ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


lunes, 15 de enero de 2018

"Tangled up in blue" (monday)


Early one morning the sun was shining
I was laying in bed
Wondering if she'd changed at all
If her hair was still red
Her folks they said our lives together
Sure was gonna be rough
They never did like mama's homemade dress
Papa's bankbook wasn't big enough
And I was standing on the side of the road
Rain falling on my shoes
Heading out for the East Coast
Lord knows I've paid some dues
Getting through
Tangled up in blue.

She was married when we first met
Soon to be divorced
I helped her out of a jam I guess
But I used a little too much force
We drove that car as far as we could
Abandoned it out West
Split up on a dark sad night
Both agreeing it was best
She turned around to look at me
As I was walking away
I heard her say over my shoulder
"We'll meet again someday
on the avenue"
Tangled up in blue.

I had a job in the great north woods
Working as a cook for a spell
But I never did like it all that much
And one day the ax just fell
So I drifted down to New Orleans
so I lucky was to be employed
Working for a while on a fishing boat
Right outside of Delacroix
But all the while I was alone
The past was close behind
I seen a lot of women
But she never escaped my mind
And I just grew
Tangled up in blue.

She was working in a topless place
And I stopped in for a beer
I just kept looking at the side of her face
In the spotlight so clear
And later on when the crowd thinned out
I was just about to do the same
She was standing there in back of my chair
Said to me, "Don't I know your name?"
I muttered something underneath my breath
She studied the lines on my face
I must admit I felt a little uneasy
When she bent down to tie the laces
Of my shoe
Tangled up in blue.

She lit a burner on the stove and offered me a pipe
"I thought you'd never say hello," she said,
"You look like the silent type."
Then she opened up a book of poems
And handed it to me
Written by an Italian poet
From the thirteenth century
And every one of them words rang true
And glowed like burning coal
Pouring off of every page
Like it was written in my soul
From me to you
Tangled up in blue

I lived with them on Montague street
In a basement down the stairs
There was music in the cafés at night
And revolution in the air
Then he started into dealing with slaves
And something inside of him died
She had to sell everything she owned
And froze up inside
And when it finally the bottom fell out
I became withdrawn
The only thing I knew how to do
Was to keep on keeping on
Like a bird that flew
Tangled up in blue.

So now I'm going back again
I got to get to her somehow
All the people we used to know
They're an illusion to me now
Some are mathematicians
Some are carpenter's wives
Don't know how it all got started
I don't know what they do with their lives
But me I'm still on the road
heading for another joint
We always did feel the same
We just saw it from a different point... 
of view
Tangled up in blue.

Una mañana, temprano, el sol brillaba,
yo estaba tumbado en la cama.
preguntándome si ella habría cambiado,
o si su pelo sería rojo todavía.
Sus padres dijeron que nuestra vida juntos
seguramente iba a ser dura.
Nunca les gustó el vestido casero de mi madre
y los ahorros de papá no les parecieron suficientes.
Yo estaba de pie a un lado de la carretera
con la lluvia cayendo sobre mis zapatos,
partiendo hacia la Costa Este.
Dios sabe que cumplí condena
pasando por esto,
envuelto en la tristeza.

Ella estaba casada cuando nos conocimos
pero pronto se divorciaría.
La ayudé a salir del aprieto, supongo,
pero usé un poco más de la fuerza necesaria.
Condujimos aquel coche tan lejos como pudimos,
abandonándolo en el Oeste.
Nos separamos una triste noche oscura,
ambos acordamos que era lo mejor.
Ella se volvió para mirarme
cuando yo me alejaba.
Por encima de mi hombro, la oí decir:
“nos encontraremos de nuevo, algún día, por la avenida”.
envueltos en la tristeza.

Tuve un empleo en Great North Woods
trabajando como cocinero por una temporada,
pero nunca me gustó demasiado.
Y un día, simplemente, me despidieron.
Entonces bajé a New Orleans,
donde resultó que fui contratado
trabajando por un tiempo en un barco pesquero,
justo a las afueras de Delacroix.
Pero todo el rato estaba solo,
el pasado era todavía reciente.
He visto a muchas mujeres,
pero ella nunca escapó de mi mente, y me hice mayor
envuelto en la tristeza.

Ella trabajaba en un local de striptease
y yo paré por una cerveza.
Simplemente me quedé mirando su perfil
nítido bajo el foco.
Después, cuando el gentío fue disminuyendo,
yo también iba a irme.
Ella estaba de pie, detrás de mi asiento
y me dijo: “¿no conozco tu nombre?”
Yo mascullé algo entre dientes.
Ella estudió las líneas de mi cara.
Debo admitir que me sentí un poco incómodo
cuando ella se agachó para atarme el cordón de mi zapato,
envuelta en la tristeza.

Ella encendió un fuego en la estufa
y me ofreció una pipa.
“Pensé que nunca dirías hola” dijo ella,
“pareces un tipo silencioso”.
Entonces ella abrió un libro de poemas
y me lo pasó.
Estaba escrito por un poeta italiano
del siglo trece.
Y cada una de esas palabras sonaban convincentes
y brillaban como carbón ardiendo,
brotando de cada página
como si fueran escritas en mi alma, de mí para ti,
envuelto en la tristeza.

Viví con ellos en Montague Street,
en un sótano bajo las escaleras.
Había música, de noche, en los cafés
y revolución en el aire.
Entonces él empezó a traficar con esclavos
y algo en su interior murió.
Ella tuvo que vender todo lo que tenía
y se volvió muy fría.
Y cuando, finalmente, tocó fondo
yo me encerré en mí mismo.
Lo único que supe hacer fue huir hacia delante,
como un ave que vuela
envuelto en la tristeza.

Así que ahora estoy regresando otra vez,
tengo que encontrarla de alguna manera.
Toda la gente que solíamos conocer
ahora son una ilusión para mí.
Unos son matemáticos,
otras esposas de carpinteros.
No sé cómo empezó todo,
no sé qué están haciendo con sus vidas.
Pero yo, aún sigo en la carretera
rumbo a otro antro.
Siempre sentimos lo mismo,
solo lo veíamos desde puntos de vista distintos,
envueltos en la tristeza.

"El trueque" (poema de Javier Cánaves)

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EL TRUEQUE

La verdad siempre tuvo un aire triste,
sobre todo después de limpiarse la cara.
Prefiero mirar por la ventana o centrar mi atención
en la curva perfecta de tu culo.
Dios bendiga los gimnasios de barrio, la fe en la perdurabilidad,
los domingos a partir de las ocho, después del Apocalipsis
y antes del telediario.

Quiero desmenuzar tu existencia
bajo la vigilancia imparcial del aire acondicionado. Quiero pensar
que recordaremos este momento con una precisión maniática
y no me refiero a tus palabras, sino a los detalles,
los detalles que después nos apuñalarán con su dulzura:
los libros apilados en la mesita de noche,
la lata de Kas Limón a medio beber, la persiana entreabierta
a una calle con muchos números para convertirse, al fin,
en la calle más triste y asesina del mundo,
una calle en la que zambullirse en pelotas,
con una copa de vino tinto en la mano,
después de haber brindado por todas las cosas rotas
que fuimos apilando a lo largo de nuestras vidas.
Pero esto es un primero y carecemos de vino,
debemos conformarnos con el Kas Limón
de los figurantes anónimos.

Te veo caminar desnuda por el pasillo.
Morirás siendo esclava, ciega y sin dientes, sola,
lejos de todo lo que un día amaste,
pero ahora mismo (y lo sabes ) eres una diosa,
la más grande entre todas las diosas que los hombres inventaron.
Tus pechos son lágrimas de cera viva.
Deja que queme mis labios en ellos, deja que me olvide de todo
por unos minutos, no, no prepares todavía la ensalada,
no me preguntes si estoy bien porque nunca he estado mejor,
necesito contártelo todo pero no puedo hablar,
sólo puedo abrir la boca para lamer tus pezones,
el vello de tu ombligo, para darte las gracias
con esta especie de quejido tonto,
como un perro salvado de la lluvia,
como un reo indultado en el último instante.

Ya te dije, cosas de poetas.
A veces se nos va la cabeza y andamos días, meses enteros,
sin nada sobre los hombros.
Decapitados que le aúllan a la luna,
a los letreros luminosos de las ciudades,
al culo de la primera que se arriesga a acogerlos en su cama
y les da de comer y de beber,
y les baila desnuda hasta que caen dormidos
o se tiran por la ventana.

La verdad es terrible, ¿lo sabías?
Al final la verdad es un juguete roto en manos de los pobres,
es esta música sonando en tu portátil mientras troceas el tomate
y mis ganas de arrancarme el corazón y entregártelo
sin condiciones ni plazos
y qué triste es la vida,
qué grande, ¿no la sientes?, ¿no escuchas sus pisadas,
el desplazamiento de tropas bajo la cama deshecha?
Mientras le añades pipas a la ensalada, y pasas, y cuadraditos de pavo
y no sé cuántas cosas más, yo me agacho y vigilo,
escruto el sideral abismo hecho de ausencias, sandalias
y cajas de cartón.

Todas las cosas rotas de mi vida, las que me empeciné en romper
y las que me llegaron así, ya rotas, sin posibilidad de ser devueltas.
Objetos hechos trizas, frases partidas y olvidadas en la guantera del coche
o en el cajón de los cubiertos.
El material de que está hecha mi ternura, la poca que logré salvar,
la que te entrego a cambio de tu cuerpo y tu alma
y unas hojas de lechuga
y un tomate.

El trueque me parece justo.
No debes preocuparte. Nadie
sabrá que nos vendimos por tan poco.

(Momentos estelares
Javier Cánaves.
Baile del Sol, 2013)

domingo, 14 de enero de 2018

"Papa was a rolling stone" (un poema de DIARIO DE UN PURETAS RECIÉN CASADO)


¿Qué se puede hacer con un niño, si no bebe?
Humphrey Bogart
Cuando finalmente renuncie
a todos mis principios y embarace
a la mujer que amo pese a todos
mis juramentos, mis votos al diablo
y la constancia en pasarme el móvil
por los genitales desde los veinte años,
prometo no ser un padre horrible:
levantarme alguna vez si El Engendro
llora, levantarle del suelo
tras una caída, levantarnos
los castigos tras una trastada,
dejar el filtro familiar desactivado
y pasarle la ITV cuando el organismo
pertinente lo tenga estipulado.

Incluso, si no queda más remedio,
prometo atender a su madre,
la mía o algún tutorial de YouTube
que explique sin pegar demasiadas broncas
cómo se supone que funciona el cachivache. 

Juro leerle en la cama, incluso
sobrio y no siempre versos míos.
Prometo intentar escuchar al grupo
de mierda que le vuelva loco
durante su adolescencia. Callarme
algunas de mis opiniones al respecto.

Juro por la gloria de mi madre
y por la madre que lo habrá parido,
darle un beso cuando me traiga
un gin-tonic, aunque esté poco cargado,
encargarme de que vaya a ver a sus abuelos
más de lo preciso. Enseñarle quiénes
fueron ellos y sus bisabuelos
y Gabi, Godín, Torres y Kiko
y por qué debemos adorarles.

Cantará el himno como que hay un Dios.

Le inculcaré santificar las fiestas
y los corners al punto de penalti
o los despojos en los que va a verme
convertido más temprano que tarde.

Me esforzaré en instruirle a contemplar
los escotes  sin descaro y a mentir
a su madre tan bien como yo mismo.

Diario de un puretas recién casado.
Ediciones Liliputienses, 2016.

viernes, 12 de enero de 2018

"Todos ustedes parecen felices" (Dummie y Quique González featuring ÁNGEL GONZÁLEZ)


Todos ustedes parecen felices…
…Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.

lunes, 8 de enero de 2018

"El amor es un deporte muy raro!" (Inma Luna)


El amor es un deporte muy raro
(Lichis, La cabra mecánica)

Esta historia de amor
tiene lugar en un piso pequeño,
en una habitación estrecha
con dos camas
y una mesilla en medio.
Retiran la mesilla
y juntan los colchones.

Dos, no pueden moverse, no se pueden hablar,
uno, ni tan siquiera sabe cerrar los ojos sin ayuda.
En sus desacertados cuerpos brotan
pulsos que no se corresponden con la práctica.
Quieren ir más allá,
con extensión del alma,
dándose al gozo de intervenirse
con los recursos que no tienen.
La baba cae, la lengua se atolondra,
tapona las bocas despistadas
entre los miembros blancos, inmóviles y absurdos.

Vivos por dentro,
les recorren los bichos que pican en el gusto,
la carne –negada- no responde,
es un cacharro descompuesto.
Sin poderse besar, ni transitar,
sin chuparse, arañarse, penetrarse,
decirse porquerías, sutilezas,
sin conseguir mirar ni agradecerse
las caricias que se quedan al borde.

Debajo de la piel, del hueso blando,
fluyen las aguas encendidas
y salpican aceite
pintando llagas como puertas abiertas.

El hombre y la mujer tienen la vida dentro,
en el relleno, en el fondito dulce de su sexo.
Las manos y las piernas y las bocas
nunca responden,
nada les pertenece de esa materia
mientras laten urgentes y conmovidos.

Tres locas generosas
se acuestan a su lado
y tachan con sus manos en las sábanas
cosas tan mal descritas como follar y discapacitado.
Acompasan los impulsos, el ritmo,
componen una escena ilimitada y fértil
hasta que el corazón
les salta en lágrimas rompiendo las defensas.

Cinco personas en una habitación:
dos hacen el amor,
tres colocan, empujan, remueven y voltean.
Cinco personas en una habitación:
cinco hacen amor
en una habitación minúscula,
trascienden.

Las dos sillas de ruedas contemplan vacías el milagro.

No estoy limpia.
Inma Luna.
Baile del Sol, 2011 (segunda edición 2015)

domingo, 7 de enero de 2018

"Entelequia" (un poema de Eva Vaz)

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ENTELEQUIA

Hubo magia. Eso dicen,
pero yo estaba fuera,
en el día siguiente:

el 7 de enero.

En mí habita el horror de los regalos.
La muñeca sin párpados,
la caja vacía,
las pilas descargadas.
Estoy en la fractura de las muñecas rotas.
En mí, el caramelo envenenado,
la barba postiza.

Soy lo que sobra,
lo que no se recicla, lo que se amontona,
la basura:
una mujer, no joven. 
Nadie.
El despojo de este país,
otro olvido,
un tumor social.

En realidad no existo: soy una invención
basada en hechos reales.

De mí habla la mitad de un telediario,
titulares, cifras, porcentajes.

Pero soy un número goloso,
venid a lamerme, perritos,
chupad mis lamentos,
jugad con ellos entre ministros.

Os dejo la desesperación:
haced un buen caldo con mis miserias.

Sois unos cabrones.
Trabajo sucio.
Eva Vaz.
Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016.

sábado, 6 de enero de 2018

"El contrato" (un poema de Ana Pérez Cañamares)

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EL CONTRATO

 A todo me he entregado
como si fuera a durar.
Con cada persona
cada casa
cada ciudad
firmé un contrato
escrito sobre la piel.
Para decir adiós
he tenido que arrancarme
las cláusulas
a tiras.
Así ha sido
una y otra vez.
con cada persona
cada casa
cada ciudad.
La letra pequeña
se esconde ya
entre cicatrices.

La alambrada de mi boca.
Ana Pérez Cañamares.
Baile del Sol, 2007 (3ª edición, 2015)

viernes, 5 de enero de 2018

"LA CONJURA DE LOS MEDIOCRES" (Jordi Amat desmenuza el largo y sinuoso procès)

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Digámoslo rápido: la gente no se fue a dormir autonomista una noche y se despertó soberanista al día siguiente. No. Pero el relato del procès -el procès sobre todo ha sido un relato, demasiado a menudo desmentido por los hechos- ha convertido aquel episodio en una fuente de legitimidad permanente. (...)
Antonio Pedrol Rius planteó un caso hipotético. (...) 6 de septiembre de 1978. ostenía el todopoderoso presidente del Colegio de Abogados de la capital que el TC podía quedar deslegitimado si se llegaba a producir el siguiente escenario.
Un referéndum enfrenta a grupos mayoritarios. Gana una posición. El gabinete jurídico del partido derrotado detecta que la ley aprobada contiene aspectos anticonstitucionales. Decide presentar recurso. La resolución, en esta tesitura, pone en cuestión, a la fuerza, el edificio constitucional. Ninguna salida es del todo buena. Si el Constitucional no dicta sentencia en función de lo que considera que se ajusta a la ley, sacrifica su prestigio. No se lo podría permitir. Y si procede como tiene que hacerlo, «¿no se atraerá el Tribunal Constitucional, si hace esta declaración, la hostilidad, la impopularidad de millones y millones de ciudadanos?» Pedrol sabía que su planteamiento iba a contracorriente. Chocaba contra el espíritu sobre el que se estaba edificando el Estado democrático: el consenso. Se puso lírico.
Le parecía que había detectado una grieta. Y planteaba una solución, adaptada de la Constitución francesa. Antes de convocar el referéndum, el TC tendría que dictaminar favorablemente la constitucionalidad de la ley. Una manera de despejar el callejón sin salida. Pero si sus palabras no se inscribían en la Constitución, temía, se podía crear «una situación que podría llegar a ser dramática en el futuro político». A pesar de que su enmienda fue descartada por la Unión de Centro Democrático, de algún modo se asumió al cabo de un año. En la ley orgánica del TC de 1979 se incluiría la posibilidad de un recurso previo de inconstitucionalidad, pero en 1985 la disposición fue anulada para evitar que el recurso se utilizase para retrasar la entrada en vigor de leyes aprobadas (tal y como tan a menudo estaba haciendo la oposición). De este modo, la grieta se reabrió en pleno proceso de consolidación de la nueva democracia española.
 En ese punto ciego se incrustó la reforma del Estatuto de 2006. El 28 de junio de 2010 el escenario planteado por Pedrol se produjo. Y desde entonces la grieta no ha hecho más que ensancharse. El cortocircuito que podía destruir el corazón del sistema: la ruptura del vínculo entre la ciudadanía y el Tribunal Constitucional. Es ahí donde estamos. Girando cada vez con más fuerza en el remolino de la degradación institucional. (...)
El pujolismo ha colaborado siempre con ese Estado del 78, era parte consustancial de este -su huella está en la Constitución, o en los pactos de la Moncloa- y casi se había confundido con él. Durante esos días de 1996, en el marco de ese Estado, el pujolismo coronaba, aparentemente, la cumbre de su proyecto. (...) Convergencia sacaba el máximo rendimiento competencial de una estrategia regionalista en España que después ponía al servicio de una cultura política nacionalista en Cataluña (...), nada lo ejemplifica mejor que el acuerdo en virtud del cual se hizo efectivo un amplio despliegue de los Mossos d´Esquadra. El control integral del territorio catalán quedaban en manos de la Generalitat. Pujol tenía incluso fuerza suficiente para imponer la caída de Alejo Vidal-Quadras, el líder del PP catalán que había articulado el discurso más severo contra el pujolismo. (...)
La tesis de Pujol era que, en lo que afectaba al modelo territorial del Estado, se tenía que avanzar en una determinada dirección. (...) Lo que hacía falta era que la Constitución, ambigua (el adjetivo es de Pujol), fuera interpretada con la voluntad de dotar de contenido político la distinción entre regiones y nacionalidades. (...) Pujol plantea el momento como el de una hipotética evolución del Estado de 1978. Cree que la evolución se puede hacer sin modificar el ordenamiento constitucional y repite que su hipotética modficación (...) implicaría la apertura de un proceso político de consecuencias inciertas. (...)
la alternativa constitucionalista propulsada por los populares se hizo con la hegemonía de la idea de España, monopolizándola, pero es un episodio determinante en el que la estrategia gubernamental confluyó con la "última gran batalla intelectual", como la definió José Carlos Mainer, que se ha vivido en España: la de la elaboración doctrinal de una posición para hacer frente a ETA. (...)
Pujol siguió trabajando en esa línea. Evitar la reforma del ordenamiento constitucional, usar su fuerza para decantarla. El principal teórico de esa salida fue un cerebro jurídico de primera: Enric Argullol. En Criteris per a un desenvolupament institucional Argullol partía de la constatación de la flexibilidad de la Carta Magna. Una flexibilidad que, fruto de la distinción entre nacionalidades y regiones, habría de permitir "elementos de asimetría inherentes a esta realidad diversa" (...). El estudio fue la base de una reunión confidencial celebrada en Madrid en la que la parte catalana estuvo integrada por Pujol, Macià Alavedra y Josep Maria Cullel -la vieja guardia del partido- y la parte española por Mariano Rajoy, Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro. No sirvió de nada. El diálogo se bloqueó.
Aznar lo quiso desbloquear en una reunión privada con Jordi Pujol (...) la propuesta política de Aznar (...) era incoporar a un nacionalista catalán como ministro de su gobierno. "Una entrada generosa, con ministerios importantes", ha recordado Pujol. Y Pujol, como había hecho varias veces -ya con Suárez, y también con González-, dijo que no. (...) Dijo no por miedo a perder la hegemonía política en Cataluña (...).
La reforma del Estatuto (...) nunca había sido la vía de Pujol. Repito sus palabras: "Abriríamos un proceso de consecuencias inciertas". Pujol y Convergència, de entrada, se oponían. Para Maragall, en cambio, la reforma del Estatuto era la única salida posible a la situación de bloqueo que habían fosilizado los dos líderes nacionalistas que eran Pujol y Aznar. (...)
Descartada por imposible la reforma de la Constitución, quizás era la única salida (...). Era un mecanismo de federalización de toda la estructura estatal desde una esquina. No quedaban alternativas. Aceptemos, entonces, que tal vez la reforma era necesaria. Pero aceptemos también que el marco español que la podía hacer viable había desaparecido. Ese marco era el del consenso. Un marco que durante la Transición, con sus limitaciones y ambigüedades, sí había existido. Un marco, sin embargo, que había implosionado. El PP, en plena fase neocon y casi antisistema (llenando las calles, una y otra vez, con manifestaciones contra los avances en derechos civiles), acabaría de minarlo. (...)
Parecía que la reforma del Estatuto se había hecho necesaria para desbloquear la parálisis del modelo territorial, pero sin un consenos amplio no hay reforma en profundidad posible. El momento sería aún más inoportuno tras la derrota del PP en las elecciones generales posteriores a los atentados yihadistas del 11M de 2004 (...). Mientras no se reconstruyera una lealtad compartida al mismo proyecto a nivel estatal, y aquí seguimos, difícilmente podía llegar a buen puerto la reforma del ordenamiento constitucional. (...) La elección del momento no es un elemento menor. Decidir iniciar entonces el proceso de reforma, valorándolo no por las intenciones sino por los hechos (...) fue un acto de irresponsabilidad. (...) Todo empezó mal. Y terminó peor. Todos los actores, casi todos, actuaron de manera irresponsable porque, en lugar de ordenar una nueva nueva situación, diseminaron las semillas del caos. (...)
La ofensiva del PP era política y sobre todo mediática. Fue sostenida e implacable. Igual que con todos los progresos en materia de derechos civiles impulsados a lo largo de la primera legislatura de Zapatero, la cuestión del Estatuto fue utilizada como una estrategia sistemática de desgaste del adversario. (...)
Pedrol Rius había señalado dos elementos vinculados al TC que podían desestabilizar todo el Estado del 78: por un lado, el recurso, y, por otro, el peligro de que el órgano quedara secuestrado por la partitocracia. El PP no se lo pensó dos veces y utilizó cualquier argucia para salirse con la suya, con la soberbia de quien cree que el Estad es él y con la falacia de presentarse como paladín del espíritu de concordia de la Transición. (...)
Se iba prefigurando una crisis constitucional y se terminaría injertando, sin que en ese momento nadie lo pudiera prever, en una crisis económica profundísima. La primera gran crisis de la globalización, solo comparable por su dimensión a la provocada por el crack de 1929. Poca broma. Una crisis que implicaría un verdadero cambio de orden. Una crisis que cerraba una etapa iniciada después de la Segunda Guerra Mundial y que abría un enorme socavón entre ciudadanos e instituciones, poniendo en cuestión, aquí y en todas partes, la democracia representativa. (...)
Fue durante esos años, entre 2006 y 2010 (los años del presidente Montilla), cuando el nacionalismo inició su metamorfosis. Un cambio que lograría la hegemonía y que se gestó, paradójicamente, cuando el socialismo gobernaba en todas partes. (...) Fue entonces cuando el nacionalismo, endosando el resultado de la reforma estatuaria a los socialistas, supo rearmar su proyecto. Y fue ahí, de hecho, donde se desarrollaría el nudo del procès. El nudo social e ideológico.
Diría que el procès,esencialmente, debería explicarse como la asunción progresiva por la corriente central de la ciudadanía de Cataluña de una mutacion del catalanismo (...): una parte considerable de la sociedad catalana ha interiorizado que la pertenencia a España es una rémora y, asumiendo como indiscutible un concepto tan atractivo y volátil como el del "derecho a decidir", ha naturalizado que la nación a la que siente que pertenece (la catalana) puede y debe dejercer el derecho a la autodeterminación. Es una evolución natural y lógica de la naturaleza anfibia del pujolismo. Obturada su mecánica regionalita, se mostraba cómo su cultura nacionalista había impregnado la piel del catalanismo. (...)
El desenlace. En las primeras escenas de esta última parte, cuando coinciden dos crisis. Son de naturaleza distinta, pero las dos profundas y durante una temporada larga madurarán juntas. Son la finaciera y la territorial. (...) Difícilmente el sistema político, controlado en ese momento por los socialistas en Madrid y Barcelona, podría haber aguantado dos ataques desde frentes distintos pero simultáneos. No hay reset posible. El sistema se cuelga. (...)
La conjura de los irresponsables.
Jordi Amat. 
Nuevos Cuadernos Anagrama, 2017 

martes, 26 de diciembre de 2017

Días de irresponsable plenitud

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Lucía un buen solete y había gente que aprovechaba la tibieza en las terrazas de los cafés. El boulevard de las Ramblas estaba vistoso: circulaban banqueros encopetados, militares graves, almidonadas amas que se abrían paso con las capotas charoladas de los cochecillos, floristas chillonas, estudiantes que faltaban a clase y se pegaban, en broma, riendo y metiéndose con la gente, algún tipo indefinible, marinos recién desembarcados. Teresa brincaba y sonreía, pero pronto se puso seria.
-El bullicio me aturde. Sin embargo, creo que no soportaría ver las calles vacías: las ciudades son para las multitudes, ¿no crees?
-Veo que no te gusta la ciudad -le dije.
-La odio. ¿Tú no?
-Al contrario, no sabría vivir en otro sitio. Te acostumbrarás y te sucederá lo mismo. Es cuestión de buena voluntad y de dejarse llevar sin ofrecer resistencia.

En la Plaza de Cataluña, frente a la Maison Dorée, había una tribuna portátil cubierta por delante por la bandera catalana. Sobre la tribuna disertaba un orador y un grupo numeroso escuchaba en silencio. -Vámonos a otra parte –dije.
Pero Teresa no quiso.
-Nunca he visto un mitin. Acerquémonos.
-¿Y si hay alboroto? –dije yo.
-No pasará nada -dijo ella.
Nos aproximamos. Apenas si se oían las palabras del orador desde aquella distancia, pero, debido a su ventajosa posición sobre la tribuna, todos podíamos seguir sus gestos vehementes. Algo creí entender sobre la lengua catalana y la tradició cultural i democràtica y también sobre la desídia voluntària i organitzada des del centre o pel centre, frases fragmentadas y aplausos y tras ellos frases que se diluían en el ronroneo de los comentarios, gritos de molt bé! y el inicio deslavazado y arrítmico de “Els segadors”.
Por la calle de Fontanella llegaban guardias de a pie, de dos en fondo, portando cada uno su mosquetón; se alinearon en la acera, de espaldas al muro de los edificios y adoptaron la posición de descanso.
-Esto se pone negro –dije.
-No seas miedoso -dijo Teresa.

Los cantos proseguían y se intercalaban gritos subversivos. Un joven se apartó del ruedo de oyentes, tomó una piedra y la lanzó con furia contra las vidrieras del Círculo Ecuestre. Al hacerlo se le cayó el sombrero.
-Fora els catalans! -decían ahora.
Una figura vestida de negro, de barba cana y rostro de ave apareció en una de las ventanas. Extendió los brazos y gritó: Catalunya! Pero retrocedió al ver que su presencia provocaba un aluvión de piedras y una salva de pitos. -¿Quién era? -preguntó Teresa.
-No lo vi bien –dije-. Me parece que Cambó.

Entretanto los guardias del piquete seguían impertérritos, en espera de las órdenes del oficial que sostenía una pistola. Por la Rambla de Cataluña bajaban grupitos a la carrera, enarbolando cachiporras y gritando ¡España Republicana! por lo que supuse que serían los “jóvenes bárbaros” de Lerroux. Los separatistas les arrojaron piedras, el oficial de la pistola hizo una seña y sonó un cornetín. Hubo piedras para los guardias, volvió a sonar el cornetín, se montaron los mosquetones. Los “jóvenes bárbaros” golpeaban a los separatistas, que respondían a las cachiporras con piedras y puños y puntapiés: eran más numerosos, pero contaban con mujeres y ancianos inútiles para la refriega. Cayeron algunos cuerpos al suelo, ensangrentados. Los guardias apuntaban a los contendientes, estoicamente plantados sobre las piernas separadas, aguantando las pedradas ocasionales. Por la calle de Pelayo apareció la caballería. Formaron ante el Salón de Cataluña con los sables desenvainados, luego avanzaron en abanico, primero al trote, poco a poco al galope y, por último, a rienda suelta, como un ciclón, por entre las palmeras, saltando por encima de los bancos y los parterres de flores, levantando polvaredas y haciendo vibrar el suelo con los secos pisotones. La gente huía, salvo aquellos que se hallaban enzarzados en la lucha cuerpo a cuerpo. Corrían en las direcciones expeditas: Rambla de Cataluña, Ronda de San Pedro y Puerta del Ángel. El orador se había esfumado y los “jóvenes bárbaros” desgarraban la bandera catalana. Los jinetes repartieron sablazos con la hoja plana sobre las cabezas de los fugitivos. Los que caían no se levantaban para no ser arrollados: se cubrían con las manos el cráneo y esperaban a que los caballos hubiesen pasado. Los guardias de a pie habían descrito un círculo cerrando la escapatoria por la Puerta del Ángel y disparaban al aire, tiros sueltos. Algunas personas cogidas entre los jinetes y los de a pie, alzaban los brazos en señal de rendición. Habíamos corrido, al principio, hasta las Ramblas y nos mezclamos con los paseantes. Al poco rato apareció un grupo de policías que llevaba en el centro a tres individuos esposados. Los individuos se dirigían a los transeúntes diciendo:
-Ya ven ustedes, siempre pagamos los mismos.

Los transeúntes se hacían los sordos. Nosotros seguíamos corriendo cogidos de la mano. Eran días de irresponsable plenitud, de felicidad imperceptible.

La verdad sobre el caso Savolta,
Eduardo Mendoza.
Seix Barral, 1975

Tarjeta navideña de una puta de Minneapolis (Tom Waits)


sábado, 23 de diciembre de 2017

Farsantes, víctimas, imbéciles o niños: señoritos de mierda

 Resultado de imagen de ultimas tardes con teresa marse
Impresionantes e impresionados de sí mismos, misteriosos prestigiosos y prestigiándose avanzan lentos y graves por los pasillos de la Universidad con libros extraños bajo el brazo (…). Crucificados entre el maravilloso devenir histórico y la abominable fábrica de papá, abnegados, indefensos y resignados llevan su mala conciencia de señoritos como los cardenales su púrpura, a párpado caído humildemente, irradian un heroico resistencialismo familiar, una amarga malquerencia de padres acaudalados, un desprecio por cuñados y primos emprendedores y tías devotas en tanto que, paradójicamente, les envuelve un perfume salesiano de mimos de madre rica y de desayuno con natillas. (…) Empero también esto, lejos de perjudicarles, les favorece: así son mártires por partida doble, veteranos de dos frentes igualmente mitificados y decepcionantes. Pero la juventud muere cuando muere su voluntad de seducción, y cansado, aburrido de sí mismo, aquel esplendoroso fantasma del tormento se convertiría con el tiempo en el fantasma del ridículo personal, en un triste papagayo disecado, atiborrado de alcohol y de carmín de niñas bien, en los miserables restos de lo que un día fue espíritu inmarcesible de la contemporánea historia universitaria. Y la veleidad y variedad de voces en el coro, el orfeónico veredicto: alguien dijo que todo aquello no había sido más que un juego de niños con persecuciones, espías y pistolas de madera, una de las cuales disparó de pronto una bala de verdad; otros se expresarían en términos más altisonantes y hablarían de intento meritorio y digno de respeto; otros, en fin, dirían que los verdaderamente importantes no eran equellos que más habían brillado, sino otros que estaban en la sombra y muy por encima de todos y que había que respetar. De cualquier modo, salvando el noble impulso que engendró los hechos, lo ocurrido, esa confusión entre apariencia y realidad, nada tiene de extraño. ¿Qué otra cosa puede esperarse de los universitarios españoles, si hasta los hombres que dicen servir a la verdadera causa cultural y democrática de este país son hombres que arrastran su adolescencia mítica hasta los cuarenta años?
Con el tiempo, unos quedarían como farsantes y otros como víctimas, la mayoría como imbéciles o como niños, alguno como sensato, ninguno como inteligente, todos como lo que eran: señoritos de mierda. 
Últimas tardes con Teresa,
Juan Marsé,
Seix Barral, 1966 

lunes, 18 de diciembre de 2017

Love story: Silvia Charro y Simón Pérez (poemazo de María Bastarós)



Ya te dijeron
las amigas del pueblo
que no te liaras
con un tipo del trabajo
que ibas a tener problemas
que si cortabais
sería más duro
el coincidir cada día 
el gestionarse los dramas 
Pero tú
estabas tan enamorada
con tanta mariposa desbocada
que no lo pensaste
te metiste de lleno
Y llegaron
las mañanas de ensueño
las noches en vilo
la cháchara interminable
las fotos comprometidas
Y a los tres meses 
como siempre pasa
sucedió la crisis
la bronca salvaje
los whatsapps distantes
Y sabes
que hoy será
ese día duro
de verse en el curro
de mirarse a los ojos sabiendo
que lo vuestro ha terminado
Y te pones
un poquito cardiaca
Y desayunas
unos seis carajillos
tres gin tonics sin tonic
y acabas abriendo 
La cajita sagrada
de las sobras de los afters 
Y te comes
un cuartito de pirula
sólo para relajar
y dos rayas de farlopa
para sentirte más fuerte
y otro cuarto de pirula
para estar más inspirada
y una puntita de keta
que es el postre de los grandes 
Y ya algo envalentonada
coges el bus al trabajo
releyendo sus mensajes 
Y por fin llega el momento
y le miras a los ojos
y al instante estás segura
Él 
está 
tan hundido como tú 
ha recurrido a lo mismo
está guapo y destruido 
reluciente en su amargura 
Podéis volver a intentarlo
Estáis en el mismo punto
Pero eso
será luego
porque ahora
hay que centrarse
hay que ser
profesional 
Hay que hablar
en streaming 
de hipotecas
a tipo
fijo