ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


martes, 11 de diciembre de 2018

ASPIRACIONES DE LA CLASE MEDIA (Brenda Ríos)

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Ayer devoré en unas horas este poemario de Brenda Ríos y pensé, qué menos, intentar contribuir a propagarlo desde mis modestos púlpitos de palpitación. Sin embargo, luego recordé que Ariadna G. García ya había publicado una reseña muy completa en la revista Oculta Lit que prefiero compartir desde aquí con ustedes junto con algún poema seleccionado por mí y, sobre todo, mi recomendación apasionada:
DOMINGO
no tiene nada de malo comer
sobre el fregadero,
mirando por la ventana el edificio de enfrente.
por fin han quitado el anuncio de Se vende.
caen las plantas sobre los balcones de ese edificio
más limpio y grande sin el anuncio ese.
nada tiene de malo
haber esperado años el ascenso que nunca se dio
ni de haber intentado amar a 553 mujeres
para ser exacto
lo que importa es que el intento y que llamaste y
mandaste mensajes y estuviste ahí cuando
llamaban ebrias en la madrugada
pidiéndote que pasaras por ellas o las recibieras en tu casa
y decías a todas, las 553, sí, acá te espero o voy por ti
nada tiene de malo que llames los domingos a tus dos únicos amigos
para ir al cine
pero ellos no pueden, nunca pueden,
fueron comidos por el hermoso sistema de los hijos
un sistema perfecto si lo piensas:
durante años los llevan a partidos de futbol, escuela, fiestas,
y durante años los verán partir a la universidad y a una ciudad
con mejores empleos
donde conocerán a alguien y tendrán hijos a quien llevar a los partidos, la escuela, y así…
pero por ahora los hijos son pequeños y tus amigos no pueden dejarlos de mirar un segundo
por si se caen de la cuna
o se meten algo a la boca,
o si se golpean entre ellos
porque aún no saben qué está bien y qué no

y tú te quedas sin ir al cine
comiendo en el fregadero
algún bocado del refrigerador

y piensas en las 553 oportunidades de haber sido ellos y de tener tus propios hijos
y una chica en casa que odiara las películas que ves
pero te soportara amablemente
porque te enseñaron que amar es soportar con amabilidad,
a tus padres les funcionó.

pero no, algo no salió como debías ser y
comes mirando por la ventana
imaginas el regateo de los nuevos propietarios con la inmobiliaria
imaginas que a su vez pondrán cortinas blancas como todos
y flores en el balcón como todos
y saldrán en dos autos a las 8:15 como todos
y regresarán por la noche, ya oscuro,
cansados y satisfechos de ese cansancio pues pudieron comprar ese departamento
en una buena calle
sin pensar en el futuro
como todos
porque pensar no ayuda en la resistencia
en la capa fría de las mañanas,
en las compras del súper los lunes en la noche
en salir al cine, a cenar, sólo para imaginar que no sólo se trabaja
pero es así: solo se trabaja
y ves pasar los años donde siempre
sin haber recibido el ascenso
comiendo el pollo frío o la pizza del día anterior
llenándote la cabeza con toda la claridad posible.

ORDEN DEL DÍA
Los hombres que quise se llevaron todo.
El dinero, los libros, lo que yo era.
Con la cuenta vacía, la casa vacía, los ojos vacíos
regresé y cerré la puerta.
No había modo de salir.

Grité por días pero no hubo nadie.
Me doblé del agotamiento.
El cielo cambió de color y ahí estaba yo
olvidando quién fui
recordando quién fui
todo a la vez en extrema confusión.

Qué difíciles tiempos para ser una,
para hacerse, para contarse, para darse.
Qué terribles días para sanar
y enfermar de nuevo
el ardor, la fiebre, la palabra dar.

Había un muchacho en la piscina,
era hermoso.
Entraba al agua y el mundo quedaba suspendido
no podía dejar de verlo
puro músculo, piel tensa, casi podía tocarlo con los ojos
las perlas del agua lo cubrían
como un collar extra grande, perlas transparentes,
parecía que una mujer le había llorado encima
con lentitud y pereza, lánguidas lágrimas
un traje traslúcido que servía para no
hundirse.

Él era agua bebiendo el agua de la piscina,
él era fuerza
y yo, a dos carriles de él,
me sometía.

Mis pies estaban pegados al azulejo
del fondo
mis ojos querían amarlo
entrar en él
verlo dormir
pero recordé quién era yo
noté quién era él
y mi casa vacía se hizo presente.

Yo era la casa sin muebles,
él era la abundancia, las uvas, el pan, el queso, la miel, la mantequilla,
nada quedó para mí
pues los hombres que quise y quise mucho,
se llevaron todo.
Mi casa sufrió un incendio.
Yo soy las cenizas.
ESCUDO
En el amor cometía siempre
la tontería de pensar
total, ¿qué tengo que perder?
pero perdía y perdía mucho
tanto así que en una ocasión
decidí no mover un dedo
y contuve mi ejército de amor
que es mi cuerpo
lo dejé en reposo
sin respirar
hasta que la bestia pasara
sin dañarme
pero no, no fue igual
INTERRUPCIÓN
No importa la hora en que llame tu madre
siempre será inoportuna,
he dejado la carne en la sartén,
estoy con un amigo
me estaba bañando y salí empapada a contestar

qué fortuna el amor materno
el hilo sangriento que une
una persona pegada a otra de por vida
sin importar la hora,
la ciudad
el cambio de horario,
llamará, llamará y tú pasmado
reconociendo el número
con el cuerpo escurriendo
atinas a decir,
discúlpame, te marco luego,
estoy a la mitad de algo

qué barato el amor del hijo:
uno es lanzado a vivir
pero no esperan que flotemos por inercia
hay que morder el hilo de sangre
hay que comer de vez en cuando esos márgenes de la cuerda,
manguera siniestra
hay que agradecer porque pudimos haber sido asfixiados
a los dos, tres años cuando por vivir hacíamos de todo: gritos, pataletas
y míranos ahora,
no queremos dar el crédito de la vida,
porque a final de cuentas ¿qué?
respiramos a mitad de algo, y cuando íbamos a ser felices
nos interrumpen 
COSAS QUE HIERVEN
no tuve hijos
tampoco duré más de cuatro meses en un empleo;
cansancio por lo mecánico
justificaba.
lo de los hijos parecía algo así:
el acto de cuidar no es para todos
y hay que cuidar por mucho tiempo
aun si uno tiene hambre o sueño
hay que cuidar

me senté en la arena hirviente a mirar el mar
eso hice. eso hice mucho, mucho tiempo.
al caer la tarde llegaba a casa y listo,
tomaba un café hirviente
un sandwich plano
y miraba algo en la tele antes de dormir.

la vida pasa, me decían.
mientras sudaba a mares mirando el mar
agua que regresa ahí mismo
perdía peso mirando el mar
el calor es un hijo propio

las barcas de los pescadores están a unos 300 metros
de la orilla y ellos también contemplan el mar
esperan
y con esa espera llegará el alimento

días, noches, días, noches
hermosas y repetitivas
como rutinas de oficina

incluso hay sombras de ojos que asemejan el color del mar
o de una alberca
colores para labios como puestas de sol rojizas
eso lo saben las secretarias, aun las de nuevo ingreso:
traen un mar en la cara, una puesta de sol tímida:
sirenas sonrientes, conocedoras de atajos administrativos
sonríen, sonríen, mastican con la boca abierta
así, hasta que se jubilan,
y se irán a pasar su tiempo de abuelas
limpias de la cara
en casa, haciendo los complicados guisos que el trabajo no les permitía hacer;

miro el mar y él me mira de vuelta
podemos estar así horas
nos gustamos, nos caemos bien
no tenemos que hablar
sólo vernos
comprender que su cuerpo está ahí hecho de agua
justo, cierto, extenso, como el mío
y ambos hervimos, como agua para té,
a punto de hacer explotar la tapa de la olla.

Aspiraciones de la clase media.
Brenda Ríos.
Ediciones Liliputienses, 2018. 

domingo, 9 de diciembre de 2018

ALAMEDA 39 (Revista de poesía): La huella beat (número 4º)


Alameda 39 es una revista de poesía dirigida por Gema Estudillo y Uberto Stabile que felizmente ya ha alcanzado su cuarto número (enhorabuena), dedicado en este caso a explorar la huella beat en la poesía actual a ambos lados del Atlántico.
Así, encontramos interesantes artículos de autores tan destacados como Alexis Díaz Pimienta, Juan Carlos Usó, Indran Aminthanayagam o Antonio Orihuela y traducciones de José Luis Piquero o del propio Uberto Stabile. 
Cierran el número poemas de Luci Romero, Ana Patricia Moya, Javier Dámaso o Víctor Peña Dacosta, este humilde servidor de ustedes, que se permite dejar una muestra junto con la recomendación de que lo antes posible se hagan con este y/o el resto de números de Alameda 39








lunes, 12 de noviembre de 2018

La bala perdida: William Burroughs en Plasencia

 

La Moderna es una de las editoriales más interesantes de los últimos tiempos. 
El miércoles 14 de noviembre a las 20 de la tarde su editor David Matías y el ínclito Urbano Pérez presentarán en La Puerta de Tannhauser de Plasencia La bala perdida: William Burroughs en México.
No se lo pierdan.

martes, 23 de octubre de 2018

Presentación en Plasencia de LA PIEL CADUCA de Lucía Marín


El próximo viernes 26 de octubre se presenta en Plasencia La piel caduca, un estupendo libro de relatos de Lucía Marín, avalado por el gran Paco Najaro y su editorial, RIL Ediciones.

martes, 9 de octubre de 2018

CONTRA LA IZQUIERDA: para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI.

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La colección de mini-ensayos o panfletos agrupada en la colección Nuevos Cuadernos Anagrama es espectacular. Desde el primer número, El secreto y no, de Claudio Magris, hasta el análisis de Schopenhauer por parte de Houellebecq y pasando por la crónica de la inmigración y el ascenso de la extrema derecha en Calais de Emmanuel Carrère. Tampoco puedo dejar de resaltar La conjura de los irresponsables de Jordi Amat, una autopsia exacta de las causas del Procès que ya despiezamos y compartimos en esta entrada de mi blog.

Pero mi preferido hasta el momento es este "ensayino" de Jordi Gracia: Contra la izquierda. Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI. Comparto a continuación algunas de las citas que más me han sacudido, gustado o sorprendido y reitero mi recomendación para que los lectores de este blog se hagan con este y otros títulos de la colección, como los citados previamente o los de Rafael Chirbes (El año que nevó en Valencia) o David Trueba (La tiranía sin tiranos).

El único fantasma que hoy recorre Europa es el desengaño ante una izquierda sin respuesta ideológica a los desastres del presente. (...) La socialdemocracia se ha mimetizado con la derecha y ha dilapidado la expectativa de ser alternativa real, y el lastre paleorrevolucionario de la nueva izquierda no seduce a mayorías suficientes. La izquierda parece sonámbula, pero no lo está en la calle ni en las casas. (...)
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LO QUE NO ES DE IZQUIERDAS 
Ser de izquierdas era antes relativamente sencillo (...). Pero ese mundo desapareció tras la crisis económica de 2008 y todavía no parece asentado el vendaval de cambios que ha sacudido esta sociedad. (...) a ella le han afectado por partida doble la decadencia de un partido socialista desahuciado y la aparición de una nueva izquierda tentadora y atrevida, pero también inconsistente y parlanchina. (...) No es de izquierdas obviar educadamente que la discriminación de género más salvaje de Occidente arranca de los confesionarios y las escuelas religiosas.
Tampoco es de izquierdas pedir y defender lo imposible porque esa retórica abona la perpetuación del orden fundamental; (...) No es de izquierdas descalificar cuarenta años de democracia sin señalar las culpas de las generaciones posteriores (la mía, entre ellas). No es de izquierdas creer que las élites arruinaron los sueños de la izquierda durante la Transición; no es de izquierdas arrojar hoy a aquel pasado las culpas del presente, porque es un fraude intelectual. Casi nadie supo hacer mejor entonces las cosas y tampoco después. (...)
Tanto el movimiento feminista como el movimiento ecologista son paradigmas de éxito de la izquierda. Han logrado instalar en el programa global del neoliberalismo a los que fueron causas emprendidas por vanguardias minoritarias y a menudo caricaturizadas; (...)
A pesar de las tamborradas de la izquierda en Cataluña, me temo que tampoco es de izquierdas ser independentista. El procés ha llevado a la izquierda al colapso porque ha respondido a las movilizaciones populares sumándose acríticamente a ellas. A la izquierda le ha sobrado inercia revoltosa y le ha faltado coraje para oponerse a un discurso de fondo insolidario y antiguo; ha aceptado la caricatura de una España reducida a los despachos del poder conservador y no ha encontrado el momento para promover la discusión sobre por qué, contra qué, a cambio de qué y a qué precio se aspira a ese destino redentor. No ha planteado siquiera el debate de la legitimidad ideológica o se ha acobardado al abordarlo. La nueva izquierda ha creído de forma oportunista y táctica que sus banderas no podían faltar entre las banderas callejeras del independentismo. Ha sido el síntoma más flagrante (...) de su debilidad argumental y de la pobreza de su idea de solidaridad y cohesión social, de su olvido de las clases trabajadoras inmigradas a lo largo de todo el siglo, y no ha sido de izquierdas tampoco su adopción de un relato ajeno y tácitamente supremacista. (...)
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POR UNA IZQUIERA IRÓNICA  
(...) la zona de confort dejó de existir para la izquierda incluso antes de la crisis de 2008. Su volatilidad ideológica ha hecho surfear al socialismo en un precario equilibrio, mientras el oportunismo de la nueva izquierda ha atronado con soluciones categóricas y a menudo impracticables. (...) La socialdemocracia acentúa su conservadurismo como solución mecánica y la nueva izquierda acentúa artificialmente su radicalismo. (...)
Posiblemente el reformismo más exigente empieza por la conciencia de la invulnerabilidad del capitalismo, de su blindaje formidable y de su infinita capacidad mutante. (...) prefiero la defensa irónica de una causa perdida en la que no todo está perdido, donde lo real no es una fatalidad pero tampoco lo es la enmienda de lo real. (...) Para hacerse visible y audible en el mercado mediático, necesitó reactivar los viejos eslóganes y el radicalismo teórico de otros tiempos, en España y fuera de España. La estrategia funcionó y fue capaz de atraer a multitud de ciudadanos. Con un discurso libresco y arqueológico, reactivó la conciencia de la injusticia y de la desigualdad y puso contra las cuerdas a una socialdemocracia desmejorada y dócil con la depauperación de las clases medias.
Ese fue un mérito objetivo de la izquierda nueva, pero hoy todo aquello está ya amortizado. Esa clase media degradada hará lo que sea para proteger o recuperar su reciente ascenso social, sin pensar por asomo en ruptura alguna ni nada semejante. (...)
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No hay ya batalla entre iguales porque la izquierda es también capitalista. (...) Su renuncia a objetivos macrosociales concentra la energía para combatir microdesgracias pandémicas. Esa es una izquierda posible, posibilista, limitada y necesaria, sin soflamas que la hagan vivir en falso, soñar en falso, sentir en falso, gesticular en falso. (...) La urgencia de lo real le exige a la izquierda prudencia y pragmatismo para reparar las averías de un sistema que ni puede ni sabe cómo reemplazar. (...)
Y aunque algunos líderes se nutran de pantalones y camisas en el Carrefour (...) sus votantes naturales podrían vender a la madre por unos Levi´s como los míos. (...) 
Que el discurso de la izquierda sea eficaz pasa por asumir sin vergüenza el fracaso y el horror de las utopías y aclimatar las expectativas a la realidad de un Occidente rico y a la vez saturado de desigualdades atroces (...). Alimentar una expectativa retrorrevolucionaria es la tumba de la izquierda y garantiza su debilidad crónica. (...) El discurso redentor es letal para la izquierda porque todo el mundo sabe que no hay redención alguna. Quizá incluso ser de izquierdas empieza hoy por no parecer de izquierdas, mientras que la exhibición de izquierdismo se parece mucho a la nostalgia (...).
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En cuanto la izquierda oye un eslogan hímnico o la cantinela de turno de la revolución, en cuanto asoma la coreografía de una movilización estudiantil, sale disparada pavlovianamente a su encuentro y corea con el viejo fervor las consignas de la memoria. (...) No produce otra respuesta que el ensimismamiento gratificante y la nostalgia autocompasiva de un pasado que no existe fuera de la memoria sentimental, fuera de los libros de historia, fuera de las discotecas o cedetecas de padres con alopecia peleona y edad avanzada. (...)
 
A veces parece que la izquierda occidental no ha entendido que es una izquierda burguesa que aspira antes que nada a preservar su estatus. (...) Si la izquierda burguesa es egoísta no es solo porque quiera preservar lo suyo, sino porque la clase baja le suscita culpa y la clase alta, rencor o desprecio. (...)
La izquierda acusa ahora la mala conciencia de saberse burguesa, culpable de sus gustos y sus consumos, y a cambio sobrelleva la penitencia impagable de encajar imperturbablemente victorias morales con sus correspondientes derrotas reales. Seguimos coreando no nos moverán, seguimos repitiendo contra toda evidencia no pasarán, o incluso nos creemos de veras que es la unión la que hace la fuerza y lo coreamos a coro. Pero todo desprende el aire antiguo de una obra del viejo teatro de la lucha obrera sin lucha y sin obreros. (...)
Condenar la Transición como contrafigura grotesca de una República mitificada tampoco es producto del conocimiento histórico ni del deber de contar la verdad. (...) Sacralizar la Transición infantiliza aquel proceso tanto como impugnarla. (...)
Lo que de veras encadenó aquel candado fue la continuidad institucional, política, cultural y jurídica del franquismo. (...) Han olvidado la sórdida cultura política del país que fuimos, han olvidad el tutelaje de un ejército presto a tomarse la revancha por la prematura (sic) muerte de Franco, han olvidado que la mayoría de la población fue pasivamente franquista y que una masiva minoría fue convencidamente franquista. (...) Esa izquierda demuestra su incapacidad para entender que España era un país estructural, moral y políticamente subdesarrollado y sin la menor cultura democrática. (...)
 
Momificar idealmente la Segunda República es una superstición más de la izquierda contemporánea, y otro indicio de la pandemia de autoengaño. (...) Me parece que prefiero una izquierda sin mitos y sin héroes, porque ambos suelen llevar dentro alguna forma interesada de falacia. (...)
La agitación callejera o la agitación verbal sacuden a los medios pero solo movilizan a sectores previamente movilizados, a veces por edad y por biografía, a veces por convicción juvenil. (...)
La realidad se ha movido a toda velocidad, pero los socialistas no. (...) Los cambios sociales, la crisis, la emergencia de la nueva izquierda y la conciencia democrática de las nuevas generaciones han dejado a la socialdemocracia clavada en el centro ideológico, con una inquietante propensión al centroderecha. (...)
Tuvieron razón hace cuarenta años al redirigir hacia el centro al socialismo, que llegaba descamisado desde los años setenta; tendrían razón hoy sus nuevos líderes al redirigir hacia la izquierda a su propio partido, de acuerdo con las nuevas reglas de juego, de acuerdo con las nuevas demandas sociales y hasta de acuerdo con la plena madurez de una democracia ya nada juvenil. (...)
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POR UNA IZQUIERDA PESIMISTA 
La credibilidad de la izquierda se ha ido a la mierda porque ha vivido ensimismada en una especie de planeta paralelo nutrido de la modesta opulencia de las clases medias y de la ilusión contradictoria de derogar el orden que ellas mismas han crecido. (...) domesticada no por los poderes financieros y bancarios sino por su propia falta de honradez a la hora de ofrecerse como poder real y alternativo. (...) 
POR UNA IZQUIERDA RECELOSA 
La izquierda parece más cautiva de la combatividad dialéctica y airada que de la definición precisa de lo urgente. Sucumbe a eslóganes, mensajes liposuccionados, ideas planchadas para su reproductibilidad indefinidamente reenviada por mensajería caliente. Pero es una ruta atolondrada e irreflexiva, y quizá es el camino menos útil para recuperar una credibilidad suficiente más allá de los propios círculos convencidos: tiendo a creer que, en lugar de incluir a ciudadanos, los excluye. (...)
La izquierda todavía puede explorar el espacio de la distancia crítica y la desentimentalización, sin renunciar a la rebelión racional y práctica contra la desigualdad. (...) Subsisten aquellos en quienes prevaleció la reflexión disidente y la insumisión a la doctrina partidista. De ahí que la memoria de los perdedores natos sea mucho más potente y estimulante, como (...) Antonio Gramsci, Rosa Luxemburgo o Walter Benjamin. (...)
En la práctica, el ruido mediático es conservador. Lo convierte todo en irrelevante y esconde lo estructural tras la mensajería frenética. Fomentar la agitación en la red es indispnesable para la visibilidad guerrillera de la izquierda, pero puede contribuir tamibén a su corrosión. A la derecha le conviene el bullicio en los medios y la histeria comunicativa, porque desjerarquiza e invisibiliza lo fundamental en favor de lo accesorio y provocador. (...)
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No estoy seguro de que la hiperactividad nerviosa de las redes contribuya a consolidar una columna vertebral crítica, segura de sus prioridades, abstraída del runrún. (...) La inyección de mensajes estructurales, la renuncia a la rebatiña de patio vecinal y hasta la relativa inhibición podrían ayudar a la izquierda a dejar de funcionar como involuntario salvavidas de la derecha. (...)
Por eso a veces pienso que ser de izquierdas hoy es más complicado que antes, y también más contradictorio y necesariamente irónico. (...) Ser de izquierdas es aborrecer amistosamente las gracias y paradojas de Zizek para que sus gracias y paradojas no sean lo único que quede de Zizek. (...) ser de izquierdas es interiorizar a la vez el entusiasmo y el recelo ante las redes sociales, con su paradójico efecto de retracción sociofóbica y autoexplotación esclavista, de acuerdo con César Rendueles y Remedios Zafra; ser de izquierdas es llorar con las emociones de Juan Marsé porque la derrota no salvó a los vencidos de sus propias flaquezas morales, y ser de izquierdas es encontrar en la fragilidad de las emociones la fortaleza de la resistencia, como en las novelas de Marta Sanz (...). 
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POR UNA IZQUIERDA DEL SIGLO XXI 
(...) El agujero negro de las izquierdas sigue estando dentro de las mismas izquierdas, y no fuera; su agujero negro se lo han fabricado ellas y no la combinación diabólica de poderes mediáticos y conspiraciones político-empresariales (...). Su agujero negro está hecho del descrédito ante sí misma y la desconfianza hacia su propio poder como discurso racional, disciplina crítica e instrumento político. (...)
¿Por qué es tan poco ágil la respuesta del centroizquierda ante el espectáculo más sórdido que ha dado la derecha española desde los tiempos aznaristas de su empatía neofranquista? (...) ¿Qué se ha roto para que la socialdemocracia tolere el lenguaje fósil de la derecha cuando la derecha está en el pozo más hondo de su descrédito intelectual y moral? (...)
O la izquierda es pragmática, irónica, recelosa y pesimista o seguirá siendo el auxiliar de campo de la derecha real, estable, imperturbable y optimista. 
CONTRA LA IZQUIERDA:
Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI.
Jordi Gracia.
Nuevos Cuadernos Anagrama

domingo, 7 de octubre de 2018

LA NOCHE DE LA PISTOLA (David Carr)

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Para un adicto, la elección entre la cordura y el caos, a veces, es un rompecabezas. (...)
El meme de la degradación seguida de la salvación es un recurso tradicional, pero ¿transmite la complejidad de lo que realmente sucedió? A todo el mundo le contamos lo que necesita saber, incluyendo a uno mismo. En Notas del subsuelo, Fiódor Dostoievski explica que el recuerdo -incluso la memora- es fungible y que, a menudo, deja fuera verdaes atroces. Escribe: “El hombre está obligado a mentir sobre sí mismo”. (...) La gente recuerda más a menudo lo que puede soportar que lo que fue en realidad. (...)

Ser drogadicto es ser una especie de acróbata cognitivo. Difundes versiones de ti, y das a cada persona la verdad que necesita oír -la que necesitas tú, en realidad- para mantenerlos a cierta distancia. (...)
La adicción, que Oliver Sacks define como “una forma de catatonia autoinducida, una acción repetitiva y rayana en la histeria”, es un poco obsesiva. (...) Yo bebía y me drogaba por el mismo motivo que un niño de cuatro años da vueltas sin parar hasta que se marea: porque me gusta sentirme de otra forma. (...)

Todos los drogadictos se forman en el crisol del recuerdo de esa primera vez. Incluso cuando se atenúan las endorfinas, el recuerdo está ahí. Y empieza la búsqueda, a veces durante horas, a veces durante días; en mi caso, durante años seguidos. (...)
Con tratamiento o sin él, seguía viviendo conforme al credo de Emerson: moderación en todas las cosas, especialmente en la moderación. (...)

Nos decimos que mentimos para proteger a otros, pero lo normal es que el yo salga muy bien parado en el proceso. (...)

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La trayectoria del adicto es ya tan cercana y conocida como una película navideña: la infancia compleja, la degradación, la epifanía, la recaída, la redención definitiva. Los drogadictos muertos no dejan ningún rastro esperanzador, de manera que su narrativa la escriben personas capaces de ir a la televisión y actuar como charlatanes y aprovechar su humillación. (...)
El comienzo de la edad adulta es un proceso natural y paulatino. Nadie se despierta un día y decide: “(...) voy a apartar para siempre las cosas infantiles y empezar a recortar cupones para Wallmart”. (...) Pero ser un adicto significa no hacerse nunca a la idea de que se es adulto. (...) Si uno pretende avergonzarse lo meos posible y, al mismo tiempo, mantener apartada la madurez, necesita pensar que las actividades adultas son cosa de tontos, de pesados cuya idea de una noche loca es jugar al póquer con cuartos de dólar y beberse seis cervezas importadas antes de ver un rato de tele e irse a la cama. (...)

Uno no puede volverse normal a base de fingir que lo es. (...)

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Tuvimos unas peleas épicas. Empecé -y no hay eufemismo posible para decirlo- a pegarle.
Siempre me acordé de que la había pegado -enrojecía de vergüenza cada vez que lo pensaba-, pero me decía a mí mismo que siempre había sido en respuesta a alguna provocación física por su parte. Cuando volví a verla, supe, sin pensármelo un instante, que era mentira. (...)

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Si queremos saber cómo sería el infierno en la tierra para un drogadicto, podríamos crear una isla, llenarla de yonquis y luego soltar entre ellos un poco, no mucho, de sus sustancias preferidas. (...)
Eso del fruto de mis entrañas nunca me impresionó demasiado. Nunca he querido a mis hijas porque sean mías. Sería el padre adoptivo perfecto, quitando unos cuantos defectos un poco grandes. Me gustan los niños, me parecen fascinantes, y los aspectos de procedencia y la genealogía no me interesan en absoluto. Mis hijas fueron mías mediante una serie de actos de conocimiento público, y cuando más adelante, se puso en tela de juicio mi paternidad, me dio igual. No importaba lo que dijeran las pruebas. Sabía que eran mías porque se habían apoderado a pasitos de mi alma.
(...)
Parte del problema de la verdadera rehabilitación es que el adicto está atrapado en la misma retórica que cuando tenía recaídas constantes. (...) El toxicómano comparte el escepticismo de quienes lo observan. En parte, por motivos prácticos -tiene que completar la dura tarea de permanecer sobrio-, pero en parte también por algo místico. Unos tipos que parecía que estaban estupendamente (...) eran los que se tiraban desde un puente, se pegaban un tiro en la boca, sufrían una sobredosis. (...) La característica fundamental de alguien que quiere superar la adicción, o cualquier otro problema crónico de salud, es que está bien hasta que deja de estarlo.
A una persona normal eso puede parecerle completamente incomprensible. (...) Pero al adicto también le resulta desconcertante la gente normal. He visto a persona que se bebían una copa y media de vino y rechazaban el resto. ¿Qué sentido tiene eso?
La gente normal, los que no son borrachos ni drogadictos, cuando beben demasiado, tienen una resaca espantosa y deciden no volver a hacerlo. Y no lo hacen. Un adicto decide que ha habido algún problema con su técnica o con las proporciones. (...) todas las noches llenas de desperación y añoranza, seugidas de mañanas humillantes y agitadas, con juramentos salvajes de que nunca volverá a ocurrir. Pero ocurrirá. (...)

Pese a todos los avances que estaba logrando con mi familia y mi vida profesional, el infractor, el drogadicto, acechaba todavía en mi interior e intentaba tomar el control. Y ese sentimiento de ser un fraude es una pendiente tóxica y resbaladiza, que pone en peligro todo lo demás. Acudí a la consulta de Barb y le dije que quería ser el hombre que estaba fingiendo ser. 

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Tendemos a sentirnos indignos de las cosas buenas que encontramos en la vida, quizá porque, en nuestros momentos más oscuros, son muchas más de la que pensamos que merecemos. Tal vez parezca un poco exagerado, mucha jerga psicológica para un asunto que, en realidad, es blanco y negro -hay algunas personas, en realidad millones, que no deberían consumir jamás sustancias psicoactivas-, pero ¿cómo explicar, si no, que sean tan habituales las recaídas en personas que llevan sobrias diez años o más? Tal vez no tiene que ver con imperativos freudianos, sino con algo más sencillo: el hecho de que los seres humanos tienen tendencia a olvidar. Podría decirse que tuve un lapsus de memoria. 
(...)
La vida del borracho lanza pocas señales cuando las cosas no van bien. Los arrestos suelen ser un buen indicador, y yo llevabay ya unos cuantos. Otro sería la incapacidad de limitar la bebida a las horas apropiadas del día. (...)
El alcoholismo no requiere el grado de locura y anarquía que provoca la adicción a la cocaína, pero destruye tu vida ladrillo a ladrillo y te deja hecho un tembloroso y pobre desastre. (...)
La noche de la pistola.
David Carr.
(Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia).
LIBROS DEL K.O.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Un poema de (Sharon Olds) Iván Onia.

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LO QUE ME IMPRESIONÓ CUANDO M̶U̶R̶I̶Ó̶ ̶M̶I̶ ̶P̶A̶D̶R̶E̶ NACIÓ MI HIJO
No me impresionó su vida.
Palpar el ensamblaje final.
Las palabras totémicas, girantes:

padre
hijo
enhorabuena
ahora hay una boca más
y tú qué
y tú qué
ahora que hay una boca
más

ni su interior barroco,
—el lagartijo de menta palpitándole allá—
ni su llanto de pez fuera del agua
ni su llanto de niño arrancado
ni su verdura de lágrimas
ni su dialecto de llantos
ni su leche amarga.

No me impresionó el niñoniño,
mínimo entre mí y lo demás.
Yo que tan habituado a esta dimensión 
y ahora el niñoniño habitando,
mínimo y girante, entre yo y lo demás.

Guardo en una cajita su descanso,
tengo la llave de su hambre.

Nada de todo eso me impresionó.
Pero sí su estatura itinerante,
la humanidad barriendo a las escamas,
su vocación de dulce capitán.

Hablará,
me enseñará a jugar al ajedrez,
me llevará en hombros a ver el tigre
que vive dentro del piano.
Las altas cordilleras del futuro.

Sus brazos fuertes y domésticos
pidiendo llevar el ataúd de su padre.
Eso me impresionó.


de EL P̶A̶D̶R̶E̶ HIJO (de Sharon Olds)
de Iván Onia 
(Maclein y Parker, 2018).
El libro se presentará 
el sábado 15 de septiembre en La Puerta Tannhauser de Plasencia 
y el próximo 19 de septiembre en El gallo rojo (C/ Viriato, 9) de Sevilla. 

lunes, 18 de junio de 2018

"Soliloquio del inviduo" (Nicanor Parra)

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Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(Allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado.
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos,
Buscar peces, pájaros, buscar leña,
(Ya me preocuparía de los demás asuntos).
Hacer una fogata,
Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
Algo de leña para hacer una fogata,
Yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
Fui a un abismo lleno de aire;
Me respondió una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca,
Allí también grabé figuras,
Grabé un río, búfalos,
Grabé una serpiente,
Yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
El fuego me molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
Allí encontré lo que necesitaba,
Encontré un pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
Figuras grababan en las rocas,
Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
Yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
Contesté que no, que de ahí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a trabajar con ella,
Empecé a pulirla,
De ella hice una parte de mi propia vida.
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar,
Buscaba peces,
Buscaba diferentes cosas,
(Yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades aburren,
Los truenos, los relámpagos,
Yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.
Falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol,
Llegué a una fuente,
A una fosa en que se veían algunas ratas:
Aquí vengo yo, dije entonces,
¿Habéis visto por aquí una tribu,
Un pueblo salvaje que hace fuego?
De este modo me desplacé hacia el oeste
Acompañado por otros seres,
O más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían,
Yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días,
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las fronteras
Y permanecí fijo en una especie de nicho,
En una barca que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron en el valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas,
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles.
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas,
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad,
Yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
A practicar, a practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
Sí, miré, qué digo, miré,
Para salir de la duda miré,
Detrás de unas cortinas,
Yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que me sirvió de hogar,
Y empiece a grabar de nuevo,
De atrás para adelante grabar
El mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.

(Poemas y antipoemas.
Nicanor Parra)

domingo, 17 de junio de 2018

"Quien más, quien menos" (Sabina)

 

Quien más, quien menos
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana,
probó un veneno...

Quien más, quien menos
se ha tomado a sí mismo como rehén
y tiene una conciencia todoterreno
del mal y el bien,

Pero yo fui más lejos,
metí un palo en la rueda de la fortuna
bajé al sótano en busca de un mal consejo,
usé tus puñaladas como vacuna.

¡NI UN PASO ATRÁS!
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el tango y otro en el ojalá

Quien más, quien menos
pagó caras 500 noches baratas
y cambió a la familia por dos mulatas
de culo obsceno.

Quien más, quien menos
se agarró a un clavo ardiendo por no caer
acribillado a besos como un John Lennon
de Lavapiés.

Pero yo fui más lejos,
le adiviné las cartas al adivino
aposté contra mí por no hacerme viejo
en la ruleta rusa de los casinos.

Ni un paso atrás,
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en la rumba y otro en el nunca más.

Pero yo fui más lejos,
me dio por confundir el cuándo y el dónde
me disfracé de sabio frente al espejo
busqué dentro del alma lo que se esconde.

Ni un paso atrás,
la espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el mambo y otro en el más allá.

martes, 22 de mayo de 2018

"Llorar a lágrima viva" (Oliverio Girondo)


Llorar a lágrima viva

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, 
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad 
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Espantapájaros.
Oliverio Girondo.

sábado, 19 de mayo de 2018

"SED EN LA CONDOMINA"


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Somos el Murcia, el equipo de la séptima ciudad más poblada de España, el equipo al que siempre le han reprochado su incumplimiento del silogismo fácil: la séptima ciudad merece el séptimo puesto en Primera División, lógicamente, así que dame el séptimo puesto en Primera, por qué no me lo das. La estadística de todos los camareros de la ciudad que se han encogido de hombros cuando les hemos pedido que pusieran un partido del Murcia por la tele, esa estadística no se tiene en cuenta. La estadística de bares a los que se les terminan cayendo los banderines del Murcia que tuvieron un día colgados, si que alguna vez los colgaron, esa estadística no se vocifera. La estadística de que el más bajo porcentaje de los 440.000 quiere a su Real Murcia, y la estadística de que, en cambio, el más alto porcentaje de esa cifra no quiere a su Real Murcia, esos datos no los mencionan los radicales de la equivalencia séptima-séptima (...). Murcia siempre se ha cruzado de brazos y ha mirado impaciente, esperando la Primera desde la obsesión. El Murcia, por su parte, se ha especializado en ofrecerle Segunda. Y sí,somos de Segunda, pero somos la mejor Segunda: nadie tantas veces en esa categoría, 53 temporadas, y nadie tantas veces campeón de Segunda, 8 veces. (...) La mirada natural del Murcia es una mirada hacia Primera, desde la Segunda o incluso desde más abajo. La máxima categoría siempre se ha sentido observada por nosotros. Por eso puedo decir que mi equipo comparte la mirada de su ninguneada tierra: la mirada hacia el escalón más alto. Llegar un día a ese escalón y quedarnos y no bajarlo ya. Jamás dejaremos de mirar. (...)
Es probable que tanta contrariedad hay sido, en el fondo, la mejor educación posible para ellos, el mejor invernadero. Como el hijo de Miguel Hernández, nuestros pequeños murcianistas se han alimentado casi exclusivamente de pan y cebolla, es decir, de decepciones, y por eso ya ninguna dieta les asustará en el futuro. Solo pan y cebolla para ellos, sí, pero misteriosamente están sanos, han encontrado nutrientes. Ellos son matojos del desierto creciendo orgullosos sin agua. En cada patio de Murcia tenemos al menos un par de pequeños apóstoles: ya cuando persiguen un balón vestidos de grana están predicando. (...) Será puesto en sus labios un cántico nuevo. Ellos sí verán al Murcia ganar en Albacete. Ellos verán al Murcia dejarse atrás a sí mismo.
Sed en la Condomina.
Luis María Varelo.
Colección Hooligans ilustrados.
Libros del K.O.

jueves, 17 de mayo de 2018

"Pato trabaja en una carnicería" (Moris)

Todo empezó con el chiste que decía
"lo tuyo es mío y lo mío es mío".
No comprendimos que eso sería
lo que algún día nos heriría
fueron los días, los días de oro
y el sol brillaba sin preguntar...
(...)
Hemos crecido y visto el mundo en los diarios,
el comunismo resultó complicado:
"lo tuyo es mío y lo mío es mío"
nos ha llevado a la indiferencia.
Tenés excusas, "los otros tienen...",
que te mantengan, para eso están.

Sos el burgués mas podrido que existe
y te engañas pensando que sos un hippie,
vos explotas a todos y no das nada...
y eso es ser el peor capitalista

Cuando tenés, te hacés el burro,
vivís de arriba, ¡que asco me das!
Vos te reís del mundo y de las personas
pero querés que el mundo te alimente,
otros te proporcionan lo necesario
y vos seguís creyendo que es lo corriente...

¡Qué inútil sos, que mantenido
mírate un poco, baja de ahí!

Siempre estás en artista y te hacés el genio,
cultivas tu aire ausente y despreocupado
porque te supergusta hacerte el raro
y tu fama te tiene muy preocupado
te haces copar, cómo engañás
sos de mentira y no servís.

domingo, 13 de mayo de 2018

"Despojamiento" (un poema de Inma Luna)

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DESPOJAMIENTO
El caballo está desnudo.
Clarice Lispector.

No hay peligro de adorno.
Llega un momento en que estás desarropada.
Del todo.
No hay bridas, riendas, correajes, freno.
Llega un momento de purísimo galope,
sin compostura.
Éste es el instante peligroso,
el más ansiado.
El caballo está desnudo.
Es todo despojamiento.
Me quedé donde nada me salva.
Al inicio de la historia.
Sé con lo que cuento.
No quiero caricias en el lomo.
Quiero vida, luz.
Quiero que me descubras.
Alquilar ese coche desde Venecia a Zagreb.
Que me des besos en la tripa.
Que me azotes el muslo para echar a correr.

No estoy limpia.
Inma Luna.
Baile del S