ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


viernes, 17 de noviembre de 2017

 Resultado de imagen de campos de amapolas blancas
A mí me quedan los eslabones del tiempo en la memoria; la espinela, los tribunos de la plebe, la náusea, ay, infelice, Butch Cassidy and the Sundance Kid, das Ewigweibliche, la mansarda de Les Halles, Charlie Parker, Lucy in the Sky with Diamonds, el sueño de la script, una sonrisa triste y bondadosa y la persistencia plural de la lluvia, la lluvia que se esconde en las palabras y los libros, la lluvia que azota la ciudad y las ventanas, la lluvia que cae sobre el olvido y la ceniza. Por mi parte, he contemplado campos de fresas, de trigo, de algodón, oigo a veces el sonido compacto de Strawberry Fields Forever, he sabido de campos de batalla, magnéticos y santos, pero, por más que miro a los lados de la carretera cuando viajo en coche por tierras de murgaños, aún no he encontrado campos de amapolas blancas.
Campo de amapolas blancas.
Gonzalo Hidalgo Bayal.
Tusquets 

viernes, 10 de noviembre de 2017

"Cigarrillos, whiskey y mujeres salvajes" (Anne Sexton)

Resultado de imagen de anne sexton cigarros y whisky

Tal vez nací de rodillas,
nací tosiendo en el largo invierno,
nací esperando el beso de la piedad,
nací con cierta pasión por la rapidez
y así, cuando las cosas progresaron,
aprendí sobre la empalizada
y lo que se saca fuera, el  gas de la enema.
Por dos  o tres aprendí a no arrodillarme,
a no esperar, a plantar mis fuegos bajo tierra
donde no hay nadie a quien susurrarle o acostar a morir
excepto las muñecas, perfectas y terribles.

Ahora que escribí muchas palabras,
y revelé tantos amores, y para tantos,
y he sido enteramente lo que siempre fui –
una mujer de exceso, de fervor y ambición,
encuentro que el esfuerzo fue inútil.
¿Acaso en estos días
no miro al espejo y veo
a una rata ebria esquivarme los ojos?
¿No siento tan intenso el hambre
que moriría antes de mirarla a la cara?

Me arrodillo una vez más,
por si acaso la piedad llegase
justo a tiempo.

jueves, 9 de noviembre de 2017

"Uno" (poema de Úrsula Rodríguez)

Ya he mencionado alguna vez en este blog la antología Piedra de toque: 15 poetas emergentes de Extremadura, seleccionada y editada por Daniel Casado. En cualquier caso, recordemos, por ejemplo, esta entrada en el blog de Simón Viola y repitamos mi agradecimiento por elegir "Carta abierta de lo que quedaba del Víctor Peña de 19 años al actual Víctor Peña antes de desaparecer para siempre".
Junto con Víctor Martín, Álex Chico, Francisco Fuentes o Urbano Pérez, otra de las autoras seleccionas era Úrsula Rodríguez, quien, amablemente, nos ha cedido este poema y esta foto para aparecer en Arrebatos Alíricos. Muchas gracias también ella.



Uno

Mi voz no clama en el desierto.

El silencio reverbera,
repite ecos
que son vacíos
que están llenos
de mí.

Me espero al otro lado
de la ausencia.
Aguardo la luz
y la sombra
en el umbral del verbo.

Abro la boca que devora
la eternidad del segundo
en el que respiro
la luz
en la que me encuentro.

Soy un latido perdido del
universo.
Reflejo de ti.

Hablo del otro que somos
y soplo.
Me cre-e-a-s
Te creo.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

"ÉL" (un poema de José Luis Piquero)

Resultado de imagen de jose luis piquero Es la naturaleza, dice alguien. Otro: está en mi interior

ÉL
Vertebrado Gaseoso, le llamaba
un personaje -Eustace Barnack- de Huxley.
Aunque, después de todo, ¿qué sabemos de él?

Poca cosa. Mejor no preguntar
a los curas: son parte.
De las beatas y de los poetas
no sacaremos nada.
Y todos esos libros,
bueno, son divertidos, con tanto asesinato.

Es la naturaleza, dice alguien.
Otro: está en mi interior.
En todas partes. Está en ti. Se ha ido.
Es todo amor. Es el puro misterio.
Mataría por él. Moriría por él.

Diablos, ¿y a quién le importa?

Mucha tarea obligatoria
no nos hace mejores, como está comprobado,
y cuantas menos causas mejor se explica todo. Venga, dejémoslo:
ya tengo mi dragón en el desván.
Es preferible
escribir uno de esos poemas de la infancia,
ir a dar un paseo.
Y si alguien dice algo, disimular un poco.

Pero este cielo tan azulo... ¡Oh, Tierra!
¡Oh, Hijo de Puta,
pero qué listo eres!

Tienes que irte.
José Luis Piquero.
Ediciones de la Isla de Siltolá, 2017

martes, 7 de noviembre de 2017

Unos poemas de DOLIENTE (Patricia González López)


La primera vez sentí cosquillas
la segunda rutina
la tercera dolor
la cuarta, desdicha
me quedó
la foto
de la sangre
en la bombacha
la patente
el poder del dolor
la contradicción del placer
el miedo al deseo
la naturalidad del asco
el permiso a cualquier cosa
y la exageración del perdón,
el abuso es el otro.

El shampoo de la abuela
alargado con agua
el mismo mantel blanco calado
con colitas de cuadril
familia estable,
guerra de banderas
Cuervos y Bosteros unidos con cinta aisladora.
Champagne con speed y matambre
eternos Abba o cumbia.
La nueva generación ríe más
ensaladas de arroz en cada plato
entre los escombros
un cable y una lámpara
de la obra para la que no alcanzó
el conformismo de todos.
Ganas de bailar bajo la parra
a la tía no se le cayó el culo
ni a mi vieja la dignidad.
Trabajamos para tener
dos vasos por comensal
el sacrificio tiene sus frutos nuestro legado
por eso esta vez cordero
uvas en la ensalada de fruta
cerezas y arándanos;
repelente para todos
y ropa a estrenar;
aunque en obra,
nadie podría negar
que somos felices.

Ni Muy Trillado

No me enseñaron a quererme
me enseñaron lo que hay que hacer para ser querida
me enseñaron a ser objeto de placer de lo contrario una inútil
me enseñaron a ser deseada
a querer ser partida
me enseñaron a mostrar las piernas
me enseñaron que soy lo que disponga un grito de calle
me enseñaron que la bondad es decir que sí
que es un juego de minita decir que no
que soy la responsable de la voluntad del psicópata
me enseñaron a asumirme culpable de mi primera violación,
que mi trauma es la absolución de la segunda
el hostigamiento no es tanto si el niño es sufrido
el violador es menos violador si el niño ultrajado
que quizás un poco me guste el manoseo de tren
si la violación es colectiva es porque quiero fiesta
soy culpable del estado analfabeto
de la comicidad de algún funcionario virgen que no entiende
del vaciamiento corporal
culpable de la soledad estructural de mi alma
culpable de haber aprehendido la sumisión como respeto
culpable de la vergüenza
de pedir ayuda
quizás deseo sufrir
quizás me merezco el bife
algo habré hecho
la culpable soy yo la culpable soy yo la culpable soy yo
por creer que no va a pasar
nunca más que se va a disculpar
soy habitante de la falocracia
me enseñaron venderme al mejor postor
que por lo menos me pague el café
que me de un techo que invite la cena
que me coja
que me traslade
que me quiera seguir cogiendo
que me quiera solo para él
que me cele, que me grite, que me parta, que me encierre,
me prohíba me sacuda me mate
siempre por pasión.

Dicen que soy buena porque papá me abandonó
y mamá me la hizo difícil,
yo hubiera preferido ser caprichosa.
Dicen que soy independiente
por sacarme el barro en soledad
yo todavía sueño con ser consentida.
Dicen que me entrego mucho,
la falta anuló mis chanches de ahorrar amor
yo hubiera hubiera preferido ser cuidadosa.
Dicen que soy especial
porque fui hecha de dolor
yo sigo soñando con ser una más.

Estás confundido con esto de rechazarme
soy ideal para vos
parezco perfecta
no rompo las bolas.
Me río y no por ser triste
trabajo
y soy infiel
pero puedo incluso esperar
a cansarme de que no me quieras
para saber que hay vida.
Te dejaría
que tengas romances afuera
lo que necesites
y mi devoción intacta.
Siendo de la lista,
la que rompe tu cama y la duerme
siempre sin exclusividad.
Puedo mantenerte, soy profesional
que vos planches guardapolvos
de hijos con tu cara
y la maldad de los dos.
Yo puedo llegar y verlos comer
el plato que nunca me preparaste,
cocinero mezquino.
Hasta hoy
nunca tuve que aclarar
que estoy enamorada
o algo así
como que me exploten las tetas al verte
sonreír durante meses
por regalar besos a la pared
desprenderle algo de polvo.
El bálsamo de mango no me cuida el brillo
ni hablar de tu piel
el jabón de manzanilla
no mejora el olor de mi espíritu.
Lo decidí
la onda es olvidar con dignidad
antes de perder la hermosura
la mirada con manchitas.
No te muerdo más
no te pido más
que me abandones de vez en cuando.

domingo, 5 de noviembre de 2017

ADAPTACIÓN AL 155

Resultado de imagen de EL ROTO CATALUNYA

ADAPTACIÓN AL 155

Acostumbrarse a las molestias diarias,
a que se mueran los abuelos.

Hacerse a la idea de que envejecen
los padres y maduran los amigos.

Andar un rato por las tardes.

Verse de pronto envuelto en un debate
sobre hasta cuándo es mejor dar el pecho.
Tener una teoría al respecto.

Apuntarse a cursos de idiomas
o al gimnasio y actualizar los blogs
al menos una vez a la semana.

Hacer la cama siempre al levantarse
y fregar antes de que se acumule:
hacerse fuerte en la rutina.

Ser un hombre a la hora de hacer colas:
no dejar que se cuelen las marujas
ni nos venza el desaliento.

Medir la vida en estados de Facebook
y la aceptación social en “me gustas”.

Abrir un plazo fijo a un interés
razonable y defender que conviene
una reforma fiscal moderada.

Seguir los partidos sin pegar voces.

Hacerse chequeos de vez en cuando,
que total no cuesta nada. Enterarse
de cuáles son los mejores productos
para mantener limpia la piscina.

Irse de vacaciones con los suegros,

Atender cuando oyes “señor”
por la calle. Aprender a hacerse el nudo
de la corbata y a arreglar los enchufes.

Entender por qué sube la hipoteca.

Asumir que es cada vez más difícil
cumplir el sueño de hacer un trío.

Gastar mucho menos dinero en libros,
reducir el tiempo de siesta.

Hablar en las reuniones de vecinos.

Aprovechar los descuentos del súper,
preferir los conciertos en teatros,
elegir cortinas de seda blancas
que combinen con la mesa camilla,
buscar porno duro gratis, cervezas
negras y ginebras de marca, vinos
con un ligero regusto a manzana
de nombre extranjero. Decir que es suave
pero con mucho cuerpo. Fijarse
en cómo va resbalando la lágrima.

Usar reloj.

Adaptarse, como todos, al 155.
Amortiguarlo con pastillas.

Apagar el despertador antes de que suene.

Ponerse camisa para ir a trabajar.

("Adaptación al 155 miedo" es un poema publicado en mi primer libro, La huida hacia delante, por La Isla de Siltolá en diciembre de 2014. Se puede leer aquí).

jueves, 2 de noviembre de 2017

"El viejo profesor" (Wisława Szymborska)

Resultado de imagen de wislawa szymborska "le pregunté"

Le pregunté sobre aquellos tiempos
en que éramos tan jóvenes,
ingenuos, entusiastas, tontos, inexpertos.

Algo de eso ha quedado, excepto la juventud
-respondió.

Le pregunté si todavía sabe a ciencia cierta
lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.

La más mortífera ilusión posible,
-respondió.

Le pregunté por el futuro,
si lo sigue viendo claro.

He leído demasiados libros de historia
-respondió.

Le pregunté por la fotografía,
la del marco, sobre el escritorio.

Vivieron, pasaron. Mi hermano, mi primo, mi cuñada,
mi esposa, mi hijita sobre las rodillas de mi esposa,
el gato en los brazos de mi hijita,
y el cerezo en flor, y sobre el cerezo
un pajarillo volador no indentificado
-respondió.

Le pregunté si era feliz a veces.
Trabajo
-respondió.

Le pregunté por los amigos, si todavía los tenía.

Algunos de mis antiguos ayudantes,
que también tienen antiguos ayudantes,
la señora Ludmila, que gobierna mi casa,
alguien muy cercano, pero en el extranjero,
dos señoras de la biblioteca, las dos sonrientes,
el pequeño Gregorio de enfrente y Marco Aurelio
-respondió.

Le pregunté por la salud y por su estado de ánimo.

Me prohíben el café, el vodka, los cigarros,
cargar recuerdos y objetos pesados.
Tengo que fingir que no lo oigo
-respondió.

Le pregunté por el jardín y el banco en el jardín.

Cuando la noche es serena observo el cielo.
No deja de asombrarme cuántos puntos de vista hay ahí
-respondió.

Wisława Szymborska
Antología poética.
Traducción de Elzbieta Bortklweic
Colección Visor de Poesía

martes, 31 de octubre de 2017

ELENA ROMÁN: ¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud?

Resultado de imagen de elena roman freud

Aunque todos, sin excepción, son recomendables, me ha resultado especialmente interesante el último libro de Elena Román, ¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud?. Y eso que, a estas alturas, después de 17, ojo, 17 libros publicados y tantos y tantos premios* parecía difícil que consiguiera seguir sorprendiéndonos así, como si tal cosa. Sin embargo, sin duda, en este caso lo logra desde el principio y hasta el final, si es que alguna vez se llega al final de un libro tan inagotable como el subsconciente (y las teorías, inagotables y agotadoras, que lo abordan).  

*Entre los galardones recibidos destacamos el XXXV Certamen de poesía Manuel Garrido Chamorro, XXX Certamen de poesía Ángel Martínez Baigorri,  VI Premio de narrativa de Ediciones Oblicuas, XIII Concurso de cuento infantil Ciudad de Marbella, VIII Premio de poesía Luis López Anglada, XXVII Certamen Internacional de Poesía Barcarola, Premio de poesía Iparragirre Saria 2011, IV Premio de novela corta Ciudad de Noega, III Premio Internacional de poesía Blas de Otero–Villa de Bilbao, XXV Certamen de poesía Villa de Peligros, XX Certamen de relato corto Ategua, XIV Certamen de poesía María del Villar, XVII Premio de poesía Elvira Castañón, V Certamen de relatos Luis del Val, XIV y XVI Certamen de poesía Villa de Pasaia, y V Certamen de poesía Nené Losada Rico. Ha sido finalista de Premios de poesía como el Ciudad de Melilla (en tres ocasiones), Ciudad de Badajoz (en dos), Loewe, Ciudad de Torrevieja, Dionisia García, Nicolás del Hierro,  Ciudad de San Fernando y Ciudad de Mérida-Martín Romero... A estas alturas entenderán, por envidia (in)sana y necesidad de espacio, el cambio del tamaño de letra...


En esta ocasión logra llamar la atención (porque la calidad literaria, de nuevo, a estas alturas, se da más que por sentada) reuniendo una antología onírica de un periodo especialmente prolífico en sueños "enmarañados": el que va desde finales de 2015 a finales de 2016, posiblemente motivados por haber dejado el tabaco (desde aquí, nuestra enhorabuena). Así resume el proyecto nuestra soñadora: "para que me dé por perdida el psicoanálisis, prefiero seguir perdiéndome por la poesía".
Dejo a continuación una breve selección de un libro fascinante al completo: auténtico sueño hecho realidad, en sentido literal y figurado, para el lector más exigente.

ROCK CHINO  

Ana me ve mirando sus botes 
y me enseña lo que guarda tras ellos:
una pequeña tabla sobre la que hay
una maqueta compuesta 
por un pozo en un lado 
y unas viviendas en otro
(no pueden estar juntos porque,
según dice, están enfadados).
Me pregunto si no será en breve
el cumpleaños de alguien
para regalarle la tabla,
pero al sostenerla
se me rompe en pedacitos
y la vuelvo a dejar en su sitio.
Vamos a un restaurante chino
donde ponen rock duro
y descalzarse es opcional.
Cambiamos de mesa
una y otra vez
y eso equivale a comer.
Cuando cojo mi chaqueta del perchero
para irnos,
un chico me dice guapa
y otro asegura que me conoce.
Voy a rascarme un ojo 
y descubro que llevo gafas… ¿por qué,
si siempre salgo con lentillas?
Le digo a Ana que mi ginecóloga le caería bien 
porque me ha recetado 
aceite de onagra.


YA NO ES

Una mujer inglesa de mediana edad
me para en una calle toledana.
Me pregunta si hay cerca alguna academia.
Le respondo que, si se refiere a una academia de idiomas,
no hay ninguna por aquí y sí, a eso se refiere,
pero ya no es ella. Ahora es una conocida 
que me explica que la han contratado 
y necesita dar clases.
¿Dónde te han contratado? –le pregunto.
Es que en la zona de abajo
sí hay academias –le explico–, pero no aquí arriba,
y si te han contratado abajo podrías mirar allí.
Dejamos la conversación y seguimos andando.
Entramos en unas termas, bajamos unos escalones
y ya no es ella. Ahora es un hombre con gafas
y no vamos andando sino en coche. 
Es el dueño de las termas o trabaja ahí,
porque le dejan pasar con el coche, 
bajar otros escalones y aparcar en los servicios, 
habiendo un portón por el que podría salir 
y dejar el coche fuera. 
Y no, ya no es él: ahora es un hombre con perilla
y no hay rastro de su coche en los servicios,
donde, en su lugar, hay cuatro camas.
Duerme junto a mí. Al otro lado están una mujer y un niño.
Extiendo la mano hacia él para comprobar si está ahí.
Habla alto, canta, se mueve mucho en la cama
y empieza a besarme
retirando lentamente las mantas.
Justo entonces el niño le dice
que su madre se ha cortado un dedo.
Ella nos enseña su mano ensangrentada
y pide al hombre que le acompañe al lavabo. 
Él le dice que sí, que irá,
y no va. 


GRABACIONES Y FOTOCOPIAS

Son las once de la noche y mi hermana me pide
que baje a la calle con ella y con mi sobrino
porque suenan cerca grabaciones ilegales.
Mi hermana toca algo entre dos coches
y escuchamos, en la voz de una anciana,
un discurso militar o eclesiástico.
Sólo la escuchamos, porque se ha vuelto todo tan oscuro
que echamos a andar despacito
sin saber qué nos espera delante y qué dejamos atrás.
Vuelve la luz. Queda otra grabación por desactivar,
han desaparecido mi hermana y mi sobrino
y estoy en una especie de nave convertida en oficina
donde tengo que hacer unas fotocopias.
Un antiguo compañero de trabajo, al decirle 
que no conozco el funcionamiento de esa impresora 
porque la compraron cuando ya me había marchado,
me explica el sistema para sacar correctamente
una copia por ambas caras: se arranca un botón de la camisa,
lo coloca en el tablero de mandos, y se saca de un bolsillo
la boca y mandíbula de una mujer.
Mira, tienes que clavar el bolígrafo en perpendicular
aquí en la lengua –dice, hundiéndolo en la mandíbula muerta–
para que la boca no se pueda cerrar.
Le agradezco que me haya enseñado el truco
pero la fotocopia sigue sin salir y por poco no esquivo
el puñetazo de un hombre que ha comenzado, a mi lado,
a boxear contra el vacío.




HACIA ATRÁS VUELO Y ME ENAMORO

Hablo con aquel hombre grande
que era amigo del hombre a quien amé
durante más de un lustro 
y me confiesa que ya no está con aquella novia 
que era tan grande como él.
Hablo con él y me enamoro,
como en todos los sueños,
porque tiene una sonrisa que
rompe la voluntad y los tejidos,
pues estamos desnudos el uno frente al otro
preguntándonos por dónde empezamos
y acabamos, por lo visto,
y es que ahora estoy 
en la recepción de un hotel 
en cuyo patio va a comenzar una fiesta:
analizo la orientación del sol
para saber dónde no debo ponerme.
Ando por la calle con Eva
y le cuento que el otro día vi a una amiga suya.
Hace aire, un aire muy agradable,
un aire con el que me elevo y vuelo
como si estuviera sentada en una silla sin silla,
vuelo sentada y hacia atrás
y veo desde arriba a Eva, y también a Ana,
y las tres charlamos como si nada
en dos alturas diferentes.
Les digo que eso de volar no es que sea habitual en mí
pero que tampoco es tan raro, que a veces lo hago,
que en mis sueños de antes lo hacía muchísimo
y ellas me dicen que sí, que sí, que sí…
que lo saben y que, por piedad, 
no me repita tanto.
De nuevo estoy en la recepción del hotel 
y paso al patio donde ya ha empezado la fiesta.
Aunque, en general, la gente va muy arreglada,
conozco a un hombre que lleva una camisa hawaiana
y que, a pesar de eso, me resulta tan atractivo
que no puedo dejar de oler su boca y su pecho
y hablo con él y me enamoro…
como en todos los sueños.

¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud?
Elena Román.
Ediciones Liliputienses, 2017

sábado, 28 de octubre de 2017

La España sin transición


LA ESPAÑA SIN TRANSICIÓN
Mi suegra va a misa cada domingo
y a mí me gustaría creer, al menos, 
en Pablo Iglesias. Pero apenas me queda 
esperanza en las propiedades 
curativas de la cerveza y en las faltas 
escoradas al borde del área.

Mi abuela iba a misa de vez en cuando
o la veía por la tele desde la cocina.
La pobre creía en Azaña y Felipe 
y cada vez que votaba se ponía nerviosa
por haber aguantado callada
cuarenta años de miedo.

Sería gracioso si no diera pena.

Vivió más que de sobra para enterarse
de que Azaña se volvió loco en Francia
e iba por los pasillos buscando papeles
que no existían con los que hacer gestiones 
imposibles que, de todas formas,
llegaban demasiado tarde.
(Pobre viejo chocho progresista).

Pero por suerte se murió antes 
de saber cómo acabó González.

Yo supongo que moriré demasiado tarde:
sin abuela, ni Azaña, ni Guevara,
ni Felipe o Guerra ni, por supuesto,
misa, padres, suegra, patria ni iglesias.
(Poema inédito)

miércoles, 25 de octubre de 2017

Ciudad del hambre: Casablanca


CIUDAD DEL HAMBRE: CASABLANCA

Tildes en rojo, tacos en árabe
y eternas discusiones con taxistas
en frances macarrónico.

Código mínimo de mímica 
básica, cibersexo limitado
por la diferencia horaria y llamadas
al orden en perfecto castellano.

Ten cuidado, amigo, ya nadie
te espera en casa y un turista
es un blanco fácil allí
donde no respetan los pasos 
de cebra.

La huida hacia delante.
Ediciones de la Isla de Siltolá, 2014

martes, 24 de octubre de 2017

"POEM" (de Homero Pumarol)

Resultado de imagen de colecturía de aduanas homero pumarol

Papá dijo
si vas a leer
tus poemas en público
y encima te van a pagar
cómprate una camisa blanca
mangas largas
y cuando termines
cobra y desaparece
procura emborracharte
lejos de quién escuche
tus versos
no vayan a creer que la poesía
tiene algo que ver contigo.

Colecturía de aduanas.
Homero Pumarol.
Ediciones Liliputienses, 2016

viernes, 20 de octubre de 2017

"Pálido reflejo" (Rimbaud, Lou Reed & Víctor Peña)


PÁLIDO REFLEJO

Uno de los insultos que el personal
lanzaba sobre Lou (…) era “¡casado!”.

Diego A. Manrique

Arthur Rimbaud a los diecinueve años
dicen que dejó todo: a su familia,
su chulazo, su condición y cuarto
de poeta y partió a África rumbo
a dedicarse al contrabando de armas.

Pero de una manera funcionaria,
mucho menos peligrosa y romántica
de lo que hemos preferido creer.

Nunca dejó de escribir, digan
lo que digan sus despistados fans.

Yo a los veintinueve tomé todo:
fijé la fecha de boda con mi amada,
aprobé las oposiciones de Secundaria,
accedí a albergar, siquiera por un rato,
la idea de tener un hijo y comencé el pago
mensual con mis impuestos del contrabando
de armas de mi Gobierno democrático
a regímenes dictatoriales poco escandalosos,
al menos mediáticamente hablando.

No fui un esposo infernal ni un virgen de mente,
no perdí la pierna ni morí a los treintaisiete.

Pero hay muchas formas de ser un maldito. 

Diario de un puretas recién casado 
(Ediciones Liliputienses, 2016).

miércoles, 18 de octubre de 2017

"La oscura intimidad de la medusa" (poemazo de Celia Corral Cañas)

Resultado de imagen de la voz del animal bajo tu piel


LA OSCURA INTIMIDAD DE LA MEDUSA


tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
Octavio Paz

A veces eres luz, a veces piedra;
a veces tiburón y otras erizo.
El viaje de los sueños en las nubes,
las alas del dragón y de Mercurio.
La humanidad de Batman y el temblor
de todo lo animal y lo divino.
Los oídos de Ulises y los párpados
conscientes y obstinados de Penélope.
El gigante más grande en Liliputh,
los molinos de viento imaginados.
El camino del bosque que descarta
Caperucita Roja y lleva al lobo.
El interés del gato en la ratita,
el sueño en siete camas o en Totoro.
Eres el pie que no entra en el zapato,
las mentiras piadosas del espejo,
la voz de la sirena y la espuma.

Eres el héroe muerto y sobrevives
al paso de la lluvia y sus arrugas.
Las paredes de Dogville, la escritura
de Sócrates, la playa de Invernalia.
La piel de los guepardos y sus garras,
el tacto de los labios del león
marino y la sonrisa del insecto.
La elegancia del vuelo transparente
de la libélula, la silenciosa
proximidad de la serpiente hembra.
El caracol en su húmedo abrazo,
la secreta voracidad del pez.
La espera impertérrita del perro,
el ladrido en el aire de los cuervos.
El hígado del pato al explotar,
la oscura intimidad de la medusa.
El honor del elefante, la astucia
de la zorra y de las uvas, el hambre
que a todos nos define y nos enfrenta.
La duna tras la tormenta de arena,
la mano que dibuja un arcoíris.
La distancia creciente entre galaxias
destinadas para siempre al olvido.

La estrella ignorante de su nombre,
el río que nace cerca de casa,
el cielo de esta tarde de noviembre.
El árbol que hospeda en su tronco
los cuerpos –¿y las almas?– desdentados
de los bebés toraja que murieron.
Ventana en el palacio y en la escuela,
ventana en hospitales y en la cárcel.
La espada sin hombre y sin romance,
el caballo que vuelve sin jinete,
la fiebre de la noche en cada guerra,
la luna de la luna y su sentido.
El viento insoportable del que duda,
la libertad del sueño y su esperanza.
El roce de la cuerda en la garganta,
la rama rota en el acantilado.
La fuerza misteriosa y convencida
que da vida y expande el tumor.
El silencio después de la pregunta,
las vías cuando ya ha pasado el tren.
La herida que no sangra y sin embargo
se despierta contigo cada día.
Tu carne sabe a historias y a animal.

Eres sólo real; sólo inventado.
Eres el que condena, el condenado
y la condena; la magia y el truco,
el mago, el conejo y el sombrero.
El equilibrio y todos sus contrarios.
El corazón que late y el latido,
el primer parpadeo y el último.
Eres el navegante, eres el náufrago,
el mapa, el navío, el iceberg.
A veces eres tú y otras veces…
te mudas de pronombre personal,
despiertas en lo propio y en lo ajeno.
Eres quien crees ser, quien desconoces;
eres quien creo y quien desconozco.
A veces quien escribe, otras quien lee
y otras, como ahora, el poema.


La voz del animal bajo tu piel.
Celia Corral Cañas.
BajAmar editores, 2017

martes, 17 de octubre de 2017

"El color del dinero" (Víctor Jiménez)


EL COLOR DEL DINERO 

He puesto cuanto tengo a plazo fijo, 
y renovable por el tiempo 
que Dios quiera, en la nueva sucursal 
bancaria de mi calle; 
que, tal y como están las cosas hoy, 
es mucho desaliento para llevarlo encima 
y demasiada sombra para tenerla en casa. 
Así que, cada dos o tres 
melancolías, 
me paso por el banco donde 
una hermosa muchacha 
atiende en ventanilla 
e ingreso mi salario 
de rutina, reviso el saldo 
de mi historia y retiro 
una pequeña suma de ilusiones. 
Para cubrir mis sueños semanales 
me basta con mirar 
el color del dinero 
                                de sus ojos. 


                                                                        Víctor Jiménez                                                  Las cosas por su sombra, (Adonais, 1999)