ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


jueves, 7 de julio de 2016

La verdad, absurda y vertiginosa

 
Sí, durante muchos años fuimos víctimas de un engaño, de un pacto de silencio, de una conspiración generalizada que nos ocultó la verdad, absurda y vertiginosa. Pero un día descubrimos la pulpa que late convulsa tras apenas una fina capa de normalidad. Y supimos que ese señor del loden que baja de un Audi con sus hijos está buscando una excusa para escaparse al baño de la estación de autobuses donde meterse una polla en la boca y así sentirse vivo. Que esa chica de rostro ligeramente caballuno que invade nuestro carril en la autopista se ha despistado al notar en la boca el regusto proustiano del speed que se metió con su hermana y un camarero en un hotel de Peñíscola el verano pasado. Que el funcionario que me atiende en Hacienda aún nota el olor de la mujer que esta noche se sentó en su cara frente al televisor encendido. Que esa madre del parque imagina lo que hubiera ocurrido si cuando visitó la casa de su amiga hubiera entrado en el baño para meterle la mano entre las piernas mientras meaba. Que cada noche la gente se lanza a un ritual enloquecido de lenguas y pezones y grandes y vulvas y cuellos. Y a la mañana siguiente fingen que nada ha pasado.
Capitalismo canalla.
César Rendueles

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