ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


martes, 9 de octubre de 2018

CONTRA LA IZQUIERDA: para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI.

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La colección de mini-ensayos o panfletos agrupada en la colección Nuevos Cuadernos Anagrama es espectacular. Desde el primer número, El secreto y no, de Claudio Magris, hasta el análisis de Schopenhauer por parte de Houellebecq y pasando por la crónica de la inmigración y el ascenso de la extrema derecha en Calais de Emmanuel Carrère. Tampoco puedo dejar de resaltar La conjura de los irresponsables de Jordi Amat, una autopsia exacta de las causas del Procès que ya despiezamos y compartimos en esta entrada de mi blog.

Pero mi preferido hasta el momento es este "ensayino" de Jordi Gracia: Contra la izquierda. Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI. Comparto a continuación algunas de las citas que más me han sacudido, gustado o sorprendido y reitero mi recomendación para que los lectores de este blog se hagan con este y otros títulos de la colección, como los citados previamente o los de Rafael Chirbes (El año que nevó en Valencia) o David Trueba (La tiranía sin tiranos).

El único fantasma que hoy recorre Europa es el desengaño ante una izquierda sin respuesta ideológica a los desastres del presente. (...) La socialdemocracia se ha mimetizado con la derecha y ha dilapidado la expectativa de ser alternativa real, y el lastre paleorrevolucionario de la nueva izquierda no seduce a mayorías suficientes. La izquierda parece sonámbula, pero no lo está en la calle ni en las casas. (...)
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LO QUE NO ES DE IZQUIERDAS 
Ser de izquierdas era antes relativamente sencillo (...). Pero ese mundo desapareció tras la crisis económica de 2008 y todavía no parece asentado el vendaval de cambios que ha sacudido esta sociedad. (...) a ella le han afectado por partida doble la decadencia de un partido socialista desahuciado y la aparición de una nueva izquierda tentadora y atrevida, pero también inconsistente y parlanchina. (...) No es de izquierdas obviar educadamente que la discriminación de género más salvaje de Occidente arranca de los confesionarios y las escuelas religiosas.
Tampoco es de izquierdas pedir y defender lo imposible porque esa retórica abona la perpetuación del orden fundamental; (...) No es de izquierdas descalificar cuarenta años de democracia sin señalar las culpas de las generaciones posteriores (la mía, entre ellas). No es de izquierdas creer que las élites arruinaron los sueños de la izquierda durante la Transición; no es de izquierdas arrojar hoy a aquel pasado las culpas del presente, porque es un fraude intelectual. Casi nadie supo hacer mejor entonces las cosas y tampoco después. (...)
Tanto el movimiento feminista como el movimiento ecologista son paradigmas de éxito de la izquierda. Han logrado instalar en el programa global del neoliberalismo a los que fueron causas emprendidas por vanguardias minoritarias y a menudo caricaturizadas; (...)
A pesar de las tamborradas de la izquierda en Cataluña, me temo que tampoco es de izquierdas ser independentista. El procés ha llevado a la izquierda al colapso porque ha respondido a las movilizaciones populares sumándose acríticamente a ellas. A la izquierda le ha sobrado inercia revoltosa y le ha faltado coraje para oponerse a un discurso de fondo insolidario y antiguo; ha aceptado la caricatura de una España reducida a los despachos del poder conservador y no ha encontrado el momento para promover la discusión sobre por qué, contra qué, a cambio de qué y a qué precio se aspira a ese destino redentor. No ha planteado siquiera el debate de la legitimidad ideológica o se ha acobardado al abordarlo. La nueva izquierda ha creído de forma oportunista y táctica que sus banderas no podían faltar entre las banderas callejeras del independentismo. Ha sido el síntoma más flagrante (...) de su debilidad argumental y de la pobreza de su idea de solidaridad y cohesión social, de su olvido de las clases trabajadoras inmigradas a lo largo de todo el siglo, y no ha sido de izquierdas tampoco su adopción de un relato ajeno y tácitamente supremacista. (...)
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POR UNA IZQUIERA IRÓNICA  
(...) la zona de confort dejó de existir para la izquierda incluso antes de la crisis de 2008. Su volatilidad ideológica ha hecho surfear al socialismo en un precario equilibrio, mientras el oportunismo de la nueva izquierda ha atronado con soluciones categóricas y a menudo impracticables. (...) La socialdemocracia acentúa su conservadurismo como solución mecánica y la nueva izquierda acentúa artificialmente su radicalismo. (...)
Posiblemente el reformismo más exigente empieza por la conciencia de la invulnerabilidad del capitalismo, de su blindaje formidable y de su infinita capacidad mutante. (...) prefiero la defensa irónica de una causa perdida en la que no todo está perdido, donde lo real no es una fatalidad pero tampoco lo es la enmienda de lo real. (...) Para hacerse visible y audible en el mercado mediático, necesitó reactivar los viejos eslóganes y el radicalismo teórico de otros tiempos, en España y fuera de España. La estrategia funcionó y fue capaz de atraer a multitud de ciudadanos. Con un discurso libresco y arqueológico, reactivó la conciencia de la injusticia y de la desigualdad y puso contra las cuerdas a una socialdemocracia desmejorada y dócil con la depauperación de las clases medias.
Ese fue un mérito objetivo de la izquierda nueva, pero hoy todo aquello está ya amortizado. Esa clase media degradada hará lo que sea para proteger o recuperar su reciente ascenso social, sin pensar por asomo en ruptura alguna ni nada semejante. (...)
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No hay ya batalla entre iguales porque la izquierda es también capitalista. (...) Su renuncia a objetivos macrosociales concentra la energía para combatir microdesgracias pandémicas. Esa es una izquierda posible, posibilista, limitada y necesaria, sin soflamas que la hagan vivir en falso, soñar en falso, sentir en falso, gesticular en falso. (...) La urgencia de lo real le exige a la izquierda prudencia y pragmatismo para reparar las averías de un sistema que ni puede ni sabe cómo reemplazar. (...)
Y aunque algunos líderes se nutran de pantalones y camisas en el Carrefour (...) sus votantes naturales podrían vender a la madre por unos Levi´s como los míos. (...) 
Que el discurso de la izquierda sea eficaz pasa por asumir sin vergüenza el fracaso y el horror de las utopías y aclimatar las expectativas a la realidad de un Occidente rico y a la vez saturado de desigualdades atroces (...). Alimentar una expectativa retrorrevolucionaria es la tumba de la izquierda y garantiza su debilidad crónica. (...) El discurso redentor es letal para la izquierda porque todo el mundo sabe que no hay redención alguna. Quizá incluso ser de izquierdas empieza hoy por no parecer de izquierdas, mientras que la exhibición de izquierdismo se parece mucho a la nostalgia (...).
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En cuanto la izquierda oye un eslogan hímnico o la cantinela de turno de la revolución, en cuanto asoma la coreografía de una movilización estudiantil, sale disparada pavlovianamente a su encuentro y corea con el viejo fervor las consignas de la memoria. (...) No produce otra respuesta que el ensimismamiento gratificante y la nostalgia autocompasiva de un pasado que no existe fuera de la memoria sentimental, fuera de los libros de historia, fuera de las discotecas o cedetecas de padres con alopecia peleona y edad avanzada. (...)
 
A veces parece que la izquierda occidental no ha entendido que es una izquierda burguesa que aspira antes que nada a preservar su estatus. (...) Si la izquierda burguesa es egoísta no es solo porque quiera preservar lo suyo, sino porque la clase baja le suscita culpa y la clase alta, rencor o desprecio. (...)
La izquierda acusa ahora la mala conciencia de saberse burguesa, culpable de sus gustos y sus consumos, y a cambio sobrelleva la penitencia impagable de encajar imperturbablemente victorias morales con sus correspondientes derrotas reales. Seguimos coreando no nos moverán, seguimos repitiendo contra toda evidencia no pasarán, o incluso nos creemos de veras que es la unión la que hace la fuerza y lo coreamos a coro. Pero todo desprende el aire antiguo de una obra del viejo teatro de la lucha obrera sin lucha y sin obreros. (...)
Condenar la Transición como contrafigura grotesca de una República mitificada tampoco es producto del conocimiento histórico ni del deber de contar la verdad. (...) Sacralizar la Transición infantiliza aquel proceso tanto como impugnarla. (...)
Lo que de veras encadenó aquel candado fue la continuidad institucional, política, cultural y jurídica del franquismo. (...) Han olvidado la sórdida cultura política del país que fuimos, han olvidad el tutelaje de un ejército presto a tomarse la revancha por la prematura (sic) muerte de Franco, han olvidado que la mayoría de la población fue pasivamente franquista y que una masiva minoría fue convencidamente franquista. (...) Esa izquierda demuestra su incapacidad para entender que España era un país estructural, moral y políticamente subdesarrollado y sin la menor cultura democrática. (...)
 
Momificar idealmente la Segunda República es una superstición más de la izquierda contemporánea, y otro indicio de la pandemia de autoengaño. (...) Me parece que prefiero una izquierda sin mitos y sin héroes, porque ambos suelen llevar dentro alguna forma interesada de falacia. (...)
La agitación callejera o la agitación verbal sacuden a los medios pero solo movilizan a sectores previamente movilizados, a veces por edad y por biografía, a veces por convicción juvenil. (...)
La realidad se ha movido a toda velocidad, pero los socialistas no. (...) Los cambios sociales, la crisis, la emergencia de la nueva izquierda y la conciencia democrática de las nuevas generaciones han dejado a la socialdemocracia clavada en el centro ideológico, con una inquietante propensión al centroderecha. (...)
Tuvieron razón hace cuarenta años al redirigir hacia el centro al socialismo, que llegaba descamisado desde los años setenta; tendrían razón hoy sus nuevos líderes al redirigir hacia la izquierda a su propio partido, de acuerdo con las nuevas reglas de juego, de acuerdo con las nuevas demandas sociales y hasta de acuerdo con la plena madurez de una democracia ya nada juvenil. (...)
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POR UNA IZQUIERDA PESIMISTA 
La credibilidad de la izquierda se ha ido a la mierda porque ha vivido ensimismada en una especie de planeta paralelo nutrido de la modesta opulencia de las clases medias y de la ilusión contradictoria de derogar el orden que ellas mismas han crecido. (...) domesticada no por los poderes financieros y bancarios sino por su propia falta de honradez a la hora de ofrecerse como poder real y alternativo. (...) 
POR UNA IZQUIERDA RECELOSA 
La izquierda parece más cautiva de la combatividad dialéctica y airada que de la definición precisa de lo urgente. Sucumbe a eslóganes, mensajes liposuccionados, ideas planchadas para su reproductibilidad indefinidamente reenviada por mensajería caliente. Pero es una ruta atolondrada e irreflexiva, y quizá es el camino menos útil para recuperar una credibilidad suficiente más allá de los propios círculos convencidos: tiendo a creer que, en lugar de incluir a ciudadanos, los excluye. (...)
La izquierda todavía puede explorar el espacio de la distancia crítica y la desentimentalización, sin renunciar a la rebelión racional y práctica contra la desigualdad. (...) Subsisten aquellos en quienes prevaleció la reflexión disidente y la insumisión a la doctrina partidista. De ahí que la memoria de los perdedores natos sea mucho más potente y estimulante, como (...) Antonio Gramsci, Rosa Luxemburgo o Walter Benjamin. (...)
En la práctica, el ruido mediático es conservador. Lo convierte todo en irrelevante y esconde lo estructural tras la mensajería frenética. Fomentar la agitación en la red es indispnesable para la visibilidad guerrillera de la izquierda, pero puede contribuir tamibén a su corrosión. A la derecha le conviene el bullicio en los medios y la histeria comunicativa, porque desjerarquiza e invisibiliza lo fundamental en favor de lo accesorio y provocador. (...)
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No estoy seguro de que la hiperactividad nerviosa de las redes contribuya a consolidar una columna vertebral crítica, segura de sus prioridades, abstraída del runrún. (...) La inyección de mensajes estructurales, la renuncia a la rebatiña de patio vecinal y hasta la relativa inhibición podrían ayudar a la izquierda a dejar de funcionar como involuntario salvavidas de la derecha. (...)
Por eso a veces pienso que ser de izquierdas hoy es más complicado que antes, y también más contradictorio y necesariamente irónico. (...) Ser de izquierdas es aborrecer amistosamente las gracias y paradojas de Zizek para que sus gracias y paradojas no sean lo único que quede de Zizek. (...) ser de izquierdas es interiorizar a la vez el entusiasmo y el recelo ante las redes sociales, con su paradójico efecto de retracción sociofóbica y autoexplotación esclavista, de acuerdo con César Rendueles y Remedios Zafra; ser de izquierdas es llorar con las emociones de Juan Marsé porque la derrota no salvó a los vencidos de sus propias flaquezas morales, y ser de izquierdas es encontrar en la fragilidad de las emociones la fortaleza de la resistencia, como en las novelas de Marta Sanz (...). 
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POR UNA IZQUIERDA DEL SIGLO XXI 
(...) El agujero negro de las izquierdas sigue estando dentro de las mismas izquierdas, y no fuera; su agujero negro se lo han fabricado ellas y no la combinación diabólica de poderes mediáticos y conspiraciones político-empresariales (...). Su agujero negro está hecho del descrédito ante sí misma y la desconfianza hacia su propio poder como discurso racional, disciplina crítica e instrumento político. (...)
¿Por qué es tan poco ágil la respuesta del centroizquierda ante el espectáculo más sórdido que ha dado la derecha española desde los tiempos aznaristas de su empatía neofranquista? (...) ¿Qué se ha roto para que la socialdemocracia tolere el lenguaje fósil de la derecha cuando la derecha está en el pozo más hondo de su descrédito intelectual y moral? (...)
O la izquierda es pragmática, irónica, recelosa y pesimista o seguirá siendo el auxiliar de campo de la derecha real, estable, imperturbable y optimista. 
CONTRA LA IZQUIERDA:
Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI.
Jordi Gracia.
Nuevos Cuadernos Anagrama

domingo, 7 de octubre de 2018

LA NOCHE DE LA PISTOLA (David Carr)

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Para un adicto, la elección entre la cordura y el caos, a veces, es un rompecabezas. (...)
El meme de la degradación seguida de la salvación es un recurso tradicional, pero ¿transmite la complejidad de lo que realmente sucedió? A todo el mundo le contamos lo que necesita saber, incluyendo a uno mismo. En Notas del subsuelo, Fiódor Dostoievski explica que el recuerdo -incluso la memora- es fungible y que, a menudo, deja fuera verdaes atroces. Escribe: “El hombre está obligado a mentir sobre sí mismo”. (...) La gente recuerda más a menudo lo que puede soportar que lo que fue en realidad. (...)

Ser drogadicto es ser una especie de acróbata cognitivo. Difundes versiones de ti, y das a cada persona la verdad que necesita oír -la que necesitas tú, en realidad- para mantenerlos a cierta distancia. (...)
La adicción, que Oliver Sacks define como “una forma de catatonia autoinducida, una acción repetitiva y rayana en la histeria”, es un poco obsesiva. (...) Yo bebía y me drogaba por el mismo motivo que un niño de cuatro años da vueltas sin parar hasta que se marea: porque me gusta sentirme de otra forma. (...)

Todos los drogadictos se forman en el crisol del recuerdo de esa primera vez. Incluso cuando se atenúan las endorfinas, el recuerdo está ahí. Y empieza la búsqueda, a veces durante horas, a veces durante días; en mi caso, durante años seguidos. (...)
Con tratamiento o sin él, seguía viviendo conforme al credo de Emerson: moderación en todas las cosas, especialmente en la moderación. (...)

Nos decimos que mentimos para proteger a otros, pero lo normal es que el yo salga muy bien parado en el proceso. (...)

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La trayectoria del adicto es ya tan cercana y conocida como una película navideña: la infancia compleja, la degradación, la epifanía, la recaída, la redención definitiva. Los drogadictos muertos no dejan ningún rastro esperanzador, de manera que su narrativa la escriben personas capaces de ir a la televisión y actuar como charlatanes y aprovechar su humillación. (...)
El comienzo de la edad adulta es un proceso natural y paulatino. Nadie se despierta un día y decide: “(...) voy a apartar para siempre las cosas infantiles y empezar a recortar cupones para Wallmart”. (...) Pero ser un adicto significa no hacerse nunca a la idea de que se es adulto. (...) Si uno pretende avergonzarse lo meos posible y, al mismo tiempo, mantener apartada la madurez, necesita pensar que las actividades adultas son cosa de tontos, de pesados cuya idea de una noche loca es jugar al póquer con cuartos de dólar y beberse seis cervezas importadas antes de ver un rato de tele e irse a la cama. (...)

Uno no puede volverse normal a base de fingir que lo es. (...)

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Tuvimos unas peleas épicas. Empecé -y no hay eufemismo posible para decirlo- a pegarle.
Siempre me acordé de que la había pegado -enrojecía de vergüenza cada vez que lo pensaba-, pero me decía a mí mismo que siempre había sido en respuesta a alguna provocación física por su parte. Cuando volví a verla, supe, sin pensármelo un instante, que era mentira. (...)

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Si queremos saber cómo sería el infierno en la tierra para un drogadicto, podríamos crear una isla, llenarla de yonquis y luego soltar entre ellos un poco, no mucho, de sus sustancias preferidas. (...)
Eso del fruto de mis entrañas nunca me impresionó demasiado. Nunca he querido a mis hijas porque sean mías. Sería el padre adoptivo perfecto, quitando unos cuantos defectos un poco grandes. Me gustan los niños, me parecen fascinantes, y los aspectos de procedencia y la genealogía no me interesan en absoluto. Mis hijas fueron mías mediante una serie de actos de conocimiento público, y cuando más adelante, se puso en tela de juicio mi paternidad, me dio igual. No importaba lo que dijeran las pruebas. Sabía que eran mías porque se habían apoderado a pasitos de mi alma.
(...)
Parte del problema de la verdadera rehabilitación es que el adicto está atrapado en la misma retórica que cuando tenía recaídas constantes. (...) El toxicómano comparte el escepticismo de quienes lo observan. En parte, por motivos prácticos -tiene que completar la dura tarea de permanecer sobrio-, pero en parte también por algo místico. Unos tipos que parecía que estaban estupendamente (...) eran los que se tiraban desde un puente, se pegaban un tiro en la boca, sufrían una sobredosis. (...) La característica fundamental de alguien que quiere superar la adicción, o cualquier otro problema crónico de salud, es que está bien hasta que deja de estarlo.
A una persona normal eso puede parecerle completamente incomprensible. (...) Pero al adicto también le resulta desconcertante la gente normal. He visto a persona que se bebían una copa y media de vino y rechazaban el resto. ¿Qué sentido tiene eso?
La gente normal, los que no son borrachos ni drogadictos, cuando beben demasiado, tienen una resaca espantosa y deciden no volver a hacerlo. Y no lo hacen. Un adicto decide que ha habido algún problema con su técnica o con las proporciones. (...) todas las noches llenas de desperación y añoranza, seugidas de mañanas humillantes y agitadas, con juramentos salvajes de que nunca volverá a ocurrir. Pero ocurrirá. (...)

Pese a todos los avances que estaba logrando con mi familia y mi vida profesional, el infractor, el drogadicto, acechaba todavía en mi interior e intentaba tomar el control. Y ese sentimiento de ser un fraude es una pendiente tóxica y resbaladiza, que pone en peligro todo lo demás. Acudí a la consulta de Barb y le dije que quería ser el hombre que estaba fingiendo ser. 

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Tendemos a sentirnos indignos de las cosas buenas que encontramos en la vida, quizá porque, en nuestros momentos más oscuros, son muchas más de la que pensamos que merecemos. Tal vez parezca un poco exagerado, mucha jerga psicológica para un asunto que, en realidad, es blanco y negro -hay algunas personas, en realidad millones, que no deberían consumir jamás sustancias psicoactivas-, pero ¿cómo explicar, si no, que sean tan habituales las recaídas en personas que llevan sobrias diez años o más? Tal vez no tiene que ver con imperativos freudianos, sino con algo más sencillo: el hecho de que los seres humanos tienen tendencia a olvidar. Podría decirse que tuve un lapsus de memoria. 
(...)
La vida del borracho lanza pocas señales cuando las cosas no van bien. Los arrestos suelen ser un buen indicador, y yo llevabay ya unos cuantos. Otro sería la incapacidad de limitar la bebida a las horas apropiadas del día. (...)
El alcoholismo no requiere el grado de locura y anarquía que provoca la adicción a la cocaína, pero destruye tu vida ladrillo a ladrillo y te deja hecho un tembloroso y pobre desastre. (...)
La noche de la pistola.
David Carr.
(Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia).
LIBROS DEL K.O.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Un poema de (Sharon Olds) Iván Onia.

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LO QUE ME IMPRESIONÓ CUANDO M̶U̶R̶I̶Ó̶ ̶M̶I̶ ̶P̶A̶D̶R̶E̶ NACIÓ MI HIJO
No me impresionó su vida.
Palpar el ensamblaje final.
Las palabras totémicas, girantes:

padre
hijo
enhorabuena
ahora hay una boca más
y tú qué
y tú qué
ahora que hay una boca
más

ni su interior barroco,
—el lagartijo de menta palpitándole allá—
ni su llanto de pez fuera del agua
ni su llanto de niño arrancado
ni su verdura de lágrimas
ni su dialecto de llantos
ni su leche amarga.

No me impresionó el niñoniño,
mínimo entre mí y lo demás.
Yo que tan habituado a esta dimensión 
y ahora el niñoniño habitando,
mínimo y girante, entre yo y lo demás.

Guardo en una cajita su descanso,
tengo la llave de su hambre.

Nada de todo eso me impresionó.
Pero sí su estatura itinerante,
la humanidad barriendo a las escamas,
su vocación de dulce capitán.

Hablará,
me enseñará a jugar al ajedrez,
me llevará en hombros a ver el tigre
que vive dentro del piano.
Las altas cordilleras del futuro.

Sus brazos fuertes y domésticos
pidiendo llevar el ataúd de su padre.
Eso me impresionó.


de EL P̶A̶D̶R̶E̶ HIJO (de Sharon Olds)
de Iván Onia 
(Maclein y Parker, 2018).
El libro se presentará 
el sábado 15 de septiembre en La Puerta Tannhauser de Plasencia 
y el próximo 19 de septiembre en El gallo rojo (C/ Viriato, 9) de Sevilla. 

lunes, 18 de junio de 2018

"Soliloquio del inviduo" (Nicanor Parra)

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Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(Allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado.
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos,
Buscar peces, pájaros, buscar leña,
(Ya me preocuparía de los demás asuntos).
Hacer una fogata,
Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
Algo de leña para hacer una fogata,
Yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
Fui a un abismo lleno de aire;
Me respondió una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca,
Allí también grabé figuras,
Grabé un río, búfalos,
Grabé una serpiente,
Yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
El fuego me molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
Allí encontré lo que necesitaba,
Encontré un pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
Figuras grababan en las rocas,
Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
Yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
Contesté que no, que de ahí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a trabajar con ella,
Empecé a pulirla,
De ella hice una parte de mi propia vida.
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar,
Buscaba peces,
Buscaba diferentes cosas,
(Yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades aburren,
Los truenos, los relámpagos,
Yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.
Falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol,
Llegué a una fuente,
A una fosa en que se veían algunas ratas:
Aquí vengo yo, dije entonces,
¿Habéis visto por aquí una tribu,
Un pueblo salvaje que hace fuego?
De este modo me desplacé hacia el oeste
Acompañado por otros seres,
O más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían,
Yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días,
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las fronteras
Y permanecí fijo en una especie de nicho,
En una barca que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron en el valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas,
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles.
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas,
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad,
Yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
A practicar, a practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
Sí, miré, qué digo, miré,
Para salir de la duda miré,
Detrás de unas cortinas,
Yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que me sirvió de hogar,
Y empiece a grabar de nuevo,
De atrás para adelante grabar
El mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.

(Poemas y antipoemas.
Nicanor Parra)

domingo, 17 de junio de 2018

"Quien más, quien menos" (Sabina)

 

Quien más, quien menos
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana,
probó un veneno...

Quien más, quien menos
se ha tomado a sí mismo como rehén
y tiene una conciencia todoterreno
del mal y el bien,

Pero yo fui más lejos,
metí un palo en la rueda de la fortuna
bajé al sótano en busca de un mal consejo,
usé tus puñaladas como vacuna.

¡NI UN PASO ATRÁS!
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el tango y otro en el ojalá

Quien más, quien menos
pagó caras 500 noches baratas
y cambió a la familia por dos mulatas
de culo obsceno.

Quien más, quien menos
se agarró a un clavo ardiendo por no caer
acribillado a besos como un John Lennon
de Lavapiés.

Pero yo fui más lejos,
le adiviné las cartas al adivino
aposté contra mí por no hacerme viejo
en la ruleta rusa de los casinos.

Ni un paso atrás,
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en la rumba y otro en el nunca más.

Pero yo fui más lejos,
me dio por confundir el cuándo y el dónde
me disfracé de sabio frente al espejo
busqué dentro del alma lo que se esconde.

Ni un paso atrás,
la espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el mambo y otro en el más allá.

martes, 22 de mayo de 2018

"Llorar a lágrima viva" (Oliverio Girondo)


Llorar a lágrima viva

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, 
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad 
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Espantapájaros.
Oliverio Girondo.

sábado, 19 de mayo de 2018

"SED EN LA CONDOMINA"


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Somos el Murcia, el equipo de la séptima ciudad más poblada de España, el equipo al que siempre le han reprochado su incumplimiento del silogismo fácil: la séptima ciudad merece el séptimo puesto en Primera División, lógicamente, así que dame el séptimo puesto en Primera, por qué no me lo das. La estadística de todos los camareros de la ciudad que se han encogido de hombros cuando les hemos pedido que pusieran un partido del Murcia por la tele, esa estadística no se tiene en cuenta. La estadística de bares a los que se les terminan cayendo los banderines del Murcia que tuvieron un día colgados, si que alguna vez los colgaron, esa estadística no se vocifera. La estadística de que el más bajo porcentaje de los 440.000 quiere a su Real Murcia, y la estadística de que, en cambio, el más alto porcentaje de esa cifra no quiere a su Real Murcia, esos datos no los mencionan los radicales de la equivalencia séptima-séptima (...). Murcia siempre se ha cruzado de brazos y ha mirado impaciente, esperando la Primera desde la obsesión. El Murcia, por su parte, se ha especializado en ofrecerle Segunda. Y sí,somos de Segunda, pero somos la mejor Segunda: nadie tantas veces en esa categoría, 53 temporadas, y nadie tantas veces campeón de Segunda, 8 veces. (...) La mirada natural del Murcia es una mirada hacia Primera, desde la Segunda o incluso desde más abajo. La máxima categoría siempre se ha sentido observada por nosotros. Por eso puedo decir que mi equipo comparte la mirada de su ninguneada tierra: la mirada hacia el escalón más alto. Llegar un día a ese escalón y quedarnos y no bajarlo ya. Jamás dejaremos de mirar. (...)
Es probable que tanta contrariedad hay sido, en el fondo, la mejor educación posible para ellos, el mejor invernadero. Como el hijo de Miguel Hernández, nuestros pequeños murcianistas se han alimentado casi exclusivamente de pan y cebolla, es decir, de decepciones, y por eso ya ninguna dieta les asustará en el futuro. Solo pan y cebolla para ellos, sí, pero misteriosamente están sanos, han encontrado nutrientes. Ellos son matojos del desierto creciendo orgullosos sin agua. En cada patio de Murcia tenemos al menos un par de pequeños apóstoles: ya cuando persiguen un balón vestidos de grana están predicando. (...) Será puesto en sus labios un cántico nuevo. Ellos sí verán al Murcia ganar en Albacete. Ellos verán al Murcia dejarse atrás a sí mismo.
Sed en la Condomina.
Luis María Varelo.
Colección Hooligans ilustrados.
Libros del K.O.

jueves, 17 de mayo de 2018

"Pato trabaja en una carnicería" (Moris)

Todo empezó con el chiste que decía
"lo tuyo es mío y lo mío es mío".
No comprendimos que eso sería
lo que algún día nos heriría
fueron los días, los días de oro
y el sol brillaba sin preguntar...
(...)
Hemos crecido y visto el mundo en los diarios,
el comunismo resultó complicado:
"lo tuyo es mío y lo mío es mío"
nos ha llevado a la indiferencia.
Tenés excusas, "los otros tienen...",
que te mantengan, para eso están.

Sos el burgués mas podrido que existe
y te engañas pensando que sos un hippie,
vos explotas a todos y no das nada...
y eso es ser el peor capitalista

Cuando tenés, te hacés el burro,
vivís de arriba, ¡que asco me das!
Vos te reís del mundo y de las personas
pero querés que el mundo te alimente,
otros te proporcionan lo necesario
y vos seguís creyendo que es lo corriente...

¡Qué inútil sos, que mantenido
mírate un poco, baja de ahí!

Siempre estás en artista y te hacés el genio,
cultivas tu aire ausente y despreocupado
porque te supergusta hacerte el raro
y tu fama te tiene muy preocupado
te haces copar, cómo engañás
sos de mentira y no servís.

domingo, 13 de mayo de 2018

"Despojamiento" (un poema de Inma Luna)

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DESPOJAMIENTO
El caballo está desnudo.
Clarice Lispector.

No hay peligro de adorno.
Llega un momento en que estás desarropada.
Del todo.
No hay bridas, riendas, correajes, freno.
Llega un momento de purísimo galope,
sin compostura.
Éste es el instante peligroso,
el más ansiado.
El caballo está desnudo.
Es todo despojamiento.
Me quedé donde nada me salva.
Al inicio de la historia.
Sé con lo que cuento.
No quiero caricias en el lomo.
Quiero vida, luz.
Quiero que me descubras.
Alquilar ese coche desde Venecia a Zagreb.
Que me des besos en la tripa.
Que me azotes el muslo para echar a correr.

No estoy limpia.
Inma Luna.
Baile del S

viernes, 11 de mayo de 2018

Algunos poemas de "Ventana de emergencias" de Ángel Manuel Gómez Espada

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VISITA INESPERADA

No vengas, Inspiración, esta mañana
golpeando a mi puerta. No quiero
verte derribando mis templos.
Debo terminar lo que estoy haciendo:
lavarme los dientes, poner café,
estudiar un rato mis oposiciones,
reordenar un poco las esquinas
de mi vida, llenas de mugre,
de recuerdos tiernos, pero inútiles.
No vengas a despertarme temprano,
no digas toma, escribe, aquí tienes
tu mejor poema. Si te acercas ahora
por mi cuarto, te echaré por la ventana.
Hoy no tengo cuerpo para la poesía.

Y, sin embargo, en este antepenúltimo verso
comienzo, inquieto, a escuchar tu risa.

Mira que llegas a ser puta, amiga mía.


POÉTICA
Leer un poema cojonudo, 
de esos que te desordenan 
las tres o cuatro verdades del día. 
Querer envolverlo, 
emularlo, 
rumiarlo. 
Y después de muchas vueltas, 
conformarte 
con lo poco 
que has dejado escrito. 
Y rezar un tanto 
para que los demás 
no noten 
el jodido fraude.


VENTANA DE EMERGENCIAS
Amanecer es una ventana de emergencias.
JAVIER FIGUEREDO

Ventana de emergencias
para cuando el mundo se equivoque.

Amaneceres como bombonas de oxígeno
para incondicionales apneicos.

Si no fuera por ellos.
Si no fuera por ellas.

NUNCA busques supervivientes
entre las ruinas.
Podrías encontrar
a quien menos te lo esperes.

A ti mismo,
por poner un ejemplo.



HACÍAMOS equilibrios sobre cráteres
los domingos por la tarde,
mientras comíamos palomitas
y nos untábamos los dedos de besos.
Hablábamos de ayer y de fútbol
de lo que no regresará,
que es el porvenir.

El lunes era el abismo,
el lugar maldito,
la cola del paro que nos aguardaba
al final del precipicio,
mientras nos preguntábamos
qué habría tras el cráter,
cómo sería dejarse caer
y ya.

DISNEYLANDIA

Cuando regreso del trabajo, ya estás despierta.
Mientras te duchas, preparo el desayuno.
Después te vas al trabajo, y yo me acuesto.

Pero antes me gusta que me arropes y me des un beso
que nunca sabemos si es de buenos días o buenas noches.

Cuando alguien nos habla de tener niños, reímos al unísono,
ante la mirada atónita de los detectives privados de turno.

Queréis Disneylandia, pero Disneylandia no existe.
Es una marca.
Y nadie vive dentro de una marca,
¿verdad?


CUENTO los segundos
desde el rayo al trueno.
Pasa mi vida.

martes, 8 de mayo de 2018

Algunos poemas de "A la contra" de Tomás Soler Borja

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POETAS
Los escritores son las putas del universo.
Charles Bukowski.

Se tratan de hermanos
-aunque luego, de espaldas
se apuñalan con saña-.
La madre es la poesía.

¿Y el padre?

LA ESPERANZA 
Lo peor
que no desaparece del todo.
Y como mala hierba
con el buen tiempo
siempre vuelve a despuntar.

Tanta mierda
y precisamente eso mismo
su mejor sustento.

LEO, LUEGO EXISTO
No todos se han olvidado
de que existo.

En el buzón
Cada mes 
Las cartas del banco.


SIN NOVEDAD
porque nada somos. No esperamos nada.
Fernando Pessoa.

Otra hora. Otro día. Otro año.
Y poco que añadir.
Hace tanto que no suceden cosas.

Ya no sé si quejarme o celebrarlo.

A ver mañana.


SOLO QUIERO QUE ME SALVEN
de mí.

Y dejándome con vida.



el ostracismo es una dirección de correo
a la que solo llega publicidad

lunes, 7 de mayo de 2018

LAS VERDADERAS MANADAS : LAS DE ARIEL ROT Y ANA PÉREZ CAÑAMARES.


Por suerte, "La manada" sigue dejando su rastro por los medios. Y digo por suerte porque eso significa que tanto la fiscalía como la víctima (sin duda, una valiente) van a recurrir la sentencia.
Es un caso muy importante, que está dejando al descubierto el funcionamiento del sistema judicial, de los medios de comunicación y de ciertos grupos de Whatsapp de "hombres". Ojalá, insisto, este debate se asiente en nuestras conversaciones, redes y medios, porque eso significará que continúa la protesta contra la sentencia y que los intentos de webs de acosadores como Forocoches no han conseguido el objetivo de amilanar a la víctima ni los cipotudos victimistas tampoco han logrado imponer su paranoia acerca del peligro del feminismo hacia todo lo establecido. 
Resultado de imagen de la manada somos nosotras
Sin embargo, siempre que he podido me he referido al conocido grupo de amigos sevillanos como "La Piara" y, a falta de otro mejor, sugiero que lo usemos como sustituto. Eso nos permitirá recordar que una manada puede ser un grupo de amigos o amigas muy unidas, sin necesidad de connotaciones repulsivas. O también que fue (y es) el título de una preciosa canción y de un gran disco de Ariel Rot, por cuya elección ha llegado a pedir perdón, a pesar de que, como decimos, no tiene por qué remitir a un grupo de abusadores machistas y, en cambio, contiene, sin duda, una de sus mejores canciones:

Pero, sobre todo, que, como reivindica el movimiento feminista "La manada sois vosotras". Y para no olvidarlo vaya este poema de Ana Pérez Cañamares:

LA MANADA
Todas las perras que una vez han sido
venimos esta noche a tu ventana.
Con pulgas, cicatrices, sin collares
barro en las patas, sangre en pezuñas.
De cada sombra una perra emerge.

Nos quitaron camadas, nos pusieron cadenas.
Nos dejaron sin linaje ni genealogía.
Para poblar colonias les parimos esclavos.
Creyeron que el abandono sería nuestra muerte
pero de las cunetas aprendimos memoria.

Sé fiel a tu ladrido: alimenta a tu loba.
Levanta el hocico como una brújula.
Apunta las orejas siempre al cielo.
No disputes la caza con tu hermana.
No des a luz cómplices; respeta tus colmillos.

Y así hallarás en ti lo que tienes de manada.

domingo, 6 de mayo de 2018

"Su viva imagen" (poema a la madre de Benjamín Prado)

SU VIVA IMAGEN

–Eres su viva imagen,  Me decían
sin sospechar entonces que esas cuatro palabras
iban a ser ahora mi condena.

No tengo dónde huir, dónde esconderme:
sus ojos están dentro de mis ojos;
su apellido en el mío
como el nombre de un barco en el fondo del mar.
Lo que ayer fue mi casa,
es la guarida de los tiburones.

Tú estabas a mi lado
y me has visto nadar en ríos de veneno;
has visto lágrimas
que eran cristales rotos, una lluvia de espinas,
cicatrices de agua que cruzaba la piel.

Miro su alianza de oro en mi dedo
y su rostro tallado sobre el mío,
mientas la vida sigue,
el aire mueve 
los árboles o el sol ilumina su casa
lo mismo que si no estuviera vacía.

El tiempo sólo cura aquello que se puede
sustituir y yo no siento nada
que no sintiese antes
cualquiera en cuyas venas ha bebido la muerte:
la grieta de la angustia,
la plaga de los verbos en pasado;
los recuerdos que buscan su lugar en la vida.

Es tan raro saber que no volveré a verla
y los demás
seguiremos entrando en restaurantes,
cines,
supermercados,
estaciones de tren...
Que no volveré a oír su voz pero a las nueve
será otra vez la hora de la cena,
los fines de semana iré al estadio,
mi coche rodará por la autopista
que ella escuchaba desde su jardín...

Pienso en su dios cruel, el dueño del dolor
y la mentira,
el cínico dice:
–Yo te destruyo para que descanses en paz.
Y ojalá fuese cierto lo que nunca he creído
y ella viera la soledad que deja,
cómo la echo de menos; cuánto me va a faltar;
lo que daría
por volverla a tener una vez más aquí,
un día más, tan sólo.

La mía es la tristeza del cobarde
que reúne para seguir en pie
el valor que no tuvo para ver la caída
de aquello que más quiso.

No tengo que explicártelo. Tú estabas con nosotros
y conoces
el dolor sin refugios,
las sábanas que acechan el cuerpo del herido;
conoces el enjambre feroz de las agujas,
las noches que no acaban cuando sale el sol.

Quien lo sabía todo de mí se ha llevado
el secreto a la tumba,
me he convertido en un desconocido:
el hombre que perdió el rastro de su sangre;
que se ha vuelto una sombra;
que no tiene a quién preguntar por él.

Ahora que mi madre ya no está –si eso es cierto,
si hoy no va a resolver un crucigrama,
ni a mirar los concursos de la televisión
como todas las tardes;
si ha caído en un sueño eterno del que nunca
vamos a despertar–,
guardaré sus palabras, custodiaré sus huellas;
y jamás voy a darla por perdida:
la memoria es el margen de error del olvido.

Le gustaban la nieve, los gatos, la familia;
el fuego,
cocinar,
los cumpleaños,
llorar con las películas románticas;
encender velas en las catedrales.
Le asustaban los médicos,
las llamadas nocturnas,
las tormentas,
el frío,
los reptiles...

Antes de las sirenas y las radiografías,
el miedo blanco de las ambulancias,
sus labios devorados
lentamente
por la carcoma de las oraciones.

Antes de los engaños piadosos,
el fuego amigo de las medicinas,
el esqueleto abriéndose paso hacia la luz.

Cómo puedo escribir lo inexplicable,
lo que no tiene nombre,
lo que todos callamos porque la vida sigue
y junto al cementerio hay tiendas y mercados,
jóvenes que adelantan con sus motocicletas
a los furgones fúnebres,
y avanzamos de espaldas a lo que nos espera
y llamamos silencio 
a todo lo que nadie quiere oír.

Le gustaban las fiestas,
los océanos
y creer que su dios no le daba los golpes
sino la fuerza para soportarlos.
Temía la vejez y al abandono:
pensaba que la forma más triste de marcharse
es no tener a alguien que te diga adiós.

La imagino en la época en que yo no existía,
haciendo cosas
que nunca le vi hacer: enamorarse,
bailar, romper las reglas, ser feliz;
y a veces me pregunto
si fue siempre la misma mujer que conocíamos,
tuvo tan claras sus obligaciones,
dónde estaba su sitio,
de qué infiernos no era decente escapar.

Le gustaba que habláramos
de su salud,
del clima,
de su infancia en los años de la Guerra Civil.
Le asustaban los cambios y las banderas rojas,
la libertad y el paso de los días.

Antes de la morfina y el delirio,
de que fuera quedándose sin caminos de vuelta,
sin puentes que cruzar,
sin esperanza.
No sé cómo explicarlo:
los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves,
nunca están ahí.

Ahora que ya se ha ido,
sólo será posible querernos a escondidas,
fingir ante los otros que no me habla por dentro,
que todo ha terminado entre los dos.
Las cosas no se pierden cuando desaparecen,
sino cuando las dejas de buscar.

Miro su anillo;
miro sus fotos
y soy yo:
puedo ver nuestra cara, nuestras manos...
Y eso que era mi orgullo, ahora es mi condena:
ser hoy que ya no está su viva imagen,
ser su eco,
su huella
el fantasma
de María Ángeles Prado, la mujer de mi vida.


Benjamín Prado
Ya no es tarde
Visor, 2016

sábado, 5 de mayo de 2018

"Por dignidad" (Serrat featuring J.M. Fonollosa)

 

Por dignidad
Letra de José María Fonollosa.
Música de J.M. Serrat.

La familia, los amigos,
aguardan con impaciencia
que por dignidad, la saque
de la casa con violencia.

Apenados me contemplan
o sonríen con desprecio.
Se les nota que sospechan
que sé cuanto saben ellos.

Y lo sé, lo supe siempre
que se acuesta con cualquiera
y ellos piensan que, eso, un hombre
como tal, no lo tolera.

Pero es simple, toda hembra
quiere a hombres diferentes
y a diferentes mujeres
quiere el hombre, es lo corriente.

Qué me importa que en un cuarto
otros encuentren amparo
siempre y cuando lo precise
lo halle desocupado.

No renuncio a la delicia
de tenerla sugerente
en mi cama cada noche
por prejuicios de otra gente.

La familia, los amigos,
me presionan a diario.
No me queda otro remedio
que mudarme de este barrio.