiera,
como él, mantener siempre  las ganas.
Stay hungry, Chaak.
Stay foolish.

Obsolescencia programada.
RIL Editores, 2019.

viernes, 28 de junio de 2019

"ESCALADORES" (Víctor Peña)/ "ANGLIRU" (Toni Quero)

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La subida tirando de riñones.
Los descensos a tumba 
abierta.

Administrar las fuerzas: 
no dar 
un relevo 
de más.
Ser 
egoísta.

Pensar en uno 
mismo 
y en la gloria.
Creer.
Quererse.
Querer 
creer.
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Olvidar el dolor, 
abstraerse 
de todo. Mearse 
encima
si es 
preciso. Acordarse
de avituallarse 
sin ganas.

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Recibir 
traicioneros
em pujones 
bien intencionados.
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Todos somos gregarios de alguien.
Imagen relacionada


Las vitaminas, los somníferos,
inyecciones intramusculares,
agua por el cuello,
pal ma di tas 
en la espalda.

Casi me duele más 
a mí que a ti.

Quedarse 
dormido en 
un masaje.

Sentir 
que duele 
hasta el pelo, notar 

la bajada Resultado de imagen de foto escartin

sin bici, agujetas 
en los párpados. Despertar 
en una pesadilla.


Repetirse: 
tranquilo, 
no estás 
solo.

La adrenalina enfadada exigiendo
esa inyección que lo cura todo.
Y que nunca 
llega.
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Ganas de escapar y de escaparse.

Creerse querido.
Quererse creer.
Repetirse: tranquilo, no 
estás solo.

Todos necesitamos algún gregario.

Sentir la 
subida.

Volver 
a empezar.

"Escaladores", poema de Víctor Peña Dacosta incluido en Obsolescencia programada (RIL Editores, 2019)


Asciende penosamente,
tuerce el gesto, revisa el cadenaje,
hunde la mirada en el asfalto.

Como un ave zancuda sostenida en equilibrio
examina el cielo, las ramas nudosas
y el paisaje lunar que le sucede.

Se eleva, danza de nuevo,
pedaleando furioso bajo el orballo
se desvanece parpadeante tras la bruma.

El ábrego agita los zarcillos,
la cima moteada de pastos y brezo
se atisba en el pliegue de las cunetas.

Los vítores cimbrean los tubulares,
la sombra del Pirata y Ocaña,
pájaros solares, humedece las calzadas.

Las salvas galvanizan las rampas,
electrizada la tribu contempla la belleza
de la figura del Chava emergiendo entre la niebla.

(Angliru) Poema de Toni Quero incluido en El cielo y la nada (Castalia, 2019)

"EL CIELO Y LA NADA (Toni Quero)

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Looking up at the stars, I know quite well
That, for all they care, I can go to hell

W. H. Auden
Me he descubierto tantas veces siendo yo el que más ama,
atravesado de alfileres sobre un corcho olvidado
junto a fotografías tomadas en ciudades remotas,
vértebras del esqueleto del mundo
donde amanecíamos radiantes
o durmiendo al raso bajo una rodaja de luz,
que ya puedo calibrar mi dolor
con la precisión de un alquimista.

Sé de lo que hablo: desprender la horquilla
y provocar tormentas eléctricas,
caminar en paralelo por la vía del tren
y patear los dos la misma lata,
desplazando la vida siempre hacia delante,
prestar mi camiseta para que duerma
con el logo de Nirvana arqueado sobre el pecho
y sangrarnos las encías sobre la pulpa de una manzana.

Hacer un fundido en negro en mi vida
y aparecer sonriente unos meses más tarde,
saludarla al descuido: hola, cómo te va,
y decir te equivocaste, sí te equivocaste,
aunque sepas que es mentira
y seas tú quien duerme hecho un ovillo,
mientras volteas de nuevo las fotografías
y acumulas recuerdos en un cajón apartado.

(Nirvana)

Consumido un tercio de mi vida,
el hígado mediado en su declive
y los pulmones encharcados,
una gota de aceite simula un arco iris,
no hallo nada que justifique tanto esfuerzo,
este devanar de sesos por unas pocas metáforas,
ni una figura sosteniendo una taza de café
ni un perro tendido frente a la hoguera.

Sólo una espiral, círculos concéntricos
alejados de un punto en el que fuimos,
arrogantes como una hermosa tormenta de verano,
jóvenes, anarkos y bellos,
aspas al viento en un cruce de caminos
esparciendo sobre el orbe infinitos fractales,
ruedas dentadas de un engranaje perfecto,
para sembrar los brotes de un mundo nuevo.

Nada permanece, la ciudad es oscura,
el firme estéril y no arraiga la simiente,
mis versos germinan entre la maleza,
pero quién se nutre de un fruto amargo.
Cae el día, una pulpa morada disipa las brumas
y propala tras las ventanas la comedia de la vida,
escenas bárbaras de un libreto perdido,
sólo soy un hombre que piensa en imágenes.
(La Edad de Oro)

Yo nací –¡respetadme!– con el cine.Rafael AlbertiNow you do what they told ya.RATM
Respetadme,
fui un adolescente en los noventa,
nuestra religión era la música,
acampábamos en el margen de un río
y bailábamos como fuegos fatuos hasta el alba.

Ellas
vestían jerséis anchos,
ocultaban los puños en el interior de sus mangas
y se zarandeaban como sauces al viento:
sólo si estuviste ahí sabrás que algunas eran tan hermosas
que tu corazón doblaba sin consuelo durante horas.

Aún
percibo el flamear de sus crines
y cómo aullábamos sedientos en la orilla,
pero ese mundo ya no existe,
confié mis recuerdos a robustas carcasas
y frágiles memorias de ocho bits
que han evaporado buena parte de ellos.

Nos
bañábamos entre carrizos y espigas,
los caños manaban torrenciales
y hundíamos los tobillos en el fango.

Sé que en el futuro nos tributarán honores de Estado
como al último soldado vivo de las Ardenas
o a los actores centenarios del cine mudo.

¿Recuerdas?
Nos desorientamos,
el ruido se tornó ensordecedor,
la droga cabía en la yema de tus dedos
y nos conectaron unos a otros
como en una baliza interminable.
Entonces comencé a escribir
y a cuestionar las normas,
las calles ardían por cualquier motivo
y ellas se alejaron irremediablemente hacia la nada.

Aman,
hoy, sus pequeñas vidas, sencillas, ordenadas,
los arroyos son grises y estancados,
¿quién querría volver a sumergirse en ellos?
Pero a veces la música nos salva,
tararean una melodía
y se balancean suavemente
como el brote de una espiga
prolongándose hacia la luz.
Algunos aceptamos la derrota,
sigo sin hacer lo que me dicen
ni escribir como debiera,
pero no voy a cambiar ahora.
(Fuegos fatuos)

Ya no es posible viajar a lugares remotos,
entendedme bien, no soy un aventurero,
hablo de encender el ordenador
y encontrar cartografiado
cualquier accidente geográfico:
el relieve de aquel albergue de montaña
donde el granizo maltrataba las tejas
o el desnivel de esa calle cerrada
donde nos refugiábamos al caer el día.
Ahora el mundo no muere en aquella esquina.

Hoy puedo ver los muros de tu casa,
que también fue la mía,
quién sabe si aún no estaremos dentro,
pero no puedo penetrar en ella,
ni en los rincones que habitamos.

Tal vez deslizando el cursor por la ventana
acceda de nuevo a aquellas vidas,
en la que era incapaz de separar nuestros libros
y tus latidos alteraban las señales de radiofrecuencia,
para trazar minucioso los mismos planos:
el edificio de enfrente mantendrá el andamio,
las obras del colector permanecerán inacabadas
y al anochecer, cuando invadas sonriente
mi lado de la cama, saldré a sabotearlas,
porque mientras duren
nada de esto habrá ocurrido.

(Google Maps)

El cielo y la nada.
Toni Quero.
XXXII Premio Tiflos de Poesía.

miércoles, 19 de junio de 2019

"Cosas que hubiera estado bien saber antes de la revolución" (videopoema en Radio 3)


Desde aquí mi agradecimiento a los artistas que han conseguido dotar a mis versos de una nueva perspectiva, concretamente a la música de Lisi Búa, el vídeo de Ainara Pardal y, sobre todo, la emocinante voz de Juan Megías.


Cosas que hubiera estado bien saber antes de la revolución

El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución. 
Hannah Arendt

Que los enemigos de nuestros enemigos
no eran nuestros amigos.

Que los que luchaban a nuestro lado
no luchaban por nosotros.

Que la sangre se limpia malamente.

Que los amigos de nuestros enemigos
sí eran nuestros enemigos.

Que los ansiolíticos salen caros.

Que aunque ganáramos íbamos
a salir perdiendo.

Que no era nuestra guerra.
Que sí era nuestra mierda.

Que era todo mentira.

Que teníamos razón.

(Obsolescencia programada.
RIL Editores, 2019)

Aprovecho para dejar también accesible en este enlace el videopoema de "Antirretrato (Cara B)" incluido en mi libro La huida hacia delante (Ediciones la Isla de Siltolá, 2014).

sábado, 15 de junio de 2019

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA (antología mínima)




Alzado de la rutina
Tiene siete notificaciones nuevas.
Madres solteras, padres ausentes
y niños con llave. Altazor
es una línea de bajo coste.

Ariadna ha publicado un nuevo hilo en Twitter.

El desafío soberanista,
la reforma constitucional,
tribulaciones de la clase media.
Pequeñas mentiras en el Big Data.

Meninas haciéndose un selfie
en los baños del instituto.
El amor es un estado de Facebook.

El deseo viaja por webcam.
A veces la conexión falla.

Banco de recuerdos virtuales.
La amistad es un algoritmo.

Cambios en la política de privacidad.

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La vida moderna
El terrorista suicida llevaba
puesto el cinturón de seguridad.

Himno generacional
Se nos rompían enseguida los chándals
y nuestros padres, que no reparaban
en gastos, compraban ordenadores
carísimos que quedaban obsoletos
en dos años. Poco sacrificio
en esos años de burbuja inmobiliaria.

Todas las fiestas eran de disfraces.

Cambiábamos de todo a la mínima.

Muchos cambiamos incluso de equipo
de fútbol, de ciudad, de trabajo
o de bebida preferida. Seguimos
adelante sin mirarnos y acabamos
buscando la sombra en cubículos para fieras.

Acabamos pasándonos al diésel,
al pádel y a las drogas de diseño.

Encontramos vuelos baratos
y ofertas de telefonía móvil.
Abandonamos las llamadas para siempre
y compramos el último CD.

Nosotros inventamos las series de culto.

Nos fuimos a vivir al extrarradio
olvidando que hace falta un refugio
mejor para escapar de uno mismo.

Nos llevamos siglos de ventaja.

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La felicidad paradójica
Sherezade trabaja en un locutorio
mientras encuentra algo de lo suyo.

Cree en el feminismo y le gusta
que la dominen en la cama.

Lee sobre todo biografías
y catálogos de decoración.
Escribe poemas que luego rompe.

En ocasiones,
queda con alguno por Tinder,
ve telebasura o se masturba
meticulosamente.

Una vez se enamoró de un chico
hasta que descubrió que era igual
de gilipollas que el resto.
Ahora su estado sentimental
“es complicado”.

A veces piensa en hacerse lesbiana
solo por ver la cara de su padre.

Pero termina por abrirse un vino
y mirar fotos de gatitos.

No recuerda cuándo fue la última
vez que tuvo una conversación
privada por teléfono, pero
cuando va sola por la calle
lleva siempre los cascos puestos.

En varios tests de internet le ha salido
que es moderadamente feliz.

Tampoco le pide más a la vida.

El vacío
Sabe que no le va a servir de mucho
llenar la nada de nada.
Pero sigue pidiendo más.

In media veritas
Vivo en los extremos: me gasto todo
mi dinero en spas y cocaína.

Política: manual de instrucciones
El cielo no se toma por consenso
ni tampoco se toma por asalto:
si acaso, se toma traicionándote
y cediendo ante los poderes fácticos.

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Autobiografía
Yo voté a Reagan por miedo al comunismo.

Pasé delante del cadáver de Franco
y aparqué en la Via Caetani
el coche que llevaba el cuerpo de Moro.

Cuando hizo falta grité “a Barrabás”
con toda la fuerza de mis pulmones.

Yo fui uno de los campesinos
que denunciaron al Che
y los suyos. Y también estuve
entre los guardias civiles que intentaron
tirar al suelo a Gutiérrez Mellado.

Yo vi a un tirador en la loma de Dallas
pero no dije esta boca es mía.

Me chivé de mis vecinos judíos
escondidos en un falso techo.
Pero lo hice porque tenía miedo.

No me mires así: tú habrías
hecho lo mismo.

Zweig murió por los pecados de alguien
pero no por los nuestros.

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El espíritu áspero
El mundo no tiene arreglo. Ya no
nos quedará París ni tomaremos
el cielo. Probablemente tampoco
podamos encontrar a nuestros viejos 
amigos ni volverán tiempos mejores.

No van a resucitar nuestros padres, 
jamás ganaremos lo que queremos
ni refundaremos la democracia.

Va siendo hora de admitirlo: buscamos
bastante pero nunca nadie supo 
nada de campos de amapolas blancas.

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Modelo para amar
Digo más veces “vete a tomar por culo” que “buenos días”.
Luis Aragonés

Si algún día tuviera un hijo,
mi modelo como padre sería 
Luis Aragonés: cascarrabias
y justo, con su poquito 
de demencia senil prematura
y un humor constante 
más allá de la suerte.

 
Campos de fresas a ratos
Nos sentamos juntos, la montaña y yo,
hasta que queda solo la montaña.
Ching –Ying
Aquí criaré a mi hijo sin lujos 
ni privaciones, incubando
rarezas y cánceres benignos.

Pero no me importa: lo que antes
hacía por amor hoy lo hago 
por pereza, dinero o costumbre.

El caso es que sigo siendo aquel 
que hace como que no se da cuenta
y finge que todo tiene gracia.

A veces lanzo botellas sin mensaje.
Otras veces las recojo.
En ocasiones duermo bien.

Quizá algún día me convierta en mi padre.

Tal vez el futuro sea yo.

viernes, 14 de junio de 2019

Presentación en Murcia D.F. y entrevista en Eldiario.es



Hoy, viernes 14 de junio tendré el privilegio de presentar Obsolescencia programada en Murcia DF, concretamente en Librros Traperos. Me presentará Ana Andújar y, a continuación, tendrá lugar la presentación del último librazo del gran Ángel M. Gómez Espada.


Con motivo de nuestra doble presentación, José Daniel Espejo nos ha hecho esta magnífica entrevista en Eldiario.es.

martes, 4 de junio de 2019

LA OBSOLESCENCIA DEL HOMBRE (GÜNTHER ANDERS)



Günther Anders es un filósofo imprescindible del siglo XX cuya biografía resumo a continuación:
Günther Anders (nacido el 12 de julio de 1902 como Günther Stern en Breslau, actual Wrocław, Polonia; muerto el 17 de diciembre de 1992 en Viena, Austria), importante filósofo e intelectual polaco de origen judío. Fue pionero de la filosofía de la técnica y de los medios y estuvo preocupado principalmente por los nuevos desafíos éticos que supusieron los avances técnicos desarrollados a partir de la Segunda Guerra Mundial, siendo cofundador y guía del movimiento contra la bomba atómica.
Compañero de estudios de Hannah Arendt, se casaría con ella en 1929 y en 1936 se divorciaron
La tercera etapa de su obra está influida por el sistema de la sociedad de consumo que no sólo envenena el medio ambiente, los ríos, el mar, los bosques sino que divide al mundo en países en la opulencia y países en la miseria. Una sociedad de consumo que aplica la energía atómica para más autos, más armas, más cemento, más turismo, más idiotización con productos superfluos, pero al mismo tiempo más poder, mientras más violencia, más hambre, más subdesarrollo, más dependencia en los países no industriales. Y el mundo del "socialismo real" ante el temor de quedarse en definitivo atraso tecnológico - y además por su idolatría por la técnica- entregó también su alma al diablo del Estado atómico. Para Anders, las estaciones hacia el fin de la humanidad comenzadas con Auschwitz (la destrucción sistemática y anónima del ser humano), con Hiroshima (cuando el ser humano se apercibió de que sólo bastaba apretar un botón) se completa con Chernobyl (nombre representativo para Harrisburg, y todas las demás catástrofes ecológicas habidas en la última década) donde el hombre pierde el dominio sobre el poder-violencia y se auto-mata en un holocausto de irracionalidad, obstinada estupidez y avaricia.
Manfred Bissinger, biógrafo e interprete de Günther Anders señala: "Los temas de Anders giran constantemente en torno al problema de cómo la técnica gana cada vez más poder-violencia sobre el ser humano. Nos lo explica en sus tres tesis fundamentales, que son: que el hombre no está a la altura de la perfección de sus productos; que produce más de lo que puede imaginarse y responsabilizarse, y que cree que todo lo que es capaz de producir puede hacerlo y no sólo eso, debe hacerlo".
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Probablemente su obra maestra por excelencia sea LA OBSOLESCENCIA DEL HOMBRE, que recomiendo encarecidamente, al igual que el artículo de Ignació García de Leániz y, sobre todo, la reseña de José Luis Pardo al respecto.
¿Hacia la obsolescencia del hombre? (artículo de Ignacio García de Leániz en El Mundo, 23/05/2018)



SOBRE LA VERGÜENZA PROMETEICA
En este sentido, no sería la peor definición del hombre contemporáneo ésta, que nuestro instructor ciertamente suscribiría: "El hombre es el saboteador de sus propios logros". Naturalmente, "saboteador" no porque cometa alguna travesura contra sus propios productos (...) sino precisamente porque él, el "viviente" es rígido y "no libre"; las "cosas muertas" en cambio, son dinámicas y "libres" (...).
Cuanto mayor es la miseria del hombre productor y menos está a la altura de sus chapuzas, más impaciente, nfatigable, ansiosa y pánicamente multiplica el cuerpo de funcionarios de sus aparatos, de sus sub-aparatos y sub-subaparatos; y naturalmente, con ello también vuelve a multiplicar su miseria, pues cuanto más multicéfalta y complicada se vuelve esta burocracia de aparatos creada por él, más vanos son los intentos del hombre de estar a la altura de éstos. (...)
La deshumanización no espanta a los deshumanizados, pues no forma parte de sus atribuciones.
(...)si los aparatos son considerados "adultos", "dejar atrás la niñez" y "educación del género humano" significa tanto como "dejar atrás el ser hombre". (...)
Y la expresión "clímax de la deshumanización" no es ninguna exageración en la medida en que no repara en esfuerzos y sacrificios, ni ahorra ninguna espontaneidad ni ninguna ingeniosidad para extinguir la espontaneidad y humanidad de sus capacidades; lo apuesta todo para hacer realidad su condición de pasividad y su cosificación; y espera hacer saltar los amenazadores límites de su falta de libertad y, en definitiva, conseguir el summum bonum de la posibilidad total de ser utilizado. (...)
La actitud del Prometeo transformado: "sumisión híbrida".(...) Habitualmente hemos unido a la expresión "híbrido" la figura de Prometeo, bajo cuya imagen se habían visto alegóricamente nuestros padres -y también nosotros mismos- en los últimos ciento setenta y cinco años (desde Goethe hasta el Sartre de las Mouches, pasando por Shelley e Ibsen). Si nos preguntamos si esta figura aún sirve, si su representación alegórica también se ha conservado para nuestros contemporáneos, que practican la Human Engineering, llegamos a las siguientes respuestas ambiguas:
También ellos siguen siendo siendo "prometeicos", pero auténticamente pervertidos:
"¿Venerarte yo a ti? ¿Por qué?, dicen ellos burlándose asimismo; sólo que se niegan el honor a sí mismos.
También tienen desmesuradas pretensiones arrogantes, sólo que son tan arrogantes que se rechazan a sí mismos por inadecuados.
También soportan mutilacines, pero no porque un Zeus castigue sus ambiciones demasiado pretenciosas, sino porque ellos mismos se azotan por su "retraso", por la "vergüenza de su nacimiento".
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¿No se transformará la humanidad en un único colosal y global proletariado lumpen? E incluso si llegara a conseguir -cosa del todo improbable- conservar la actual sociedad del bienestar mediante la reestructuración total del sistema social, ¿en qué van a ocuparse los millones de personas de la mañana a la tarde? Es irrisorio creer que se pueda responder a esta pregunta con propuestas de educación popular. ¿No estarán, desamparados, expuestos al océano del tiempo libre? La pregunta: "Qué tenemos que hacer?", que los mejores hombres del siglo pasado y inicios del XX trataban de responder, será sustituida por ésta:" En que hemos de ocuparnos nosotros y nuestros semejantes?" Dudo y rechazo que los millones puedan llenar el océano tiempo vació con diversión, "formación", deporte o sexo. Y no porque yo sea un fanático, intransigente y envidioso, de la ética del trabajo; nada más lejos de mí predicar, levantando el dedo índice, que sólo merecer vivir quines se ganan la vida con su trabajo. Lo que creo es que el hombre no puede vivir sin trabajo, que se condenó una vez; que es incapaz de estar divirtiéndose around the clok. Los consejos de quines ya no podían soportar las miserias de la humanidad, se llamen Tolstoi o Lenin, son obsoletos frente a la situación completamente nueva de la humanidad: también ellos ya son obsoletos. La pregunta ya no es cómo se reparten justamente los frutos del trabajo, sino cómo hacen soportable las consecuencias del no trabajo. Por repugnante que suene la expresión "diseño del tiempo libre" -desconfio de la palabra "diseño"; forma parte de la lista negra de palabras proscritas- al menos el término "tiempo libre" muestra de qué se trata hoy. Naturalmente, tampoco tengo una respuesta.
Buenos tiempo aquellos en que los "tomadores de trabajo" llamados trabajadores (que por supuesto jamás tenían la libertad de tomarse su trabajo ( eran tenidos y considerados como tales, pues el paro que ahora se anuncia hará que parezca inocuo el de hace cincuenta años. Si se piensa que ya aquel paro fue una de las causas principales del nacionalsocialismo, uno no tendrá ánimo para imaginar lo que producirá este paro que ya nos amenaza. No es en absoluto imposible que los hornos de gas de Auschwitz (económicamente absurdos por entonces) sean los modelos para la "superación" del hecho de que, en comparación con las condiciones de trabajo, haya demasiados hombres.

martes, 28 de mayo de 2019

REST IN PLASTIC (AZAHARA PALOMEQUE)

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Como ya he contado en alguna ocasión, DIÁSPORA: Antología de poetas extremeños en el "exilio" surge tras un primer intento (abortado) de Víctor Martín Iglesias para la Universidad de Vilanova (Filadelfia). Por eso, resultó un cierre magnífico que, a punto de terminar de recopilar la poesía de grandes autores para la edición liliputiense, Paco Najarro, uno de los poetas seleccionados y, sin embargo, amigo, me pusiera sobre la pista de Azahara Palomeque, soberbia poeta extremeña expatriada hace tiempo en la cuna de Rocky Balboa.
Desde entonces he ido haciéndome con sus libros y leyéndolos con tremendo interés y disfrute, gozando como una perra con su potente lírica desarraigada. 
Antes de dejarles con una breve selección personal de sus poemas, me van a permitir que aproveche el preciso y precioso prólogo de Alberto López Martín a su último libro, REST IN PLASTIC, para definir con más acierto su obra:
(...) Rest in Plastic es en parte escenificación de los postulados del filósofo Byung Chul Han, de quien la poeta es cuidadosa lectora, y cuya visión del estado actual de las cosas sin duda se deja sentir en el poemario. Así, los cuerpos de los sujetos del rendimiento se extenúan y consumen, indistintos y aislados bajo la mirada de la voz, azuzando nostalgias palpables en la dolorosa viveza de versos como “Aún no hemos pagado el reino de estos muertos”. Sirven a la autora para configurar una subjetividad doliente que, sin embargo, se conjura contra ese cansancio sin habla precisamente por la vía de testimoniar su deriva y la de su tiempo.
Acaso uno de sus recursos más llamativos sea el empleo de una semántica del excedente y su procesamiento: canalizadores de todo tipo de residuos se suceden en el texto, como drenajes, alcantarillado o vertederos. Aplicándose indistintamente a lo orgánico (humano y másque-humano) e inorgánico, dichos canalizadores perfilan a través del libro una analogía entre los flujos migratorios y la gestión de desechos que cobra enorme relevancia a tenor del viraje xenófobo en la escena política reciente.
Más allá de la metáfora está la continuidad e incuestionable causalidad de los fenómenos, el calentamiento global como agente de primera magnitud en el inminente desplazamiento de millones y la ruina de ecosistemas enteros. (...)
Finalmente, conviene no ignorar que el plástico acarrea semas de inautenticidad y artificialidad, y que estos resuenan en pasajes donde la autora reflexiona sobre las relaciones y vínculos humanos en la coyuntura actual. Rest in Plastic contiene una crítica a la vacuidad y desconexión afectivas asociadas al país de acogida, otro tema recurrente en la poesía de la autora, manifiesto en composiciones como “Road trip” y su sentencia “Las autopistas son el decoro de los vientres anónimos”. Por su parte, el nerudiano “Residencia en el cieno” parece rememorar la adaptación a una nueva vida y la paulatina (y casi simultánea) interiorización del desencanto con esta, en versos que rezan “manoplas en descomposición / me descubren América”.
Cuando, buscando consuelo, la voz vuelve la mirada al olivo cordobés y al añorado sur, estos recuerdos se presentan cargados de una nostalgia seguramente deformadora; de hecho, la voz parece deshacerlos al tratar de asirlos: “me dejo contemplar las fotos, soñarme / en la calentura de
los patios / más vieja, / más creo en la ceniza.”. En definitiva, el pasado en Rest in Plastic es elusivo y ofrece escaso conforte, pero no por ello resulta menos necesario, aunque solo sea porque facilita una trayectoria cronológica que contraponer al estatismo expansivo de la muerte. (...)
Quizá el principal rayo de esperanza en este lúcido viaje al fin de la noche sea el hecho de que, plástico aparte, la rueda no se detiene; la carroña abonará puntual el campo para la nueva simiente, del mismo modo que el ripio servirá para afianzar otras estructuras con sus saludables impurezas. Como la poeta bien sabe, no hay mucho más consuelo que contar para vivirlo.
Alberto López Martín

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ESQUIRLAS
I
Hay una encía de mapa que aún no alcanza
la noche ni los soplidos.
Somos años en la búsqueda,
con el vello crepuscular aún naciente
pedimos
la parte tierna
que dolemos, la boca
enrejada depende
de la voluntad de otro.

ROAD TRIP
Qué fácil es mentir por las autopistas, restañar
las cicatrices,
mordernos los cuerpos cuando deseamos una última
copa: el más tenue
cristal de las articulaciones.
Todo lo que engañamos,
la cubierta poderosa del vidrio, la raíz
no nacida.
Las autopistas son el decoro de los vientres anónimos.

TIEMPO SIN SILENCIO
Cierra los ojos,
ve al puente
de los Atlánticos huérfanos, camina, erguida,
las amapolas de su vientre.
El calor entra por las protuberancias, se hace hez
cada cuánto minuto,
transformado,
cada instante de arruga cabal.
Olvida
que el ripio trajo consigo la mano
y la mano un espíritu.
Baila con él
esta noche de faroles,
esta cabalgata de huesos.

LA ARCADA
No hay otra forma de amar
ni los tapices han aprendido a arrodillarse mejor
que en esta náusea,
adicta presencia en los tejidos al polvo.
Me llamas y me tacho.
Me llamas y vuelvo a ser
el otro lado invisible
de lo carente.

RESIDENCIA EN EL CIENO
Ya casi
no se siente. Llueve a pedazos, se recoge
en el reloj templado de la madrugada, tres minutos
apenas es lo que tarda la criatura herida
en subir la escalera, menos
si va rodando. Casi
no pertenece si aprendo a dominar la presencia, ser fría
tras la máquina, hacer los gestos oportunos y asentir
bajo los techos. Ya casi
no desgasta, existe en la sima pero, desde la tos, parece un
pájaro
desnudo, exilio que se habitúa,
manoplas en descomposición
me descubren América.

LA RED
Nos asalta la red.
Hay escaleras de incendios en cada angostura de mis
poros, madres
en la madera, madres
como lombrices tejiéndonos crisálidas. Todo
lo que toco ha sido ya ajado y sabiamente protegido.
Tus ojos terreros. La máquina gástrica
de nuestros pensamientos, el viaje lento a la cocina.
Caminamos
y sabemos que podríamos morir, que el cuerpo
es una báscula de escombros
y las corrientes siempre van hacia atrás, adonde el rojo
las mande. Pero estas pancartas
con las que cubrir ataúdes nos surten de lluvia.
Nadie cree
hoy en los dioses, pero los dioses
colectan masa de nuestros tobillos, continúan su juego
en los raíles oxidados del tiempo.

SUICIDIO IMPERFECTO
Es plástico
nuestro último órgano, lápiz
con que se dibuja
una ventana: salto mortal
de los amantes.

Todo cuanto se quiere
o se destruye ha de pasar
por cuévanos de aceite finito, materia
cancerígena de la luz:

ella, cualquiera,

poderosas hebras construyendo
el calor vertedero, puente
del sudor vencido
al sudor en tuberías sin nombre,
segundo piso
en el múltiple epitafio nuclear,
nuestro cuerpo de eco.

miércoles, 22 de mayo de 2019

FACEBOOK



FACEBOOK

¿Qué estás pensando, Víctor?
Responde una pregunta para que las personas
te conozcan un poco mejor.

Tienes una nueva solicitud de amistad.
Doscientos ochenta y siete amigos en común.
Personas que tal vez conozcas.

Toni Solano cumple 50 años.
Deséale un feliz cumpleaños.
Judith Rico actualizó su foto de perfil.
Olga Ayuso agregó una foto nueva.
Me divierte. Me gusta.

Tu amiga Meriem Ait Wakrim sugiere
que indiques te gusta su página
Meriem Ait Wakrim.
Me asombra. Me entristece.

Hoy hace un año tú y Héctor Castilla
se hicieron amigos en Facebook.
Ángel Gómez Espada te etiquetó en una publicación
a ti y a otras 35 personas más.
Me gusta.

Tomás Soler Borja también comentó
la publicación de Raúl Quinto.
Ernesto Frattarola reaccionó a tu comentario con foto.
Recuerda, esta semana tienes varios eventos.
Quizás asista. Me gusta.

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¿Quieres salir sin terminarlo?

(“Facebook”, 
poema incluido en OBSOLESCENCIA PROGRAMADA
el nuevo libro de Víctor Peña Dacosta. RIL Editores, 2019)