ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


domingo, 5 de enero de 2020

Olga Ayuso escribe sobre exilios, diásporas y centrifugados.


Qué lugar podríamos ser. El tiempo es también un sitio: hubo años en que vivimos dos primaveras, se nos llenó la casa de los que no están; asumimos abandonos, encuentros, diagnósticos, naufragios, quizá vino un bebé, escribimos un libro, editamos otro. Víctor Peña Dacosta (una de las personas más inteligentes, ácidas, irónicas, brillantes y divertidas que conozco) hizo esas tres últimas cosas. Las dos últimas, enteras. En lo del hijo, ayudó un poco a la traductora María López Ponz, que se ocupó, realmente, de todo el trabajo. Él presenta Diáspora: Poetas extremeños en el ‘exilio’ (1955-1993), a las siete de esta tarde en el Ateneo de Cáceres.
Diáspora es una antología de poetas extremeños que ya no viven aquí. Él también se largó. «Tener raíces quizá sea la necesidad más importante y menos reconocida del alma humana», decía Simone Weil.

sábado, 4 de enero de 2020

Re-Presentación de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA (por ÁLVARO VALVERDE)


(...) Cuatro son las partes que constituyen Obsolescencia programada. En la primera, “La vida en las ventanas”, la tecnología y su mundo (Internet sobre todo), es tomada como metáfora perfecta para destapar el absurdo o la miseria de “la vida moderna”, la de la “posverdad”, la “del cansancio”, “la era del vacío”. Con acidez, sin duda, pero con la debida, sutil delicadeza que cabe a quien constata que al fin y al cabo la de las redes, la de los selfies y los likes, es nuestra realidad y, por tanto, el material con el que ha de trabajar un poeta realista como él.
Y, marca de la casa, los guiños literarios constantes: a Aníbal Núñez (transforma su genial y salmantino Alzado de la ruina en “Alzado de la rutina”), a César Vallejo, a Rajoy (aquí también, abro comillas, “Todo esto es falso salvo algunas cosas”, cierro comillas), a Pablo Fidalgo (“Mis padres: Romeo y Julieta”)… Y siempre la intertextualidad como obra de arte. Y los juegos de palabras, un gesto bayaliano donde los haya. (Ese “campus fugit”, por ejemplo, a que alude en un poema de regusto estudiantil.) Y no falta una mención a Eneas. Ni tampoco el amor y la amistad, aunque el primero sea “un estado de Facebook” y la segunda “un algoritmo”.
La parte que sigue lleva por título “Balconings” y no hace falta resaltar que la actualidad se impone de nuevo. Ese presente ya pasado a que se refirió Clark.
La alta y la baja cultura, en términos acaso ya prescritos, se dan la mano en poemas aún más ligeros, donde brilla la técnica del collage, inspirados en la vida cotidiana, fuente de inspiración principal de este artista antipoético (a lo Nicanor Parra). Y de nuevo los guiños, claro. A Claudio Rodríguez y su “Donde la ebriedad”, pongo por caso. Y los mencionados juegos de palabras (como el anterior, por cierto): “Las pastillitas y el té”.
La tercera, “Menchevique”, está protagonizada, digamos, por la política. No es único poeta de su generación preocupado por ella, como el resto de los españoles de mayor edad. Y quien dice “preocupado” podría decir “asustado”. Parafraseando a Lennon, escribe que “la vida es eso que pasa entre el primer y el último balconing”. Luego, las Brigadas Internacionales y Dámaso Alonso (del que actualiza “Insomnio”: “Madrid es una ciudad de más / de un millón de parados según la última encuesta de población activa)”) y “Podemos” (más que un título) y otra vez el sarcasmo: “¿Se puede hacer / dieta después de Auschwitz?”, versos que glosan la famosa frase de Adorno.
En la última parte, “Españolía” (“sentirse español cariñosamente”, según Luis Aragonés), tras homenajear al ya citado Bayal (en “El espíritu áspero”), dolerse de España y evocar (de nuevo) a Rajoy y al niño Torres (su fe atlética es de leyenda), un verso elocuente: “Mi patria son mis alumnos y las pecas de mi novia”.
Dos palabras más para destacar el sentido del ritmo de estos poemas y el uso, impuesto por la actualidad y las exigencias del directo, de numerosas palabras en inglés. Un rasgo, por lo demás, de lo más ultramarino y liliputiense.
Termino. En cierta ocasión, Peña Dacosa escribió: “Confieso que escribo en verso por pura pereza”. Bendita pereza. La que nos permite a sus lectores reflexionar o divertirnos mientras la realidad nos tumba con toda su violencia. No, nadie sale indemne de un libro de Víctor, nuestro lírico y particular Tarantino.

Álvaro Valverde
Plasencia, 27 y 28 de diciembre de 2019
NOTA: La fotografía es del librero Álvaro Muñoz Guillén.

martes, 31 de diciembre de 2019

ENTREVISTA A EFI CUBERO: Del exilio en fragmentos a la esencial condición del extraño.

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Efi Cubero ha celebrado hace poco su 70 cumpleaños, motivo de celebración para la comunidad literaria en general y, especialmente, para la inmensa minoría (que, en este caso, debería ser mayoritaria) que conoce y, por tanto, disfruta de su producción lírica.
Asimismo, como seguramente sabrán los lectores de este blog, recientemente se ha producido, por fin, la esperada publicación de DIÁSPORA: Antología de poetas extremeños en el "exilio" (Ediciones Liliputienses, 2019), de cuya edición y prólogo he tenido el privilegio y la responsabilidad de encargarme. 

Tras la lectura de ambos párrafos, a muchos podría o, mejor, debería extrañarles su falta de relación. Es decir, la no-presencia de Efi Cubero en una selección de poetas de procedencia extremeña y producción lírica foránea. Por tanto, esta esta notable ausencia supone una inmejorable excusa para recordar los requisitos indispensables de esta antología de origen extremeño y presente exiliado que pueden adquirir en este enlace:
1) La calidad poética de cada uno de los autores.
2) Que todos ellos hubieran nacido en Extremadura.
3) Que su producción poética haya comenzado en democracia o, al menos, tras el franquismo.
4) Que cada uno de ellos residiera fuera de Extremadura durante la elaboración de la antología.
Evidentemente, Efi Cubero resulta una referencia básica para los lectores de poesía en castellano, no solo de origen extremeño. Además, ha residido casi toda su vida lejos de su tierra y desde allí ha ido publicando, ajena a corrientes, modas o vicios, una obra intensa, trabajada, emotiva y pulida. Sin embargo, tras un largo periodo sin ella, Extremadura ha tenido el privilegio de disfrutar de su afán de regreso al origen.
Esto retorno, sin duda beneficioso para la comunidad literaria extremeña, supone también un impedimento para su inclusión en DIÁSPORA, al igual que sucede, por ejemplo, con otros ilustres retornados, como José Manuel Díez o David Leteo, o fichajes de foráneos vinculados a la comunidad, como también podría parecer el caso de (los importados) Antonio Rivero Machina, Carlos Medrano o Alejandro González Terriza.
Eso sí, como ya expliqué en el prólogo, DIÁSPORA es una antología móvil y estará siempre abierta en futuras reediciones a cuantas modificaciones sean necesarias para subsanar errores o  atender a los diferentes cambios que se produzcan en.

En el caso que nos ocupa, tras su regreso a Extremadura, no resulta pertinente incluir a Efi en la nómina de autores antologados. En cambio, sus versos, siempre precisos, y las reflexiones metalitarias, siempre profundas que suscitan, sí resultarán, estoy seguro, interesantes para los lectores que busquen una respuesta, aunque sea lírica, para interrogantes persistentes y lacerantes como la identidad, el exilio, la poesía, lo extraño de la propia condición y otros demonios.

Les dejamos pues con una breve entrevista a Efi Cubero, pedazo de grande de las letras castellanas, consistente, por el momento, en el formulario de DIÁSPORA, antología de la que quedó excluida por motivos exclusivamente geográficos pero nunca literarios.
(Si lo desea, más adelante añadiremos un bonus sobre otras cuestiones acerca de las cuales estamos convencidos de que nos responderá con un lirismo, profundidad u originalidad que debe ser tenido en cuenta ajeno a limitaciones cronológicas o fronterizas).

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CUESTIONARIO DIÁSPORA: EFI CUBERO
-Fecha y lugar de nacimiento.
Nací en Granja de Torrehermosa (Badajoz) un pueblo situado en la Campiña Sur de Extremadura un 12 de diciembre de 1949. A los 11 años, de la mano de mis padres, me trasladé a Cataluña. Ellos ya fueron allí con casa y trabajo acordados, puesto que de lo contrario mis padres no se hubieran movido de su lugar de origen, así que lo vendieron todo y se marcharon.
En ocasiones volvíamos al pueblo de vacaciones cortas, nunca perdimos el amor por la tierra.
Mi formación fue en Barcelona ciudad, allí estudié Historia del Arte, Lengua y Literatura, me casé, tuve dos hijas y allí sigue viviendo prácticamente toda mi familia.  Aunque Alfonso, y yo viajamos bastante, de Barcelona no me he movido hasta el año 2016 en el que decidimos vivir en Extremadura. A él le gustaba mi tierra tanto como a mí y en este paisaje, y junto a este paisanaje, nos las prometíamos muy felices, pero duró muy poco la felicidad. Un cáncer me lo arrebató al año y medio de vivir en Granja de Torrehermosa. De pronto, el dolor más intenso y profundo, pero aquí me quedé, por voluntad propia pese a la presión ejercida por el cariño de mis hijas para que volviese y no hallarme tan sola. Y, aunque sigo viajando a la ciudad donde viví tantos años, y a la que quiero, sigo residiendo en mi pueblo al que amo. Me gusta vivir en Extremadura.
-Lugar y motivo (si lo hay) de residencia.Pues, sencillamente, después de vivir más de medio siglo en una ciudad tan populosa (muy cerca de la Sagrada Familia, en Barcelona), tener un círculo de amistades en las que incluyo al matrimonio Valverde (José María), al matrimonio Goytisolo junto a su hija Julia, a Carmen Riera, a Joan Brossa y personajes así, y recorrer varios países, nos apetecía mucho la luz de estas calles, pasear por la Campiña y los encinares, sentir una naturaleza casi intacta. En realidad no era un retorno, sino una elección, que es algo muy distinto. El amor a un lugar determinado, una vuelta que será siempre ida, y a veces también huida. Extremadura es mi centro, el eje radial del que pueden partir todas las direcciones, así lo sentí siempre. Esta tierra que fue el enclave de mis antepasados y sus huesos la abonan, es para mí algo gravitatorio y universal. Un enlace abierto a cualquier mestizaje puesto que no olvidemos que somos herederos de infinitas culturas y etnias que pasaron por aquí. Somos mestizos, afortunadamente.
No soy nostálgica, descreo de la memoria porque la memoria puede engañarnos, yo valoro otras cosas bajo una mirada universalista. A Extremadura la amo de manera incondicional, profundamente, porque representa el palimpsesto que me anuda a un silencio ancestral de preguntas que no obtienen respuesta. Son, como diría Gohete “Afinidades electivas”, nada más. Y nada menos. Volver es sentir que se empieza de nuevo, retomamos el deseo de conocer más a fondo nuestro propio interior. Darnos de bruces con nosotros mismos donde pasado presente y futuro suelen fundirse. Sin sensiblerías, y menos aún sin terruñerismos, he vuelto por convicción y reflexión. En cuanto a Barcelona, mis vínculos afectivos y culturales siguen igual. Allí viví más de cincuenta años, allí completé mi formación, estudié, trabajé, luché, me casé, tuve a mis dos hijas, allí tengo muchos amigos de excelencia y a lo que más amo: mi familia.
-¿Te consideras un autor extremeño?  ¿Por qué? ¿Por qué no?
En Literatura, como en Arte o Música, no entiendo ni de géneros ni de fronteras. Un autor, un creador, partirá siempre de un componente universal, nazca donde nazca y se halle donde se halle. La obra de cada autor puede y debe ser única, si proviene de la autenticidad. No se deben poner puertas al campo, vasto y complejo, de la creación, y menos etiquetas. Me rechina lo de autor extremeño como lo de autor murciano o andaluz o catalán…Eso es reduccionismo, no sé si intencionado o no.
Una obra es buena o no lo es, sea de un autor nacido en Rusia o en Granja de Torrehermosa, lo demás es absolutamente prescindible.
La creación parte de un desdoblamiento íntimo que no desea estar de parte de nadie, ni siquiera de uno mismo, desde ese oculto yo habla todo aquel que se rebela, y revela, manejando a distancia tramas y evocaciones. Seducción abisal cuyo sentido es claro al representar lo venidero desde la angustia latente que nos permite estar desnudos ante lo que escribimos formado de naturaleza, experiencia, pensamiento, hondura existencial, emoción y azar, que encarna tantas veces un sentir colectivo.
Un autor sabe perfectamente que nada viene de afuera, que todo se gesta dentro de cada enigma que viene a ser él mismo o ella misma, y la realidad- irrealidad de su propia vida, ya que no existe un ideal sin pugna con sus fracturas, ni resistencia que vencer.
Por lo tanto hay que buscar los contrastes, hallar la tensión que oscila entre la serenidad y el desasosiego nivelando ese plano de sombras de la palabra y el silencio. También lo que testimonia una ausencia. Frente a ese sol de espaldas al espejo. Ese secreto espejo que, invertido refleja tal vez nuestro yo más vulnerable.  O, también, transportando la piedra como Sísifo en el esfuerzo de las desolaciones para formar una vida en nuestro propio caminar y a través de nuestra propia escritura.

-¿El tema del exilio es importante en tu obra? ¿Qué poemas o versos crees que reflejan mejor la añoranza por un espacio –simbólico o real-perdido?
Ya desde mi primer libro, Fragmentos de Exilio, dejo claro por donde va mi obra. No es un exilio físico, tampoco es añoranza ni nostalgia como apuntaba anteriormente, se trata de la extrañeza. Siempre he vivido con la sensación de ser una extraña, o como diría Sartre, somos extranjeros en un mundo sin sentido. Platón nos mandó al ostracismo, fuera de las murallas, y Octavio Paz decía que los poetas nos hallamos en las catacumbas. Hölderlin dejó escrito que la poesía empieza siempre después, cuando se ha dicho adiós a algo que ya no puede volver a aparecer.  Pienso que los creadores somos los extraños, los inestables, los desconcertados seres que orillamos los filos del vacío, ese doble lugar, por otra parte tan centrado, donde se vive la realidad absoluta pero también la transcendencia y el misterio, la vida con la muerte, la memoria, el presente que de sobras sabemos que no existe puesto que de inmediato ya es futuro. Hay en nuestro mundo, sobre todo en la actualidad de tanta información y tantas redes,  una profunda desorientación, líneas que nos saturan, esa permanente oposición entre realidad e irrealidad. Dudamos. El proceso de un íntimo exilio está presente en nosotros casi desde el principio, y no se trata de alegoría y menos teología, permanece ahí, dentro, de manera muy honda, de no tenerlo tan arraigado sin duda no nos dedicaríamos a lo que nos dedicamos. Cada cual  halla, en la multiplicidad de sus espejos, su propio fundamento y desde la tan contemporánea incertidumbre, sus certezas. Escribir es algo único y extravital que cicatriza la herida de existir y abre campos al sueño, certifica lo que observamos, nos ayuda a comprender mejor en esta indagación de lo que somos, o creemos ser.
Yo, que escribo desde que me conozco,  publiqué tarde y resistiéndome a hacerlo porque la publicación en sí jamás estuvo en mi ideario de lo que en realidad significa para mí, -como a Kavafis o a Pessoa- la Poesía. Pero una vez empezado, solo publico lo que verdaderamente deseo publicar.
Fragmentos de exilio era, en poemas muy breves, (alguno prescindible) una travesía alucinada como escrita desde un proceso anterior, incluso a la escritura, así fue también Borrando márgenes, donde juego con el mito de mi propio nombre: Ifigenia, y donde confluye la memoria unida a la tradición a través de los clásicos, de los ojos ciegos de Homero que tanto supieron ver, puesto que la épica y la lírica de los presocráticos también estaban en la mirada de mi padre y en la de los hombres y mujeres de mi tierra que observaban y vivían la naturaleza, y también la naturaleza humana, que soportaron una guerra cruenta y dolorosa y miles de heridas sin cicatrizar. Los demás libros siguen ahondando mediante el pensamiento y la emoción. Siempre como extranjera. Siempre como extraña aunque absolutamente pegada a la realidad, sin demasiadas concesiones a lo inefable o a la fantasía. Exilios, bifurcaciones, dolor y gozo, la vida y más allá de ella. Todos mis poemas tratan de la extrañeza de una manera u otra, todos mis libros forman parte de esa especie de exilio interior que me caracteriza.
-Como lector, ¿qué influencia ha ejercido en tu obra la poética de autores exiliados? ¿Qué autores, obras o versos consideras referenciales en este aspecto?
Como dije antes, desde tiempo inmemorial se ha tratado este tema. No tengo referentes específicos al respecto, puedo leer a Camus, a Baudeleire, a Cernuda, a Jabes, a Borges, a Rilke, a muchos, pero intento desaprender una vez los he leído. Te puede gustar muchísimo Cervantes o Hölderlin, pero no quisieras parecerte a ellos. Deseo ser simplemente Efi Cubero, de lo contrario sería mimetismo. Si mi propia voz se abre paso no deseo nada más. No me gusta que me influencien en nada. Soy muy libre de interior y deseo seguir sintiendo y pensando por mí misma. Otra cosa es la admiración incondicional que siento hacia todo lo que vale la pena, lo que percibo con autenticidad y altura, ya sea de ahora mismo o del pasado. En Literatura y Arte y también en la vida, por supuesto.
¿Teniendo en cuenta o no lo anterior te consideras un autor exiliado? ¿Por qué? ¿Por qué no?
Como dije antes, más que exiliado me considero un extraño. El poeta suele ser el desterrado, un viajero de interiores que sabe muy bien lo ambiguo del futuro, lo abstracto del pasado y la propia irrealidad de un presente que ahora mismo mientras escribo ya hemos dejado atrás. Y, en tal proceso, imagen y reflexión tienden a priorizar la complejidad del devenir de lo real en la irreductible huella que viene a ser el poema. O el texto que dejamos mientras caminamos sin saber bien adónde. Si es bajo esa premisa sí que me consideraría un exiliado. Exiliada en este caso, claro.
-¿Qué poetas jóvenes extremeños consideras que deberían estar en esta antología sobre poetas extremeños (1975-1995) ¿Hay algo que te gustaría decirles, preguntarles, o comentarles?
Pienso ahora mismo  -no sé si están en la antología- en dos o tres poetas, que están o estuvieron tras terrados, Antonio Mª Flórez, Álex Chico, José Manuel Díez. Con todo merecimiento, sin duda alguna, como supongo que Ada Salas, María José Flores, y algunos más estarán aquí también… En cuanto a preguntas o comentarios ya está este estupendo cuestionario para que ellos contesten, a todos os leo con gratificante placer y a través de vuestras obras ya me habláis. Es la mejor manera de entablar un diálogo en profundidad. No acostumbro a hacer preguntas porque contestarme a mí misma ya me resulta complicado.

-Resume brevemente tu poética. Recuerda mencionar los objetivos que te marcaste con tu obra publicada hasta el momento y hacia qué coordenadas crees que se dirige.

Dijo una vez Rilke “Era un poeta y odiaba lo impreciso”.
Y también tengo muy presente estas palabras de Karl Kraus:
"¡Odio esa falsa décadence mentida, que coquetea eternamente consigo misma: la combato y combatiré siempre: la poesía en pose, enfermiza, masturbada!".
Pienso que mi poesía, esta luz inestable, es un extraño puente tendido sobre el tiempo que atraviesa fronteras de una manera libre, acaso porque jamás las tuvo. Mis poemas son como balizas, señales de orientación frente a la oscuridad que se vislumbra en las líneas de sombra de la vida. La extrañeza latente en esta disidencia que acciona ciertos guiños por donde poder comprender o transitar mejor entre los páramos ciertos que una atraviesa en en este deambular llamado vida.
La tensión vertebra siempre mi poesía. Tensión que se articula en los versos, que son preguntas, desenmascarando a veces el orden establecido. Mi poesía se desdobla y adentra en la complejidad de múltiples facetas. Y, aunque la naturaleza se halle también presente, apunta más al centro de cada ser humano. Parte de una conciencia de irreductible soledad. Silencio, hay silencio entre líneas, un abisal silencio. Me gana este silencio metafórico tan arraigado en la Naturaleza y en la naturaleza de las cosas, y sobre todo en el propio ser humano inmerso en esa apuesta personal donde encuentra sus límites, salta sus propios muros y es a un tiempo materia y espíritu, caos y orden, verdad e impostura.
Me hallo permanentemente en estado de sitio  porque sé que decir la verdad tiene su precio.
A veces es un soliloquio, una conversación conmigo misma y a la vez un diálogo con un receptor desconocido, porque hay que bracear en el dolor y en la clara potenciación expresiva, descubrir en el barro del fondo las distintas verdades de una sed de absoluto. En poesía existe el punto de fuga que libera, aunque sabemos que esa supuesta consistencia ontológica no deja de ser también algo ilusorio. A veces hiere desde su confinamiento buscado. Procuro despojarla de artificios y de anécdotas, acaso como contestación a la moneda de cambio de cierto tipo de lenguaje, muy empleado en los últimos tiempos, ya que existen poquísimas cosas que se salven frente a los intereses de nuestra supuesta civilización.
Procuro que desbroce espacios, dejarla pensar y sentir, meditar de forma tan intensa como perturbadora.
A menudo descreo, con ella, de las eternas verdades propagadas, porque sé o intuyo, que la libertad al fin y al cabo es un concepto que ha de vivirse desde el interior. A veces se halla atravesada por el dolor pero sin ser en absoluto compasiva porque no seduce con imágenes coloristas ni tampoco intenta consolar, es una herida abierta que se defiende por sí misma sin necesitar de puntos de sutura. Es la extrañeza. Es mi condición del extraño*.
*En homenaje al libro de Efi Condición del extraño (Siltolá, 2013) he tomado este título para uno de los epígrafes del prólogo. 

lunes, 16 de diciembre de 2019

"Tengo el país que me merezco" en UN POEMA CADA SEMANA

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El blog UN POEMA CADA SEMANA, ya una referencia para docentes, selecciona versos y prepara actividades a partir de ellos. 


COMENTARIO: El humor como herramienta para descubrir una realidad compleja, parece un buen recurso para acercarse a la lectura de poemas. No creo que sea casual que Víctor Peña Dacosta siga ejerciendo de profesor y que su poesía sencilla, desprejuiciada y libre, pueda servirnos para hacer atractivo el mundo de los versos al alumnado. En cualquier caso, el poeta juega al desconcierto y hablando de situaciones tan peregrinas o alejadas de los temas típicos de la poesía como el fútbol, nos sumerge en una historia mucho más cruel y despiadada. Un repaso a vuelapluma por aspectos poco agradables de nuestra historia.
Si algún lector encuentra en este poema posiciones poco fundamentadas, cuando no sesgadas, puede tener razón. Pero parte del acierto del poema se halla precisamente, bajo nuestro punto de vista, en su contemporaneidad, en su modo de presentar lo que quiere decir. Parece que reproduce una parte de una conversación cualquiera en las redes sociales o en cualquier debate televisivo: tótum revolútum. Mucha víscera, mucha gratuidad también, mucho sarcasmo y, sin embargo, verdades como puños que dejan al lector besando la lona después de su lectura. Porque el retrato que hace de la España más reciente es demoledor, escalofriante. Pone en primer lugar de prioridades al fútbol y sus derivas sin sentido, pero lo hace para luego llegar a su visión de lo que es España bajo su punto de vista. Y ahí su posición no se esconde en vana palabrería. Más bien muestra una posición dura y sin contemplaciones, radical. Radical, en el sentido de esclarecer las raíces del lenguaje para posicionarse vital o existencialmente ante los acontecimientos pasados o presentes.
Ese compromiso con el mundo que nos rodea resulta necesario hoy más que nunca. Aunque seas poeta, aunque seas profesor. Necesitamos llamar a las cosas por su nombre, sin cortapisas, sin miedo, sin medias tintas. Y denunciar la falta de escrúpulos por intereses espurios o egoístas, como en el caso de Dalí frente a la muerte de Lorca; o para recordar la historia universal de la infamia que recorre la historia de nuestro país, como en el caso de Galdós; o para reivindicar otra manera menos grosera de eliminar a los que verdaderamente aportan algo a nuestra cultura (Cernuda, Gil de Biedma y muchos otros frente al insulto fácil y chabacano de los mediocres). Sospecho que con un profesor así sus alumnos, y los que lo conozcan en persona -o en las redes-, se lo pasarán en grande. Y eso, en los tiempos grises que corren es de agradecer. Nosotros desde aquí lo agradecemos infinito y soñamos con ser, alguna vez, alumno de Víctor Peña Dacosta.

Gracias al gran Antonio Martín Flores por tan generosa y didáctica lectura y ánimo a los alumnos que tengan que abordar los ejercicios sobre versos tan poco espirituales.

viernes, 22 de noviembre de 2019

"PURA PASIÓN" de Annie Ernaux

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Entre las citas de la faja de la nueva edición de Pura pasión en Tusquets, llama la atención que Luna Miguel diga haber leído el libro tantas veces en tan pocos días. Hasta que te haces con el libro y compruebas que este ejercicio de autoficción, aparentemente una confesión cargada de honestidad brutal, es una novelita muy corta que, sin dificultad, se lee de un tirón más o menos apasionado.

Dejo a continuación, como siempre, algunos de sus párrafos más destacados con la precaución habitual a la hora de destripar lo menos posible de una trama que, probablemente, sea lo de menos.

Sin duda, una acaba por acostumbrarse a ver estas cosas, pero la primera vez trastorna bastante. Han pasado siglos y más siglos, centenares de generaciones, y tan solo ahora se puede contemplar algo así, un sexo de mujer y un sexo de hombre que se unen, el esperma; lo que no se podía contemplar casi sin morir se ha convertido en algo tan fácil de ver como un apretón de manos. Me ha parecido que la escritura debería tender a eso, a esta impresión que provoca la escena del acto sexual, a esta angustia y a este estupor, a una suspensión del juicio moral. (...)
Desde septiembre del año pasado no he hecho más que esperar a un hombre: he estado esperando que me llamara y que viniera a verme. Iba al supermercado, al cine, llevaba la ropa a la lavandería, leía, corregía exámenes, actuaba exactamente igual que antes, pero si no hubiera tenido la costumbre de hacer estas cosas, me habría resultado imposible, salvo a costa de un esfuerzo aterrador. Al hablar es cuando tenía, sobre todo, la impresión de vivir llevada por mi impulso. Las palabras y las frases, hasta la risa, se formaban en mis labios sin la intervención real de la reflexión o la voluntad. Por lo demás, tan solo guardo un vago recuerdo de mis actividades, de las películas que vi, de las personas con las que me relacioné. Todo mi comportamiento era artificial. Los únicos actos en los que actuaba con voluntad y deseo, y algo que debe de ser la inteligencia humana (prever, sopesar los pros y los contras, evaluar las consecuencias), tenían todos alguna relación con ese hombre: (...)
Así, al leer en Vida y destino de Grossman que «cuando se ama se cierran los ojos al besar», pensaba que A. me amaba, puesto que me besaba de esta manera. Después, el resto del libro volvía a convertirse en lo que supuso para mí cualquier actividad a lo largo de un año, una manera de pasar el tiempo entre dos citas. (...)
Aquello solo duraba unas horas. Yo no llevaba reloj, me lo quitaba justo antes de que llegara. Él se dejaba puesto el suyo y yo temía el momento en que lo consultara discretamente. Cuando me dirigía a la cocina a buscar cubitos de hielo, levantaba la mirada hacia el reloj de pared colgado encima de la puerta, «solo quedan dos horas», «una hora», o «dentro de una hora yo estaré aquí y él se habrá marchado de nuevo». Me preguntaba con asombro: «¿Dónde está el presente?». Antes de irse, se volvía a vestir con calma. Yo le miraba mientras se abrochaba la camisa, se ponía los calcetines, los calzoncillos, el pantalón, se giraba hacia el espejo para hacerse el nudo de la corbata. En cuanto se hubiera puesto la americana, todo se habría acabado. Yo no era más que tiempo pasado a través de mí. (...)
Naturalmente, no me lavaba hasta el día siguiente para conservar su esperma. Calculaba cuántas veces habíamos hecho el amor. Tenía la impresión de que, cada vez, se había añadido algo más a nuestra relación, pero también de que precisamente esa acumulación de gestos y de placer era, sin duda, lo que iba a alejarnos al uno del otro. Estábamos agotando un capital de deseo. Lo que se ganaba en el orden de la intensidad física se perdía en el del tiempo. (...)
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En la peluquería vi a una mujer muy locuaz, a la que todo el mundo contestaba con absoluta normalidad hasta que, con la cabeza echada hacia atrás en la pila, dijo que «la estaban tratando de los nervios». Al punto, de manera imperceptible, el personal empezó a dirigirse a ella con distante circunspección, como si esa confesión irreprimible fuera la prueba de su desvarío. Yo también temía parecer anormal si hubiese dicho: «Estoy viviendo una gran pasión». (...)
hubiera preferido mantener esta historia completamente en secreto ante mis hijos, al igual que antaño siempre les había ocultado a mis padres mis ligues y mis aventuras. Sin duda, para evitar que me juzgaran. También porque padres e hijos son los que menos pueden aceptar sin malestar la sexualidad de quienes carnalmente les son más cercanos y les están siempre más prohibidos. Pues aunque los hijos nieguen la evidencia que se manifiesta en la mirada perdida y en el silencio ausente de su madre, en determinados momentos para ella no cuentan más que para una gata en celo que se muere de impaciencia. (...)
No estoy narrando una relación, no estoy contando una historia (que solo capto a medias) con una cronología precisa, «vino el 11 de noviembre», o aproximada, «transcurrieron unas semanas». Para mí no había cronología en esa relación, solamente conocía la presencia o la ausencia. (...)
Yo tenía el privilegio de vivir desde el inicio, constantemente, con plena conciencia, lo que siempre acaba por descubrirse con asombro y perplejidad: el hombre al que se ama es un extraño. (...)
es un error considerar a quien escribe sobre su vida como un exhibicionista, porque este último solo tiene un deseo: mostrarse y ser visto en el mismo instante.) (...)
Me hallaba en un estado en el que ni siquiera la realidad de su voz conseguía hacerme feliz. Todo era una carencia sin fin, salvo el momento en que estábamos juntos haciendo el amor. Y, aun así, me obsesionaba el momento que vendría a continuación, cuando se hubiera marchado. Vivía el placer como un dolor futuro. (...)
El pretérito imperfecto que he utilizado de manera espontánea desde las primeras líneas corresponde a un tiempo que yo no deseaba que acabara, el de «en aquel entonces la vida era más hermosa», el de una repetición eterna. (...)
Cuando empiece a escribir este texto a máquina, cuando se me aparezca en letras de molde, mi inocencia se habrá terminado.(...)
Él me había dicho: «No escribas un libro sobre mí». Pero no he escrito un libro sobre él, ni siquiera sobre mí. Me he limitado a expresar con palabras —que sin duda él no leerá, ni le están dirigidas— lo que su existencia, por sí sola, me ha dado. Una especie de obsequio devuelto. (...)
Cuando era niña, para mí el lujo eran los abrigos de pieles, los vestidos de noche y las mansiones a orillas del mar. Más adelante, creí que consistía en llevar una vida de intelectual. Ahora me parece que consiste también en poder vivir una pasión por un hombre o una mujer. (...)

La casada infiel de Lorca, Leonard Cohen y Jon Juaristi


Hoy sale a la venta el disco póstumo de Leonard Cohen, Thanks for the dance. Se trata de una colección de 9 canciones armadas por su hijo Adam a partir de los recitados que dejó esbozados su padre. La tercera pista del álbum es "The night of Santiago", una recreación del poema "La casada infiel" de Federico García Lorca, a quien el canadiense idolatraba (no olvidemos que su hija se llama Lorca y a este autor dijo deber casi toda su voz como poeta en su célebre discurso al recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Letras).




Dejo a continuación el poema original de Lorca y la partircular versión de Leonard:

LA CASADA INFIEL
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
*
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.



THE NIGHT OF SANTIAGO
She said she was a maiden
That wasn't what I heard
For the sake of conversation
I took her at her word
The lights went out behind us
The fireflies undressed
The broken sidewalk ended
I touched her sleeping breasts
They opened to me urgently
Like lilies from the dead
Behind a fine embroidery
Her nipples rose like bread
Then I took off my necktie
And she took off her dress
My belt and pistol set aside
We tore away the rest

The night of Santiago
And I was passing through
So I took her to the river
As any man would do

Her thighs they slipped away from me
Like schools of startled fish
Though I've forgotten half my life
I still remember this
Now, as a man I won't repeat
The things she said aloud
Except for this, my lips are sealed forever
And for now
And soon there's sand in every kiss
And soon the dawn is ready
And soon the night surrenders
To a daffodil machete
I gave her something pretty
And I waited till she laughed
I wasn't born a gypsy
To make a woman sad

The night of Santiago
And I was passing through
I took her to the river
As any man would do
The night of Santiago
And I was passing through
I took her to the river
As any man would do

I didn't fall in love of course
It's never up to you
But she was walking back and forth
And I was passing through
When I took her to the river
In her virginal apparel
When I took her to the river
On that night of Santiago
And yes she lied about it all
Her children and her husband
You were born to judge the world
Forgive me but I wasn't

The night of Santiago
And I was passing through
I took her to the river
As any man would do
The night of Santiago
And I was passing through
I took her to the river
As any man would do

The night of Santiago
And I was passing through
So I took her to the river
As any man would do

The night of Santiago
And I was passing through
So I took her to the river
As any man would do.

Sin embargo, me sigo quedando con la versión de Jon Juaristi en Diario de un poeta recién cansado:

LA CASADA INFIEL
Un día de Aberri Eguna
me puso en un compromiso.

Después vivimos una historia
de amor, maría y luna llena
frente a la playa de Zarauz
que habría matado de envidia
a cualquier arábigo-andaluz.

Yo me la llevé a la playa
la noche de Aberri Eguna,
pero tenía marido
y era de Herri Batasuna.

Me porté como quien soy,
como un euscaldún legítimo,
y para olvidarla pronto
le regalé un prendedor
con un verso, una icurriña, una pluma y una flor,
y un libro de Patri Urkizu
forrado en raso pajizo.
Diario de un poeta recién cansado (1985)

miércoles, 13 de noviembre de 2019

"Hombre blanco hablar con lengua de serpiente..."

"Tú ganar gran elección,
ahora tú ser presidente.
Hoy decir que esa alianza
ser de toda confianza,
incluso muy conveniente..."

viernes, 1 de noviembre de 2019

PATRICIA GONZÁLEZ: algunos poemas de OTRO CASO DE INSEGURIDAD.


Patricia López es una escritora y gestora cultural argentina. Hasta el momento ha publicado Maldad, cantidad necesaria (2013, Milena Caserola & Llanto de mudo), Doliente (2016, Cospel ediciones)  y Otro caso de inseguridad (2018,Santos Locos).

Yo llegué casualmente a su poesía y, tras quedar deslumbrado, compartí una selección de algunos poemas de Doliente en esta entrada de mi blog (que desde entonces ha superado ampliamente las 1000 visitas, convirtiéndose en una de las 10 más vistas).

Ese libro llegó, junto con mi recomendación, a manos del infatigable Chema Cumbreño, quien no ha podido resistirse a incluirlo en el magnífico catálogo de Ediciones Liliputienses.
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A continuación comparto unos poemas de Otro caso de inseguridad, su último y probablemente mejor libro hasta la fecha, con la esperanza de que también acabe pronto cruzando el Atlántico.
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Relaciones forzadas
Me acuerdo del aliento
de mi maestra Cristina
cuando empecé a distinguir
lo bueno de lo malo.
Cuando sentí en mí
la combinación de labial
mate y madrugar en la boca
supe que había crecido.
Me acuerdo de mi maestra
Alicia y la seño de inglés
¿por qué llorás? ¿qué perdiste?
—una amiga
fueron las primeras adultas
que se me rieron en la cara
fue la primera vez
que escribí un poema
fue mi primera
relación forzada
cuando la obligaron
a compartir conmigo.
Me acuerdo del jardín
la primera vez que
me sentí distinta
un cumpleaños donde perdí
un juego
en el que no hinchaban por mí
y que si ganaba
tampoco iban a festejar.

Toda mujer que no sea yo
es una amenaza,
me incluyo.

Yo también
Cometí un crimen
te vi mirar
hice algo peor
lo señalé
te conté mi dolor
entregué el poder
reclamé que
no intentes
disimular
fui violenta,
te pedí el deseo.

Déjenme
ejercer
mi derecho
a elegir mal.
Déjenme estar triste,
es lo que mejor
me sale.

Salgo a refrescarme cuando
estoy a punto de crear algún tipo
de muerte doméstica.
Cuando supero la pereza y por fin
decido querer morirme
de a montones me abrazan
huelen mi pelo y sonrío
dicen mi nombre
destacan mi perfume
y asocian mi sonrisa con
la palabra siempre.
Por no traicionar su idea
paso el plan para después
la muerte aún no está madura
la muerte vive con su madre.

¿Por qué no debería doler lo que duele?
¿De dónde sacaron que
la desesperación se elige?
Qué hacemos con
las horas de charla
con toda la
literatura universal
las canciones
el cine
qué hacemos
con el sufrimiento
los egresados
de esa escuela
si sólo debemos
estar bien.

Otro caso de inseguridad
Pensaba en cosas peores
que me saquen de cosas feas,
pagarle a alguien
que pueda con mi muerte,
si hay que morir,
al menos, que coma una familia.
Los noticieros van a decir:
“Otro caso de inseguridad”
Joven asesinada;
linda, futuro por delante.
El encargado va a contar que era buena,
no molestaba a nadie,      que sonreía.
El resto va a decir que
el pibe que sí merece morir
—porque no estudió, porque por suerte no ama—
aún sigue prófugo.

Entre morir o viajar
elegí la opción
más cara.
Vi a Venus radiante
desde una ruta de San Pablo
y volví a sentir los músculos
de la sonrisa
escuché una voz que decía
mi nombre y que
me dejaba dormir
que parecía cansada
una voz que
me invitaba a una fiesta donde
comprobé que aún
conversaba con el ritmo
una voz que me invitaba a pasear
y me preparaba un sandwich
una voz que se dio cuenta
que no estaba comiendo
repetía mi nombre y me daba café
una voz que me enseñaba otro idioma
una voz que me felicitaba
por saber
una mano que me llevaba a pasear
y me señalaba
frutas que no conocía
—te ponés contenta tan sólo viendo las frutas
sentí jugos nuevos en la lengua
y mi sabor más crecido
escuché mi nombre muchas veces junto a
palabras sanas
después de mucho tiempo
tuve una mano con libros que me abrían los ojos
y cambiaron el humor de mis lágrimas
—Todavía seguís siendo esa chica 
que se emociona al leer un poema
tuve una mano que revolvió mi pelo
esta vez con una caricia
encontré un vuelo a mi ánimo
que pagué en cómodas cuotas

Menos mal
que no escribí
con tanta firmeza
que quería morirme
menos mal
que me bañé casi todos los días
menos mal
que comí de vez en cuando
menos mal que pedí ayuda
aunque nadie podía

Soy incoherente con la época
seguir deseando lo que tengo
es mi mejor desastre;
si no hay nada que romper
no encanta,
si la presa está cazada
no hay hombre
volver a penetrar la herida
es aburrido
nada que pueda resolver en este momento.

No existe aún
quien no me haya extrañado
al ocupar a otra por primera vez,
no existe quien haya recuperado
su sexualidad entera después de mí,
soy el fin de todas las cosas

El sometimiento es un molde de la muerte

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¿Cuántas veces
está permitido
llorar por lo mismo?

Pongamos los corpiños sobre la mesa
la compañía está sobrevaluada
iba a amar a alguien
pero me lo dejé para un poema.

Amar
eso que se dice amar,
una vez.
Al resto sólo los quise
para mí.

Nadie es profeta en su género

Otro caso de inseguridad 
Patricia González.
(Santos Locos, 2018)

viernes, 18 de octubre de 2019

Una mañana Manuel Vilas sacó todo el dinero del Planeta...


Una mañana Manuel Vilas sacó todo el dinero del Planeta.

Fue a las cajas de ahorro, fue a las compañías de seguros,
vendió su coche, anuló su plan de pensiones,
se lo llevó todo en efectivo, un buen fajo de billetes calientes.

Qué bien, dijo, qué fuerte, 
y todos los empleados y los directores querían disuadirle
pero Vilas tenía unas ganas infinitas de pasarlo bien.

Y luego se fue a ver enfermos,
a ver emigrantes, incluso se fue  a las cárceles.

Quería ser un santo espectacular, tenía esa marcha,
tenía esa gran ilusión.
Quería ser Cristo, Lenin, San Pablo,
quería ir más allá del orden, de la naturaleza y de la vida.



Recorrió la ciudad de Zaragoza repartiendo dinero.
En Conde de Aranda, dio mil euros a tres árabes,
que le besaron los pies, y las manos, y se arrodillaron.

En el barrio de Delicias, en la calle Barcelona, 
dio trescientos euros a una negra africana,
y ella quería comerle el sexo al buen Vilas,
pero Vilas dijo “no, nena, hoy soy un santo,
hoy soy San Vilas,
consérvate para tu marido, él te necesita,
y yo os bendigo; anda, nena, ve en paz”.

Y Vilas se echó a reír.

Fuego, qué fuego más grande,
y siguió repartiendo, a una vieja china
de un todo cien le dio seiscientos euros,
y la vieja le hizo una foto de diez millones de megapisels
y la amplió y la enmarco y la colgó
en mitad de su tienda con dos velas debajo.
A un vendedor de La Farola, ese  periódico
de los pobres, le dio ochocientos euros.
Y el vendedor se echó a llorar y ardía
como una vela en mitad de las catedrales antiguas.

Vilas quería ser un santo, tenía esa marcha.

Toda la mañana y toda la tarde estuvo quemando su dinero.

Miró la atmósfera y se estaban abriendo los palacios celestiales.

Estaba enamorado de sus semejantes.

Nunca vimos a nadie tan enamorado.

Amor. Poesía reunida. 1988-2010.
Manuel Vilas.
Visor, 2011.

jueves, 10 de octubre de 2019

"Cuando el niño era niño" (poema de Peter Handke)


Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.

Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
y echaba a correr de pronto,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?

Lo que veo oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?

Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, las judías,
el arroz con leche y la coliflor.
Ahora lo come todo y no por obligación.

Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, con suerte, solo en ocasiones.
Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.

Nada podía pensar de la nada,
y ahora se estremece ante a ella.

Cuando el niño era niño,
jugaba abstraído,
y ahora se concentra en cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño,
como alimento le bastaba una manzana y pan
y hoy sigue siendo así.

Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y aún sigue siendo así.
Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua
y aún sigue siendo así.

En cada montaña ansiaba
la montaña más alta
y en cada ciudad ansiaba
una ciudad aún mayor
y aún sigue siendo así.

En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado
como aún lo sigue estando,
Era tímido ante los extraños
y aún lo sigue siendo.
Esperaba la primera nieve
y aún la sigue esperando.

Cuando el niño era niño,
tiraba una vara como lanza contra un árbol,
y ésta aún sigue ahí, vibrando.

lunes, 7 de octubre de 2019

Despiece de LA LIRA DE LAS MASAS: Internet y la crisis de la ciudad letrada. Una aproximación a la poesía de los nativos digitales.

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Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros», la frase, atribuida a Cicerón, ha sido citada, irónicamente, en defensa de un hecho (la proliferación de un nuevo tipo de poesía, que logra vender miles de ejemplares) y un derecho (el de la expresión democrática, aunque esta se halle en la periferia de lo artístico)1. Defreds, el nombre literario de José Ángel Gómez, treintañero, es uno de aquellos poetas: autor de Casi sin querer, libro que, gracias al apoyo de internet y las redes sociales, ha vendido once ediciones y más de treinta mil ejemplares en un año. En una entrevista, en la que dice no estar seguro de considerarse poeta, resume esta situación así: «El mundo funciona de otra manera ahora, si hubiera llevado el manuscrito a una editorial me lo habrían quemado»2. Pero ¿a qué se refería Cicerón, y quién supo darle respuesta? El autor de las Catilinarias cuestionaba el auge de los llamados poetas neotéricos –un grupo de jóvenes despreocupados, entre los que se encontraban Catón, Cina, Licinio Calvo y Catulo–, que habían dejado de escribir centrados en la responsabilidad cívica y el estilo elevado, explorando, por vez primera, una voz urbana y personal: textos menores, nugae, bagatelas, en ese momento considerados un desafío a las buenas normas. (...)
Adaptando ciertos conceptos clave de Yuri Lotman4, sostenemos que en la semiosfera tradicional de la poesía española, hasta mediados de la primera década del siglo xxi, la frontera estaba representada por la institucionalización (los premios y la recepción en la prensa nacional) y su primer filtro era la publicación en papel (las editoriales de prestigio). (...)
la gramática de la poesía escrita y pensada para publicarse en papel, paulatinamente, fue perdiendo sentido desde que la autopromoción en la red supuso una visibilidad y una rentabilidad inéditas. A partir de dicho instante, en el campo literario español, se estableció un espacio de recodificación a través de un intercambio, de un diálogo –que ha sido muy favorable a los poetas emergentes, por cuestiones de representatividad social y rentabilidad económica– como constata la aceptación de esta producción en editoriales cada vez más grandes y en la prensa nacional. (...)

se puede afirmar que en la poesía española actual conviven, por lo menos, dos semioesferas que, necesariamente, proponen distintas dinámicas de sentido e, inevitablemente, de esa interacción, de ese conflicto, se establecerán nuevas fronteras. Por lo tanto, sostenemos que, como conclusión a un proceso con múltiples factores, se ha perdido la autonomía de lo poético (asociada convencionalmente al texto impreso), pero no por una propuesta artística, sino por una modificación radical de los modos de producción (y los efectos que estos cambios establecen en la sensibilidad y los intereses de autores y lectores). Y, quizá como el rasgo decisivo, el vivir externamente, de cara a lo público, que es lo que han normalizado internet y las redes sociales supone, para el siglo xxi, nada más y nada menos, que el equivalente y el reverso de lo que significó el descubrimiento del inconsciente a finales del XIX. (...)
 Resultado de imagen de LA LIRA DE LAS MASAS
es necesario recalcar la importancia de los poetas nativos digitales en una perspectiva diacrónica: su generación ha coincidido con las innovaciones tecnológicas más importantes para la difusión del pensamiento desde la imprenta de Gutenberg. Por consiguiente, es imprescindible aceptar que la crisis la tienen otros para interpretarlos, pero no ellos para producir. Debe tenerse en cuenta que siendo la cultura digital producto de la globalización, los poetas prosumidores guardan rasgos en común con sus pares en distintos continentes, estando, en ciertas ocasiones, en estrecho contacto con ellos. Y, como analizaremos luego, el punto compartido consiste en que los poetas nativos digitales, fuera de su ubicación e idioma, son los autores primitivos de una lírica transmedial (tan extrema como la de aquellos a los que Cicerón despectivamente llamara «Recitadores de Euforión»). (...)
en España, históricamente, por constricciones institucionales de orden religioso, la subjetividad individual ha estado condicionada por distintos poderes, al punto de que en sus letras no existió una voz fundacional, un poeta que –sea en la afirmación de Whitman o en la negación de Baudelaire– suponga la expresión de un individuo concreto, un trasunto de la ciudadanía (quizá esto no se dé hasta el surgimiento de Jaime Gil de Biedma, sin olvidar a Luis Cernuda como un sufriente precedente). (...)
De este modo, el conflicto y el reto que implica la irrupción de los poetas nativos digitales gira en torno al libro impreso y su centralidad en la ciudad letrada. La pugna abierta entre distintos grupos de poetas nativos digitales, que ha sido viva en las redes sociales, supone un enfrentamiento entre propuestas enfocadas al desarrollo de una poesía escrita para el libro y otra escrita para la lectura o representación pública (sea en vivo o en vídeo). Es decir, la confrontación entre una práctica tradicional de lectura (solitaria y silenciosa) y otra con primacía de lo social (con interacciones virtuales y masivas). Es decir, una manifestación del antagonismo entre la cultura de la escribalidad y la de la electronalidad (oralidad electrónica). (...)
la poesía española, en su conjunto como comunidad (distintas generaciones de inmigrantes y nativos digitales), viene aceptando una situación similar a la expresada en la célebre alegoría del cuento «Casa tomada» de Julio Cortázar: una atmósfera enrarecida e insostenible, en la que no queda ya lugar donde escapar. (...)
Fuera de nombres propios, todo este fenómeno, como no podría ser de otra manera, está lleno de paradojas. Mas estas múltiples contradicciones son también indicios de un periodo transicional. Así, entre los poetas nativos digitales, a la predominancia de la imagen virtual se opone el persistente anhelo de la publicación en papel; a la superficialidad y el apresuramiento, la ambición por consolidarse institucionalmente; a la precocidad y su elogio, la producción prolífica, efímera y desechable; a la autonomía de proyectos y la diversidad, el establecimiento de jerarquías mediáticas; al liderazgo femenino, la discriminación positiva y la instrumentalización patriarcal del cuerpo como objeto de deseo. Y, finalmente, en los rasgos que probablemente definan mejor cierto clima generacional común a estos autores, el ensimismamiento emocional, la frivolidad y la grandilocuencia contrastan con vivencias extendidas como la precariedad económica, el exilio y la angustia existencial. Sostenemos que el contundente éxito de los poetas nativos digitales en España se debe, fundamentalmente, a cierto desfase que no ha permitido establecer criterios óptimos y claros de renovación dentro del circuito cultural. (...)
El siglo xx finalizó con una institucionalidad literaria sin criterios definidos, deficientemente modernizada (centrada en la cultura como espectáculo, como en las efemérides y las celebraciones regionales, sin mayor renovación de discursos ni protagonistas). Por lo tanto, el inicio de la brecha entre la cultura letrada y la cultura digital estuvo en las deficiencias del propio sistema literario. En consecuencia, con respecto a la concepción tradicional de la cultura, el surgimiento de internet y las nuevas tecnologías supone, en efecto, simultáneamente un impase y una posibilidad. (...)
la irrupción de los poetas nativos digitales recuerda que, en algunos momentos, en determinados contextos, las condiciones del contrato entre el poeta y sus interlocutores fue renovado con éxito. En efecto, postulando actualizaciones del romanticismo, como en los casos del surrealismo y la poesía beatnik, las aproximaciones que alcanzaron mayor repercusión buscaron consolidar nuevas comunidades lectoras a través de la reivindicación de un habla diferenciada, propia y compartida, radicalmente opuesta a la de los sectores hegemónicos (...).
una audiencia capaz de reconocer e incorporar tales propuestas brindándoles un sentido histórico. Es decir, los poetas, sus intermediarios y su público se comprometieron como cómplices o compañeros de viaje. Mas este no fue el caso de la poesía en lengua española: dificultando la consolidación de una comunidad internacional de lectores, con la breve excepción del Modernismo, a lo largo del siglo xx, la poesía hispánica en su conjunto manifestó una inquietante falta de cohesión atribuible a una precariedad de condiciones editoriales y críticas (no solo por cuestiones comerciales: sus sociedades se encontraban, asimismo, a la zaga en cuanto a la investigación estética o científica). En consecuencia, sea por su pobreza, por su excesiva dependencia de instancias políticas o mercantiles, o por la búsqueda de una constante homologación a través de discursos internacionales, dicha situación impidió un diálogo adecuado entre los lectores a uno y otro lado del océano (lo que habría supuesto un incremento del mercado editorial del idioma), reafirmando sus diferencias históricas, pues las distintas tradiciones nacionales, tanto la española como las hispanoamericanas, se hallaban aisladas, ignoradas o sensiblemente reducidas en su complejidad y riqueza. (...)
Estas difíciles circunstancias configuran el entorno en el que surgen los poetas prosumidores, cuya aproximación a lo literario no pudo darse como resultado de un contacto con una cultura viva, por la lejanía o el rechazo que percibían en lo institucional. Por lo tanto, sus prácticas y sus obras intentan suplir esas carencias, esa falta de representatividad y diálogo, y lo hacen reconociendo que su imaginario también ha sido conformado por los medios de comunicación masiva (predominantemente anglosajones), con su agenda global, neorromántica y de entretenimiento. (...)
desde los años sesenta del pasado siglo, el medio editorial más grande e importante del idioma se desarrolló sin resolver serias deficiencias, implementadas en los tiempos de la dictadura. La principal de ellas fue, sin duda, la falta de apertura y renovación del mundo literario, siempre condicionado por prácticas antidemocráticas –ya disuasorias, manipulativas o demagógicas–, como el paternalismo, el clientelismo y la carencia de respeto hacia los sectores ciudadanos emergentes o sin vinculación política. Es decir, como gremio, las letras españolas fueron altamente permeables a la demagogia, el populismo mediático y la cultura del entretenimiento. (...)
Los poetas nativos digitales son aquellos jóvenes autores nacidos a partir de 1980, usuarios desde la infancia de las nuevas tecnologías (como videojuegos, teléfonos móviles y ordenadores) que, a pesar de ser prácticamente inéditos o tener circulación minoritaria en papel, publican habitualmente en formato electrónico, sea en blogs, en redes sociales como Facebook y Twitter o dentro de comunidades virtuales de su propia creación. (...)
A diferencia de otros momentos, en los que el poeta era ante todo un escritor, los poetas nativos digitales son prosumidores: productores y consumidores de textos (e imágenes) que mezclan, sin ningún tipo de prejuicios, afanes publicitarios y artísticos, el discurso público y lo íntimo, la actualidad política y lo lúdico, la individualidad y la máscara. Por lo tanto, resulta imprescindible tener en cuenta que la producción simbólica en la red, de la que la poesía es apenas un indicio, no está concebida para la contemplación o la reflexión, sino como algo para experimentar y compartir. (...)
A diferencia de otros momentos, en los que el poeta era ante todo un escritor, los poetas nativos digitales son prosumidores: productores y consumidores de textos (e imágenes) que mezclan, sin ningún tipo de prejuicios, afanes publicitarios y artísticos, el discurso público y lo íntimo, la actualidad política y lo lúdico, la individualidad y la máscara. Por lo tanto, resulta imprescindible tener en cuenta que la producción simbólica en la red, de la que la poesía es apenas un indicio, no está concebida para la contemplación o la reflexión, sino como algo para experimentar y compartir. (...)
Una generación nacida bajo el signo del cambio:
infoesfera y electronalidad Pero debe evitarse interpretar estos importantes cambios como una pérdida: gracias a la interactividad de internet, la pasividad asociada al consumidor es transformada en una actividad no solo lúdica, sino también creativa. La red es, por lo tanto, el espacio que mejor acoge la producción simbólica de aquellos individuos que, fruto de la transición demográfica, de otro modo no alcanzarían a manifestarse: la masificación mundial de la lectoescritura es un hecho irrefutable (como se comprueba actualmente con los cincuenta millones de teléfonos móviles que circulan solo en España). Esta inédita experiencia, vital y estética, de emisión y consumo simultáneos, es la que otorga a los nativos digitales, internacionalmente, un profundo sentido de pertenencia a un colectivo12. En consecuencia, las obras de los poetas nativos digitales suponen mucho más que un relevo generacional o una variación de estilo. Constituyen un indicio irrefutable del paso de la sociedad industrial a la sociedad de la información y, por lo tanto, implican cambios de infraestructura, del marco hermenéutico-epistemológico y de sensibilidad que, necesariamente, traen consigo una alteración del gusto literario. Esto es producto de un escenario inédito como el que plantea el mundo digital, contrapuesto a los entornos que generaron la civilización y la cultura como tradicionalmente las concebimos. (...)
Otra perspectiva para comprender este decisivo fenómeno estaría en el diagnóstico de Alvin Toffler en La Tercera Ola (1980), con respecto a la estrecha dependencia de las sociedades en relación a las innovaciones tecnológicas. Para Toffler, una ola agrupa las consecuencias biológicas, psicológicas, sociales y económicas que se desprenden de cada civilización. Estas olas son definidas a partir de las tecnologías de productividad usadas. Así, una tecnología de producción dominante modifica la organización social, creando canales de comunicación propios, lo que a su vez genera un nuevo sistema de valores. Por lo tanto, la importancia de la actual infoesfera (internet) es crucial, pues esta es la que entrelaza a la tecnoesfera (la tecnología digital) y la socioesfera (la sociedad virtual y el mundo real). (...)
nuevas formas de socialización han marcado, tanto formal como discursivamente, las características de la producción de los discursos literarios contemporáneos, sea en su vertiente impresa o electrónica. Algo que, hacia el año 2007, se puede constatar con la migración de la escritura desde los blogs (donde primaba lo textual y discursivo) hacia las páginas de Facebook (en las que predomina, como hemos señalado, la imagen, lo efímero y la creación de redes y comunidades). Una de las mutaciones más decisivas en este proceso, que marca el paso de la retórica literaria a la retórica de la identidad digital, sería aquella por la cual se fomenta y normaliza el proyectarse a sí mismo como producto: la primacía de la autorrepresentación13. Al igual que en el caso de otros prosumidores, la medida de aceptación de los escritores en internet (incitados a emitir, simultáneamente, no solo textos e imágenes, sino incluso un personaje) se define por el número de visitas a sus bitácoras o perfiles: los «Me gusta» de Facebook (que significan desde cortesía o agradecimiento hasta cierto compromiso), los comentarios a sus publicaciones virtuales y el poder de convocatoria de los eventos que autogestionan (los autores suelen estar muy relacionados con el circuito poético de bares y librerías). Entre la gratificación psicológica y la objetualización de la subjetividad, otro tipo de socialización resulta inevitable (desde la consagración de lo superficial y lo externo hasta la aceptación de lo efímero). (...)
Internet y la mutación del gusto literario Así, los poetas nativos digitales no siguen estricta o mayoritariamente los retos formales de la modernidad (y su pretensión de originalidad y ruptura), sino más bien tácticas asociativas y de promoción de índole publicitaria (buscando un posicionamiento mercantil, sin descartar el escándalo). La simplificación y la banalidad, en ciertos casos, de las propuestas se deben, recordémoslo, a que están hechas para una sociedad definida por esas mismas características. En consecuencia, la brecha que la irrupción de los nativos digitales crea con respecto a la cultura tradicional supone una ruptura sin confrontación, una disrupción tecnológica, favorable al asedio viral y el pragmatismo de la ética hacker. Como se aprecia, los poetas nativos digitales dominan y son la vanguardia en la interacción con las nuevas tecnologías, que será imprescindible para la producción simbólica en la era posindustrial (al punto de ser pioneros y fundadores de una transtextualidad digital). La brecha con las promociones previas ha surgido, no solo por voluntad de quiebre (la estrategia es claramente otra), sino fundamentalmente por ser formados por una educación y una socialización distintas, simultáneas a la asimilación cotidiana del mundo virtual desde su infancia. (...)
De este modo su producción simbólica, sus obras (que, como veremos, no son pocas ni insignificantes), construyen una transtextualidad que une la cultura digital con lo literario15. Entonces, quizá el primer paso para comprender el sentido de esta producción juvenil, esa infinita serie de personajes y eventos, sea aceptar que los autores en la red escriben desde una perspectiva nueva, en la que el valor de lo literario (lo sublime y lo formal) es residual o hasta resulta secundario: el núcleo del nuevo paradigma estaría en la interactividad misma. Ante todo, el prosumidor responde a una angustia posindustrial por destacarse, por vencer la pasividad y ser algo más que un consumidor. Es decir, lo decisivo sería la expresión espontánea y constante, la inmediatez y la repercusión obtenidas en una comunidad concreta, creada en tiempo real. (...)
Lo efímero y, en algunos casos, lo intrascendente (la superación definitiva del afán de eternidad como temporalidad impuesta por el cristianismo) son una mera consecuencia del cambio en las condiciones de producción. (...)
también resulta imprescindible reconocer el predominio en las redes de un tipo de lectura adolescente y/o sectaria, realizada no para interpretar asunto alguno sino para la identificación con el yo (emisor o sujeto lírico) y el entretenimiento (el espectáculo). Es decir, la apropiación de textos e imágenes con el propósito de reafirmar tanto identidades como discursos preconcebidos, diseñados y avalados por los medios masivos (como en los casos de una identidad juvenil o ciertas militancias). (...)
los poetas nativos digitales superaron ampliamente a sus mayores en cuanto a sus fines asociativos, pues estos, pese a sus propuestas, innovadoras y maduras, no construyeron una comunidad de lectores22. Una insuficiencia propiciada en gran medida por un afán de competitividad individual, aguardando un reconocimiento unánime por parte de las instituciones y el mercado. No sucedió así, pues carecieron de apoyo sustancial en las editoriales o en los medios (salvo el caso de aquellos autores que se trasladaron con éxito a la novela, optando por un medio mucho más popular que la poesía)23. Una situación que queda resumida en el emblemático caso DVD Ediciones y su cierre, después del inicio de la crisis económica. Estos poetas inmigrantes digitales, cuyas proyectos se asociaron a la diversidad y complejidad del discurso posmoderno, no resultaron suficientemente claros y atractivos como producto, y fueron rápidamente sustituidos en el interés de los medios corporativos, en su necesidad de promover propuestas noveles. (...)
los poetas nativos digitales superaron ampliamente a sus mayores en cuanto a sus fines asociativos, pues estos, pese a sus propuestas, innovadoras y maduras, no construyeron una comunidad de lectores22. Una insuficiencia propiciada en gran medida por un afán de competitividad individual, aguardando un reconocimiento unánime por parte de las instituciones y el mercado. No sucedió así, pues carecieron de apoyo sustancial en las editoriales o en los medios (salvo el caso de aquellos autores que se trasladaron con éxito a la novela, optando por un medio mucho más popular que la poesía)23. Una situación que queda resumida en el emblemático caso DVD Ediciones y su cierre, después del inicio de la crisis económica. Estos poetas inmigrantes digitales, cuyas proyectos se asociaron a la diversidad y complejidad del discurso posmoderno, no resultaron suficientemente claros y atractivos como producto, y fueron rápidamente sustituidos en el interés de los medios corporativos, en su necesidad de promover propuestas noveles. (...)
el éxito mercantil de los poetas milénials también puede explicarse a partir de la confluencia entre la sectorización de un consumo generacional y la necesidad de la simplificación de productos para acceder al mainstream. Es decir, el fenómeno de la infantilización de la cultura y la consagración corporativa de la estética adolescente. En la actualidad, cada vez quedan menos límites entre la niñez y la adultez, a lo cual responde la omnipresencia de las nuevas tecnologías como parte de la hegemonía comercial de lo audiovisual frente a lo escrito (tal como sostiene el ensayista Neil Postman). Un factor que resulta crucial para definir la identidad no por discursos (como el de las clases sociales), sino por sectores de consumo (como ejemplifica la mercantilización de la factoría Disney, cuya hegemonía coincide con el surgimiento de esta generación). De este modo, los valores de los nativos digitales, como milénials, en su inmensa mayoría y notablemente entre los que tienen más repercusión pública, son afines a la agenda de consumo neoliberal, pues nacieron y han sido formados en el consenso ideológico surgido después del 89, en el contexto de la globalización. (...)
los jóvenes poetas prosumidores, con el crucial apoyo de internet y las nuevas tecnologías, han sabido aprovechar, activa y conscientemente, la efebolatría que caracteriza a las sociedades posindustriales. Así, en contraste con la producción de sus inmediatos antecesores, en su discurso apreciamos una gran urgencia por posicionarse o ser reconocidos socialmente, expresada no solo en el mundo virtual, sino también en su relación con la institucionalidad cultural, la industria editorial y los medios masivos. Un afán que, con el fin de ampliar su poder de convocatoria, les exige simplificarse, atenuarse o enmascararse frente a sus interlocutores virtuales apostando, ante todo, por la carta de la empatía generacional. (...)
Por lo tanto, sus textos, imágenes y eventos proponen, fundamentalmente, una aproximación vivencial, vitalista, volátil e inconclusa, que deja atrás tanto la seriedad de lo intelectual como el rigor de la objetividad científica, trasgrediendo sin complejos los límites entre alta y baja cultura, entre lo artístico y el entretenimiento, entre lo privado y lo público. (...)
debe tenerse en cuenta que internet es fundamentalmente un espejo: sus páginas más visitadas reproducen los valores y el tono que caracterizan a una determinada sociedad. En España esto supone, en cuanto a lo literario y lo artístico, una producción dentro del sistema económico capitalista y cuya impronta cultural es profundamente conservadora, estando ligada al sistema de premios, lo institucional, las subvenciones, el espectáculo y lo mediático corporativo. (...)
Resultado de imagen de la lira de las masas 
Sin embargo, desde una perspectiva epistemológica, el elemento decisivo que enfrenta el lector en la red quizá sea la sobreabundancia de información; un alud de datos imposible de procesar y que, pese al abotagamiento, crea una expectación permanente. Este aumento exponencial de información y estímulos46 afecta a la memoria, sea definida como facultad receptiva o noción cultural. Un cambio de sensibilidad que ya se reconoce en los jóvenes, tanto en su infinita curiosidad e impaciencia como en su reticencia ante la aparente redundancia de comprar un libro físico, si el texto está disponible gratis en formato digital. (...) La producción de los poetas nativos digitales se caracteriza, como se ha visto, por una necesidad de expandir los límites del lenguaje literario, desde la temática hasta el estilo, tras la crisis epistemológica y social generalizada del fin de siglo y el influjo de las nuevas tecnologías. Este afán de renovación formal –que puede ser tanto una ampliación iconográfica como una simplificación textual– responde a su vez a la influencia de una diversidad de tradiciones y modelos de escritura, en concordancia con una pluralidad posnacional: se puede señalar, en el caso español, el particular abandono de la escritura isosilábica, por el auge del verso libre y el versículo (relacionado, en gran medida, con una escritura directamente realizada para soportes electrónicos). Dichos textos expresan, por consiguiente, una búsqueda de nuevos recursos expresivos y formatos, a la que la magnitud de cambios que supone la revolución tecnológica confiere antecedentes, paralelos y justificaciones históricas. (...)
 El narcisismo, el distanciamiento emocional o cierta indignación, siendo experiencias generacionales decisivas, se manifiestan con contundencia como temáticas predominantes. Así, muchos de los textos de los poetas jóvenes que circulan en la red se caracterizan por ser de tono menor, aparentemente ligeros e insustanciales, centrados en la recreación narcisista de un conflicto individual o en la narración de situaciones decadentes (un expresionismo adolescente). Por lo tanto, proliferan escenarios y personajes propios de la alienación y el desvanecimiento afectivo de la sociedad posindustrial (soledad, incomunicación, aburrimiento, fragilidad anímica, etcétera)48. Experiencias y emociones que se viven y exponen pública y procazmente, como un desafío, en un devenir constante de textos breves e imágenes (...).
Y es que, de forma insospechada, el influjo de las redes sociales y la hegemonía de la actualidad nos hace regresar a un modelo de comunicación secular, en el que prima la oralidad y en el que no existe diferencia entre el emisor y el receptor, cobrando relevancia el «nosotros» de la identidad comunal. Es decir, la interactividad y la inmediatez de internet impiden el establecimiento de un yo y un tú jerárquicos, que fueron los que articularon la transmisión del logos occidental, esencial para la innovación técnica y científica (...).
Significativamente, ese en apariencia inusitado afán de espiritualidad está emparentado también con aquel estado nuevo de conciencia que impone la constante navegación por internet: la desorientación, el flow, el abotagamiento. Y resulta pertinente que el medio preferido para estas manifestaciones extáticas (o seudo epifanías) sea Facebook, pues dicha red social es, ante todo, una infatigable máquina creadora de analogías (ritmos y símbolos en infinita sucesión). (...)
La lira de las masas: 
Internet y la crisis de la ciudad letrada. 
Una aproximación a la poesía de los nativos digitales 
Martín Rodríguez-Gaona
(Voces / Ensayo nº 276)